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miércoles, 11 de febrero de 2009

La gran revelación

Ayer vi por segunda vez Los Cronocrímenes, el invento de Nacho Vigalondo. La peli es cojonuda, o al menos buena, no se puede negar, pero si se la quiere disfrutar, mejor dejar la filosofía a un lado. Si dejas los prejuicios lógico-metafísicos que acarrean los viajes en el tiempo y te centras únicamente en la coherencia de la peli tomada aisladamente de todo lo demás, la cosa gana enteros. A mis compis de piso ayer les pasó lo que a mí cuando la vi en el cine: no se abstrayeron del intento filosófico de dar una coherencia al bucle infinito que los viajes en el tiempo provocan. Y, claro, la peli les dejó una sensación agridulce porque cuando Héctor 1 mira por los prismáticos por primera vez, ve a un Héctor, por llamarlo de alguna manera, 0. Quien haya visto la peli entenderá esto. La cosa es que la peli conforma un bucle causal que se prolonga indefinidamente hacia atrás, y también indefinidamente hacia delante. Es un problema causal, no hay que entenderlo temporalmente, pues la línea temporal es la misma (la explicación del espejo en la peli ahí cojea). En este sentido, lo que me mola de la peli es el determinismo que provoca, que hace que todo encaje durante el visionado de la cinta.

¿Porqué os hablo de todo esto? No lo sé, puede que sea porque estos días he estado a vueltas con Kripke, con su Naming and Necessity, y el visionado de Los Cronocrímenes me ha llevado a poner a prueba su teoría de los designadores rígidos. Aquí Los Cronocrímenes funciona a modo de situación contrafáctica o de experimento mental. Pero bueno, tampoco voy a decir más, pues a muchos filósofos les parecerá que Los Cronocrímenes violan (o no satisfacen) ciertas condiciones metafísicas (de lo metafísicamente posible), y a otros les parecerá que lo que violan son nada más y nada menos que el reino de lo lógicamente posible. También habrá filósofos que pensarán que toda la camada de Héctors es perfectamente compatible con la noción de designador rígido. Por eso, de momento, prefiero callarme.

Sea como fuere, tampoco os iba a aburrir con todo eso. Lo que voy a hacer es presentaros un corto perpetrado por las huestes de La Hora Chanante, contando como escudero real a Nacho Vigalondo (ese era el nexo...). Me imagino que habrá bastantes que ya lo habréis visto. Bueno, la cosa estará al 50%. Así que para los que no, disfrutad, y para los frikis, taluego.



martes, 30 de septiembre de 2008

Crisis Subprime por The Last Laugh

Esto lo encontré en el blog de Joako. Así que podría poner un enlace directamente a su blog y listo. Pero como ya sabemos todos cómo funcionan estas cosas y que, para ser sinceros, hacer un post de eso parecer ser demasiado cutre, he decidido apropiarme el vídeo y ponerlo aquí.

lunes, 29 de septiembre de 2008

¡La erradicación de la pobreza en el mundo es posible!

¿Compromiso de los Estados del primer mundo para donar el 0,7% de sus presupuestos generales?

No, es demasiado complicado. Requiere el uso de herramientas matemáticas complejas como la aritmética básica. Además favorece el principal mal de nuestra época: la generosidad. Da escalofríos, ¿verdad?



Dato: Demócratas y republicanos sellan el acuerdo sobre la propuesta de rescate del Gobierno de Bush que destinará 700.000 millones de dólares para comprar deuda de mala calidad.



¿Contratar al malo de La Jungla de Cristal 3 y robar todo el dinero?

Éticamente es correcto. Ontológicamente es correcto. Y, ¡diablos!, en términos macroeconómicos la propuesta es indudablemente correcta. El problema es que no vamos a tener dinero para pagar a nuestro hombre por sus servicios.



¿Contratar al Joker?

Todos sabemos que no sería buena idea. Lo conseguiría y haría algún que otro truco de magia chulo, pero de paso dinamitaría hospitales, elaboraría complejos y macabros experimentos de teoría de la acción y se disfrazaría de mujer. Y todos conocemos que esto último no le sienta bien. Además quemaría el dinero.



Pista: La felicidad de la gente del tercer mundo depende de la infelicidad de los brokers de Wall Street.



Creo que ya lo tengo.











































La solución es: Titularizar la deuda externa de los países del tercer mundo, ofrecerla en atractivos paquetes junto a activos de mejor reputación (como las acciones de Lehman Brothers o Morgan Stanley) y lanzarlos a Wall Street. El dinero de los contribuyentes americanos hará el resto.



Un momento, ¿eso significa que la crisis de las Subprime será el catalizador de un nuevo orden mundial?

No, sabes que eso ya se dijo después del 11-S.



¿Entonces qué demonios significa?

Significa que la deuda generada por la crisis NINJA puede juntarse con la deuda de los más pobres. Lo que no significa otra cosa sino juntar la deuda de los más pobres de entre los más ricos y la de los más pobres entre los más pobres.



¿Algo así como la primera parte contratante de la primera parte contratante?

Exacto.



Ahhhm. Pues preferiría lo del Joker.

Yo también.

martes, 9 de septiembre de 2008

El mundo necesita urgentemente...

Ahí tenéis los resultados de la encuesta. Claramente lo que el pueblo ha decidido es lo que debía decidir: lo mismo de siempre pero con música caníbal; carne para la carne, a fin de cuentas. Así debe ser si el gusto general lo dicta. El hecho de que el advenimiento de una tercera guerra mundial haya recibido una aclamación popular similar a la de una invasión alienígena puede servir como premisa para una película de Ron Howard. Dios no lo quiera si no hay robots asesinos de por medio. Había buenas razones para pensar que el concilio milenarista era una buena opción; desgraciadamente también había malas razones en su contra. (¿Por qué lo hiciste Campillo?) Y así es como llegamos a los juegos olímpicos, la opción menos votada.

¿Qué pasa? ¿Es que no os gusta China? ¿Consideráis el sentimiento olímpico una patraña, pura hipocresía? ¿No creéis en la paz mundial? Ah, que no sabéis lo que son los juegos olímpicos. Bien, yo os lo recuerdo. Van de:

supervivencia



y venganza.



De la condición humana, que diría aquel.

viernes, 18 de julio de 2008

Machete

He tardado demasiado tiempo en ver Grindhouse. Y no es que haya tenido escrúpulos acerca del contenido de las dos películas; eso seguro que no. Es más una cuestión de desidia, de saber que Planet Terror y Death Proof forman un conjunto (Grindhouse) y que se las hace justicia visionándolas conjuntamente. Bueno, y que el conjunto dura casi cuatro horas. Sí, la desidia viene condicionada por este último detalle.

En cualquier caso, sea como fuere, a la vejez viruelas, más vale pájaro en mano que ciento volando y a quien madruga Dios ayuda, como decía, he visto Grindhouse. Y reconozco que no me hubiera tragado esa flojez que es Death Proof seguida de esa gran película que es Planet Terror si no fuera por esa obra maestra, ese inconmensurable ejercicio de estilo, esa prestidigitación absoluta de los elementos visuales básicos, ese relato imperecedero acerca de la condición humana, ese TODO que es el trailer de Machete. CINE, señores.



Después de verlo, te das cuenta de que lo mejor de la sesión Grindhouse estaba al principio. Supongo que en la realidad sería parecido.

PS: ¿Es que Tarantino no puede dejar de ser Tarantino aunque sea sólo una vez? Death Proof me parecio infinitamente más floja que Planet Terror. Pese a los buenos diálogos, la peli no tiene ese aspecto roño y cutre que se le presupone. Por momentos parece una peli de Almodovar a la americana. Ojo, no es que Death Proof sea mala; es que Planet Terror es muy buena.

sábado, 14 de junio de 2008

Mi amiga Torrie Wilson

Por humor inteligente entendemos una especie particular de humor; un humor refinado y sútil para gente culta, que evita el chiste fácil y la alusión explícita a las bajas pasiones, que juega con el doble, el triple y a veces hasta el cuádruple sentido con el fin de poner al mismísimo sentido arrodillado frente al muro de las lamentaciones. Bien, el siguiente vídeo es la antítesis absoluta de todo ello. Por matizar.



Dicho sea de paso y aprovechando esta mierda de post: ¿Por qué Holanda está jugando como los ángeles en esta Eurocopa? ¿Qué les pasa a los irlandeses y por qué no aceptan el tratado de Lisboa? ¿Afectará el futuro de la UE a la Eurocopa? Si así es, ¿Por qué el ser y no más bien la nada?

Ala, me piro a hacer cosas productivas...

domingo, 18 de mayo de 2008

Te quiero follar y al otro cortarle las patillas

Que la televisión sea un espejo de la sociedad que la contempla no es un hecho, es el abc. Bien es cierto que es difícil dilucidar si la televisión condiciona a la sociedad o es la sociedad la que condiciona la televisión. Yo me quedo con la segunda opción, habida cuenta de que bajo una lógica económica, la televisión oferta un producto al espectador. Sea como fuere, pocos análisis sociológicos son mejores que echar un vistazo a los primeros puestos de los rankings de audiencia. Si lo hacemos, nos encontraremos excrementos del pelaje de realities, telenovelas baratas, bazofia cardiaca o concursos donde el más idiota es vitoreado como genio inventor de la pólvora.

La sociedad no está enferma; es un cáncer en si misma.

Si sois de la clase de gente que trasnocha (por amor al arte o por castigo), y contáis con una televisión en vuestras casas, os habréis percatado de la alarmante proliferación de concursos idiotas a altas horas de la madrugada. Estos concursos idiotas (a la espera de una denominación estandarizada y más precisa...) consisten, básicamente, en un presentador y/o presentadora tratando de persuadir a la audiencia para que llamen y puedan ganar alguno de los premios que se muestran en el expositor de atrás. Y las preguntas no son precisamente del estilo de las de Saber y Ganar, por ejemplo. Un nuevo insulto a la inteligencia del espectador.

Aunque no siempre es así...



miércoles, 14 de mayo de 2008

Traumas, Hey Jude y otras tonterías

La infancia, ese pequeño ojo de aguja. Infinito océano de posibilidades, cimiento y a la vez vórtice de la personalidad. Mucho se ha escrito sobre la infancia, sobre sus entresijos y sus efectos en la madurez, sobre su papel en la sociabilidad y en el desarrollo de las competencias cognitivas. Muchos autores han hecho hincapié en la infancia. Pero si hay un autor que más haya hecho por rescatar de la trivialidad a la infancia, sin duda ese es Freud.

Para el más mítico de los cocainómanos, la infancia es ese oscuro reducto donde los traumas tienen su origen. Su teoría "científica", el psicoanálisis, identifica al inconsciente con el producto de los deseos reprimidos durante la infancia. El adiestramiento en las convenciones sociales y culturales tendrían la "culpa" de esa represión. "Culpa" porque tal adiestramiento es inevitable si no queremos ser salvajes esclavos de nuestros más bajos instintos. La cuestión es que, una vez aceptado (a fortiori) el reto que la sociedad nos plantea, todos tenemos nuestro pequeño inconsciente, nuestro pequeño ojo de aguja. (Dicho sea de paso: La propiedad definitoria del ser humano deja de ser la consciencia, sea lo que sea eso; aquella descansa bajo las arenas movedizas del inconsciente. Ojo: esto no significa que ser humano es ser inconsciente). Cada inconsciente sería único y vendría determinado por la historia personal, la historia de represiones de cada uno. Así pues, los traumas serían las huellas de determinados deseos reprimidos que tendrían sus efectos de modo psicosomático. La tarea del psicoanalista...

Lo que me interesaba señalar era el papel que juegan los traumas en todo este cuento freudiano y, por tanto, en su visión de la infancia. Puede resultar desalentador bajo esta óptica psicoanalista percibirnos a nosotros mismos no como una consciencia que aglutina un cierto número de creencias y una voluntad que cree elegir libremente, sino como un profundo y oscuro agujero que es el inconsciente. que determina nuestros prejuicios y nuestros miedos. Y todo ello fruto de algún momento de nuestra más tierna infancia.

Ahora pensemos en un niño hipotético, lo llamaremos el niño de Reilly. Ese niño no tiene más de tres años y circunstancialmente, vive en Corea. Además, por condicionamientos externos le encantan Los Beatles. Le encanta coger una guitarra y hacer que toca mientras canta de oído por habilidad de captación fonética las melodías que más le gustan. Ese niño es feliz haciendo lo que hace, o más bien porque no sabe que es la felicidad. Simplemente hace lo que quiere hacer. Sin restricciones. Coger la guitarra y cantar. Cantar y coger la guitarra. Ahora pensemos, adicionalmente, que lo que en un principio se hace por instinto o de un modo pseudovolitivo, comienza a realizarse coercitivamente. El niño no entiende lo que es un mandato, pero encuentra elementos extraños a los ya vistos. Una cámara grabándole, una voz (la de su madre aunque el aún no sepa que significa ser hijo de) que dice "ahora". El hábito hace el monje y el niño canta sus canciones mecánicamente, como si de un experimento conductista se tratara. La diversión ya no existe porque ya no hay con que contrastarla. La pasión ha sido ahogada y el niño sale en televisión. No sabe que es eso, pero los elementos anteriormente extraños ahora se multiplican exponencialmente. Poco tiempo después todo el mundo le conoce. Hace giras mundiales. Metallica y U2 le telonean. Paris Hilton dice que quiere tener un hijo suyo. Bill Gates dice que es lo más grande desde la venida al mundo de Jesucristo. Es un ídolo mundial. Es el mesías. La reencarnación de John Lennon. Pero nuestro niño es ajeno a todo esto y a las consecuencias que tendrá en su futuro. O eso creemos...

Por cierto, este niño, a diferencia de la niña de Rajoy, sí existe.



Yo me pregunto: ¿Qué será de Kazukito (por llamarle de alguna manera) cuando toda esta efervescencia de la fama desaparezca? ¿Cómo asumirá su caída al pozo del olvido tras ser ídolo de enloquecidas adolescentes con desajustes hormonales? ¿Cómo afrontará su tratamiento para la desintoxicación del alcohol y otras sustancias? Y lo más importante de todo: ¿Cómo reaccionará Kazukito al visionar su opera prima, su obra magna o, dicho llanamente, el origen del conflicto?



Otro Maculay Culkin o Joselito. Señores, tenemos un trauma en potencia.

domingo, 11 de mayo de 2008

Estudiar periodismo en la UPV

Decidido: voy a tirar dos años de mi vida a la basura. O lo que es lo mismo, haré segundo ciclo de Periodismo en la UPV. Las razones son que no me veo preparando un largo y tedioso doctorado de filosofía y que, bueno, todavía tengo margen para estudiar otra cosa (a día de hoy tengo 21 años).

Dicho sea de paso: Si la pregunta "¿por qué estudiar Periodismo en la UPV es tirar dos años a la basura?" os viene a la cabeza, entonces será mejor que echéis un vistazo al siguiente vídeo.



Lo peor de todo es que, con todo, seguramente se quedan cortos.

sábado, 3 de mayo de 2008

Pruébenlo o cállense

Si una persona se mete a estudiar filosofía, digamos que lo que pretende es poder contemplar la realidad con una nueva mirada. Una mirada más crítica, más desprejuiciada y, en general, más personal. Luego estudias filosofía y te das cuenta de que el asunto no es tanto ese como sí realizar una tarea conceptual con palabras. Así pues, acabas percatándote de que la filosofía no te va a mostrar una nueva manera de contemplar el mundo. La filosofía acaba convirtiéndose en una tarea de resolución de problemas surgidos a raíz de la concatenación, a veces contradictoriamente y otras con nula correspondencia con la realidad, de series de conceptos por medio de nuevas series de conceptos que a su vez deben ser sustituidas por otras nuevas series de conceptos por los problemas que las anteriores series de conceptos generaban. El proceso es indefinido. Por supuesto, siempre por medio de las palabras, las únicas herramientas del filósofo. No es que la filosofía te de una mirada con la que contemplar la realidad de una manera más desprejuiciada. La verdad es más sencilla y la verdad es que la filosofía sólo hace que sustituyas tus prejuicios por otros.

Es parte del juego de la filosofía cambiar de creencias si se tienen argumentos suficientes para hacerlo. No sé cuanto tiempo asumiré este tipo de discurso metafilosófico. De lo que estoy seguro es que ahora no pienso de la misma manera que cuando entré en la carrera.

Recuerdo perfectamente mis primeros días como estudiante de filosofía. La nueva ciudad, el ambiente universitario, el caos de horarios, las nuevas amistades. Mi mirada aún no había sido modificada y contaba con la misma clase de prejuicios con la que se manejan la mayor parte de los mortales. Mis pretensiones respecto a la filosofía aunaban curiosidad por cosechar un potencial de conocimientos insospechados solamente insinuados por lecturas previas, futuro y reconocimiento. Ingenuidad no es la palabra, pero es la primera que se me viene a la cabeza.

Creo que fue durante la primera semana de clase cuando vi un cartel ante mis ojos que rezaba lo siguiente "Congreso de odontología" y debajo en letras más pequeñas "Hilary Putnam". Bueno, mi primera reacción al leer el cartel fue quedarme con cara de mu, es decir, como en una especie de estado cataléptico caracterizado por la tensión en el rostro (en mi caso, y tomando como como referencia mi avatar, labios más prietos y ojos bastante más abiertos). Principalmente por la sorpresa ante lo que parecía un congreso de dentistas organizado en Chillida Leku por la facultad de filosofía y, secundariamente, por la admiración al ver el nombre de una mujer como el más importante de la reunión. Más tarde me di cuenta de que ponía ontología y no odontología y que Hilary Putnam no era una mujer sino un filósofo y matemático americano de origen judío. Y esto último me causó una profunda conmoción, hasta tal punto de que a día de hoy esa conmoción aún no me ha abandonado. Y si no lo ha hecho ya, no creo que eso suceda nunca. Tendré que aprender a vivir con ello, como los sidosos.¿Por qué? Muy sencillo, pero el tiempo para hablar de mis fobias ha concluido.

***

Hoy he terminado de leer Representación y Realidad, mi primera lectura de un libro de Putnam (de ahora en adelante obviaremos su nombre de pila). En él establece una crítica bastante destructiva hacia cierto subconjunto de ese conglomerado de teorías que en filosofía de la mente o de la psicología se ha venido a denominar como funcionalismo, la tesis que defiende que la metáfora del hardware/software puede ser un buen método explicativo para dar cuenta de la dualidad cerebro/mente. Para ello desarrolla una gran cantidad de argumentos que abarcan puntos claves de la filosofía del lenguaje, de la lógica y de la ciencia de los últimos cincuenta años: el experimento mental de la tierra gemela, la tesis de la indeterminación de la traducción, el holismo semántico, etc.

Puede que en apariencia sea un libro para echarse a temblar, pero a mi me ha parecido interesante y, lo más importante, muy claro. Os voy a poner un fragmento en el que anticipa su no-prueba de la imposibilidad de correlacionar estados mentales con estados cerebrales. Puede decirse que incluso denota humor (humor filosófico claro, de risa entonada en do mayor, no de honesta carcajada. Pero humor al fin y al cabo).

***

Si bien las condiciones que debe cumplir un enunciado empírico aceptable sobre identidad teórica (por ejemplo, "la luz es una radiación electromagnética de cierta longitud de onda") difieren por las condiciones impuestas por los filósofos (los llamados "fenomenalistas", como C.I. Lewis y -alguna vez- Carnap) que intentaban demostrar que el lenguaje de cosas materiales era traducible al lenguaje de datos sensibles, las anteriores consideraciones no son totalmente distintas de las que se plantearon en la discusión acerca del fenomenalismo. Al principio, los fenomenalistas sostenían que los enunciados sobre cosas materiales podían ser "traducidos" a enunciados de longitud infinita sobre datos sensibles; pero inmediatamente se les señaló que, a menos que la traducción fuera finita (o que la traducción de longitud infinita pudiera ser construida mediante una regla expresable en un número finito de palabras), carecía de sentido discutir cuestiones acerca de si existe o no una traducción, si es correcta, si es filosóficamente esclarecedora, etc. Los antifenomenalistas decían: "pruébenlo o cállense".

Con el mismo espíritu les digo a los funcionalistas (incluido mi antiguo "yo"): "pruébenlo o cállense". Sin embargo, los antifenomenalistas no dejaron que todo el peso de la prueba recayera sobre los fenomenalistas. Reichembach, Carnap, Hempel y Sellars demostraron, con poderosos argumentos, que es imposible una traducción finita del lenguaje de cosas materiales al lenguaje de datos sensibles. Si bien estos argumentos no constituyen una prueba estricta de imposibilidad matemática, son sumamente convincentes y, por esta razón, ya no quedan fenomenalistas en el mundo. Con el mismo espíritu, demostraré con fundados argumentos que es imposible una definición empírica finita de las relaciones y las propiedades intencionales en términos de relaciones y propiedades físico-computacionales; dichos argumentos no constituyen una prueba en sentido estricto pero son, no obstante, convincentes.

***

Vale, no es precisamente el festival del humor, pero a mi me hace gracia. Las negritas son mías (siempre quise decir esa frase).

viernes, 2 de mayo de 2008

Teoría reduccionista pesimista del conocimiento en seis cómodos pasos.

Estudia psicología y estarás estudiando biología.

Estudia biología y estarás estudiando química.

Estudia química y estarás estudiando física.

Estudia física y estarás estudiando matemáticas.

Estudia matemáticas y estarás estudiando metafísica.

Estudia metafísica y estarás tirando tu tiempo a la basura.

miércoles, 23 de abril de 2008

Todo es una cuestión de gravedad

Resulta enternecedor el conflicto de intereses cuando éste se da a un nivel profundo de la realidad. No, no estoy hablando de metafísica. Hablo de esas situaciones en las que, entre sujetos distintos, hay un acuerdo tácito acerca de una decisión, pero también una nebulosa oscura respecto a los intereses que posibilitan el acuerdo, los intereses de cada parte.

A veces resulta interesante plantearse ciertas cosas en relación a lo anterior. Cosas como: ¿En qué piensan unos padres cuando compran un ordenador a su hijo adolescente? Y: ¿En qué piensan los chavales cuando les dicen a sus progenitores que necesitan un ordenador?

A los primeros se les debe pasar por la cabeza que su hijo aún puede llegar a ser presidente del gobierno, el sucesor de Pedro Duque o un yuppi de Wall Street. O quizá sólo que van a proporcionar una herramienta práctica de cara al buen desarrollo de los estudios de sus hijos. Con más o menos pretensiones, los padres piensan que están haciendo lo correcto con sus hijos. Seguramente, no se equivocan. Pero tampoco aciertan del modo que ellos creen.

Y es que, amigos, los segundos sólo piensan en perrear.

A los hechos me remito. No hay más que darse una vuelta por los principales portales de vídeos de la red para ver multitud de vídeos de chavalas perreando. No delante de un chico. No delante de un organismo vivo. Sí delante de la pantalla de su ordenador. ¿Por qué lo hacen? La respuesta es un misterio. ¿Conocen la ley de la gravedad? Lo dudo.

domingo, 20 de abril de 2008

Irlanda y sus señales

Puede que Irlanda no sea el país más interesante del mundo. No tiene muchos museos ni monumentos, ni en general una gran tradición cultural. Y no tiene chicas bonitas. De todas formas, a quien le importa eso cuando se habla del país exportador de una de las cervezas más deliciosas de todo tiempo y lugar: la Guinness. A mí no.

El verano pasado unos colegas y yo decidimos coger un avión para Dublín, alquilar un coche y recorrernos la isla durante 13 días. Muchas cosas podrían destacarse de ese viaje: las carreteras y los conductores suicidas irlandeses, las cervezas, los pubs y sus peleas, los desayunos para campeones, el rugby y el fútbol irlandés, las grandes planicies verdes, los acantilados, las calas, los castillos, la radio y su sempiterno Umbrella...

Yo, sin embargo, destacaré una por encima de las demás: la curiosa y pintoresca manera que esos jodidos (pero adorables) borrachos tenían de señalizar las cosas. Un sencillo acantilado o una carretera mal asfaltada eran motivos parar crear absolutas obras de arte. Absolutas obras de arte siempre y cuando compartas la visión del mundo que se tiene al metabolizar una buena pinta de cerveza. Veamos unos ejemplos.




Empiezo suave. Lo sé, no tiene nada que la pueda diferenciar de otra señal con el mismo contenido en cualquier parte del mundo. Pero aquí lo que me hace gracia es la ambigüedad del contenido: ¿Quién debe tomar precauciones? (Children of the corn) Las implicaciones son infinitas. Y sí, soy un perturbado que debe dejar de ver películas de terror malas.




Aquí sí vemos un referente arquetípico del arte irlandés prototipificado. Dramatismo y desesperación en una imagen que refleja absolutamente el espíritu irlandés. Bueno, dramatismo y desesperación... y alcoholismo, por qué negarlo. Y es que es imposible no estar borracho y caer en un foso de tal forma que adquieras esa postura en escorzo. Lo que me extraña es que en el dibujo no se muestren las entrañas de la Tierra o el mismísimo infierno. Palahniuk estaría aún más orgulloso.




La otra cara de la moneda. Y del mundo. Las puertas de la percepción. El obispo Berkeley estaría orgulloso. Y Newton, a medias. La pregunta obvia es: ¿Por qué ha de verse todo oblicuamente? Y la respuesta: Guinness. El corolario: el fondo en segundo plano.




Si llegas a ver una señal como ésta, el mensaje se coge con facilidad. Es como el Duck and Cover de The Atomic Cafe. En cualquier caso, lo que veo inquietante en esta imagen no es que debas tomar preocupaciones ante una caída. Lo inquietante es que no se haga incapié en que el hecho de pretender volar sí puede llegar a ser peligroso.




Eso que veis en la foto son los Cliffs of Mohey, unos acantilados de más de 200 metros de altura y uno de los paisajes naturales más bonitos del mundo. Si estos cliffs se encontrasen en cualquier otro país, las medidas de seguridad serían más estrechas: muros más altos o guardas. Aquí el poder coercitivo se deja en manos de una señal. Y me parece no sólo lógico, sino hasta bien. A fin de cuentas, así funcionan las cosas en la isla. Lo único que me desagrada es la ausencia de una botella en el dibujo.




Chiste malo.

viernes, 29 de febrero de 2008

La mejor escena de Los Sexoadictos

Los Sexoadictos es la última gamberrada que ha hecho John Waters hasta el momento (Pink Flamingos, Los asesinatos de mamá). Es una película freaky para paladares perturbados. Tiene momentos muy buenos, de mucho descojono y muy bizarros, perfectos para ver con los colegas. Pero siendo francos, la peli es cutre y absurda. Un bodrio. Un pufo. Y eso es bueno.



jueves, 28 de febrero de 2008

Rajoydi

Todos nos quedamos con cara de palo cuando en su última intervención Rajoy hizo acopio de propuestas de futuro. Sí, fue el momento estelar del debate. El momento galáctico. El momento de la niña de Rajoy. Lirismo y un cierto toque näif impregnó la situación. Fue mágico. Idílico. Yo casi lloré.

La gente del programa Nada Partidarios ha encontrado a la niña de Rajoy. Estaba en los Alpes suizos y, bueno, mejor que la veáis vosotros.



martes, 26 de febrero de 2008

El especial de vacaciones de Star Wars

Poca gente conoce que, tras el gran éxito que supuso para Goeorge Lucas Una Nueva Esperanza, y antes de El Imperio Contraataca, se hizo un especial de vacaciones de la mítica saga. Se estrenó en 1979 durante la víspera del día de acción de gracias. No está ni dirigida ni producida por George Lucas, quien delegó estas responsabilidades en terceros (probablemente asesinados tras la emisión del programa) para poder centrarse en el guión y en la preparación de El Imperio Contraataca, estrenada un año después.

El argumento de la cinta es simple: mientras Han Solo y Chewbacca intentan zafarse de la amenaza de una nave del imperio, el segundo recuerda que es el día de la ¿vida? y que debe regresar a su hogar para pasarlo con su familia. Así que el monstruo peludo le pide al bueno de Han que le lleve. Paralelamente, la familia de Chewbacca se impacienta por su ausencia. Y bueno, el resto os lo podéis imaginar. Aunque cuidado: los motivos para ver esta película deben ser similares a los que se tienen al ver cualquier película de Ed Wood o Uwe Boll.

La película es una mezcla de comedia, musical y acción donde la basura lo impregna todo. Es tan mala que está considerada el peor momento de la televisión americana en toda su historia. Por algo George Lucas, tras la emisión del especial, se hizo con todos los masters existentes con el objetivo de que no se volviera a emitir. No contaba con el VHS. Y hoy, gracias a internet, todos podemos disfrutar de ese acto de lucidez que tuvieron cuatro o cinco visionarios (y pijos de la época) al grabar la película. Que dios les bendiga.

La película podéis encontrarla subtitulada al castellano en el emule o en cualquier otro programa de intercambio de archivos. Mientras se descarga, os dejo un resumen de cinco minutos. No tiene precio.



lunes, 14 de enero de 2008

Por Cierto:

Hoy el blog cumple un año.


Y creciendo.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Gali, el cocodrilo educador

Admitámoslo: las entrañables series de nuestra infancia no nos han enseñado nada. Ninguna de esas series nos han hecho aprobar un examen o ser mejores personas. A la mayoría de nosotros nos seguiría costando identificar el cuadriceps femoral en el cuerpo humano de no ser por el fútbol, no por ningún estúpido programa educativo infantil. Y si realmente creyéramos incondicionalmente en los valores de la perseverancia y lo justo, de series como Los Pitufos o David el Gnomo, acabaríamos todos como José Luis Moreno. O criando malvas en un contenedor. O siendo uno de esos vagabundos a los que nunca hemos dado limosna. Así que basta ya de ñoñerías. Todos hemos sido niños y sabemos lo que queríamos. No nos empeñemos ahora de mayores en cambiar el curso natural de las cosas.

Pero estamos a tiempo de rectificar. Quememos todas las cintas de Barrio Sésamo, Pinocho, Los Pitufos, Heidi, David el Gnomo, Érase una vez..., las tres mellizas y Marco. No debe quedar ni una; sin excepción. Lo sé, algunos me tildarán de asesino. Pero a todos esos cursis yo les contestaré: "dejad la educación de vuestros hijos en manos de Gali. Nadie como él les ensañará cuáles son los fundamentos de la vida". Y a continuación les pondría el siguiente vídeo. Después, me darían la razón.



Calle 13, probablemente la cadena de televisión con mejores anuncios del mundo.

jueves, 27 de diciembre de 2007

A la larga fue el verbo

Dios habló y nos reveló el secreto mejor guardado desde que supimos cómo se creó el mundo: su nombre.



Ahora, al menos, sé que Dios existió.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sin número no hay taxi

La gente piensa que una sociedad se sustenta sobre la base de una comunidad estable de ingenieros, policías; médicos, profesores; panaderos, agricultores; economistas, carpinteros; abogados, científicos; fontaneros, artistas; psicólogos, vendedores; mecánicos, camareros; conductores, informáticos; electricistas, filósofos; periodistas, historiadores; farmacéuticos, bomberos; deportistas, traficantes; o políticos y arquitectos. Pero no, es mentira. La sociedad pervive gracias a gente como yo. A gente que se dedica a buscarte un taxi cuando más lo necesitas. Pero eso la gente no lo entiende. La gente va a lo suyo y, cuando puede, te la clavan por la espalda. Como ese tal Luis Moya. Me será difícil olvidarle. Ojalá ese berraco arda en el infierno. Se lo tendrá bien merecido por lo que me hizo.