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martes, 8 de mayo de 2007

Cuidado, Cuidado

Las series españolas nunca se han destacado por su calidad. Eso lo sabemos todos. El dramatismo suele ser barato y en cuanto a su realismo jamás es creíble. Quien diga lo contrario es un ingenuo o está haciendo marketing. La ambientación y la localización es nula. Los medios técnicos empleados suelen ser pobres e insuficientes, lo que implica que la realización suela ser pobre e insuficiente. Los actores nunca interpretan personajes; se interpretan a sí mismos. Las tramas argumentales son planas y predecibles. Así que a decir verdad, lo máximo a lo que puede aspirar una serie estatal es a provocar tímidas sonrisas. Eso, amigos, es lo que vais a encontrar en la siguiente escena, extraída de la serie Médico de Familia



Éste es un ejemplo prototípico de escena dramática fallida. Un genuino despropósito. Porque despropósito es lograr lo contrario que deseas, en éste caso, una fantástica escena de comedia. Y es que el error es de principio, pues si lo que pretendes es entristecer al espectador, no uses como protagonistas de la secuencia a una de las parejas más cómicas del cine español: Marcial y Ernesto. O lo que es lo mismo: el tonto y el proyecto persona (y la asignación de epítetos es indistinta). Lograrás convertirlo todo en una enorme y desproporcionada parodia.

Respecto a la localización, apuesto el bazo a que no se movieron más de un kilómetro de los estudios Picasso para implementarla.

¿Y qué me decís de la realización? ¿Por qué Marcial cuando está hablando por teléfono con el tipo que se debería encargar de la música y la comida para la fiesta, y está a punto de pegársela por segunda vez, no mira ni atrás ni al retrovisor mientras dice lo de "pasa, pasa", sino a un punto inextenso fuera de la luna frontal a la que debería estar prestando atención? Porque el coche con el que está a punto de pegársela viene de frente. Y a no ser que éste haya sido manipulado por medio de un acelerador de partículas, no entiendo nada. Por no hablar del coche que misteriosamente aparece perpendicular respecto al sentido de la carretera, la cual, por cierto, no tiene quitamiedos. Y todo aderezado con enigmática música de fondo. ¿Qué clase de genio maligno podría haber perpetrado tamaña situación? Indudablemente, un guionista de serie española.

Respecto a las interpretaciones de los actores, o más bien a los personajes en sí (puntualización retórica; en realidad no hay distinción), decir que rozan lo esperpéntico. El caso de Marcial es sangrante. Si después de estar dos veces a punto de tener un siniestro, y de que tu fiel vasallo te diga que no está, te pones a mirar si la dichosa libreta se encuentra o no en la guantera, es que eres tonto. Pero si la situación es tan absurda que se podría haber evitado si no hubieras mentido a tu interlocutor telefónico respecto a que llamarías al número que éste te daba previa memorización porque no tenías libreta, es que mereces morir. El caso de Ernesto, por contra, es más entrañable. No es sólo su sorprendente parecido con Matt Damon, algo que le hace ganar puntos a nuestros ojos. Tampoco que le ofrezca un artículo de fiesta a Marcial cuando éste le insiste que busque la libreta, toda vez que Ernesto le diga que no está en la guantera. No, lo mejor de todo es que le pida ayuda a Marcial después de darse la ostia. Que la puerta no se abre. Creo que después de esto, alguien le debe una fiesta a este hombre.

En definitiva, si la intención de los realizadores era crear un producto dramático, el fiasco es mayúsculo. Si por contra, su objetivo era más modesto, entonces perfecto. Han logrado despertarnos unas tímidas sonrisas.

lunes, 7 de mayo de 2007

¡¡Stewie es Frank Drebin!!

Padre de Familia realiza una genial parodia u homenaje (¿acaso hay diferencia semántica?) a uno de los pilares de la comedia absurda: la saga "Agárralo como Puedas".

domingo, 6 de mayo de 2007

In Flames - Clayman (2000)



1. Bullet Ride (4:42)
2. Pinball Map (4:08)
3. Only For The Weak (4:55)
4. As The Future Repeats Today (3:27)
5. Square Nothing (3:57)
6. Clayman (3:28)
7. Satellites And Astronauts (5:00)
8. Brust The Dust Away (3:17)
9. Swim (3:14)
10. Suburban Me (3:35)
11. Another Day In Quicksand (4:06)

La trayectoria de In Flames es una muestra palpable y rotunda de que la evolución musical no tiene por qué estar reñida con la coherencia con unas determinadas coordenadas estilísticas. Esto es, lo que algunos llaman reinventarse siendo fieles a sí mismos.

Junto con Dark Tranquility crearon el hoy conocido como sonido Gotemburgo, una derivación del death metal sueco o melódico que bandas como At The Gates o Carcass practicaban durante el primer lustro de los años 90. Si el death metal melódico puede definirse a grandes rasgos como una amalgama de estilos tales como el death clásico, el trash y el heavy, el sonido facturado por los primeros In Flames (y también por sus coetáneos Dark Tranquility) tomaba esos ingredientes y, además, les añadía retazos de guitarras acústicas, ritmos más pausados y, sobre todo al principio, instrumentos extraídos del Folk. Desde que editaran en 1994 Lunar Strain, hasta éste Clayman de 2000, facturaron entre medias Tres CDs (Jester Race, Whoracle y Colony) y dos EPs (Subterranean y Black-Ash Inheritance). En cada uno de ellos podemos observar una cierta innovación respecto al anterior. No obstante, quizá la mayor revolución vino dada con el paso del Whoracle al Colony. En éste último se podía observar a una banda que dejaba en un segundo plano sus aires místicos, para centrarse en una concreción de su propuesta, haciéndola más accesible gracias al empleo de ritmos más rápidos y sobre todo, debido a una producción más moderna. En Clayman encontramos esa misma fórmula, pero perfeccionada.

La canción que abre el disco es Bullet Ride, tema que comienza con el sonido de un vinilo encendiéndose, tras lo cuál la banda se despacha en una carrera vertiginosa, dónde el guía es un sencillo riff pero efectivo. A continuación, la canción da un giro de 180 grados por medio de unos arpegios de guitarra y la voz susurrante de Anders Friden. El punto clave de la composición llega a la mitad de la misma, cuando se repite el riff de apertura, pero con un ritmo más contundente. Uno de los momentos más épicos del disco. La siguiente en sonar es Pinball Map, que es una adrenalítica composición donde los riffs impetuosos no dan respiro al oyente. Only For The Weak es la tercera canción del disco. Se trata de una composición de tintes comerciables y audibles, pero con una profunda melodía que se graba hondo en la memoria.



El nivel del disco decae con la llegada de As The Future Repeats Today. Canción irregular en la que lo más destacable es el precioso solo de guitarra que hay pasado el ecuador de la misma. Las dos siguientes en aparecer son Square Nothing y Clayman. La primera se trata de una composición que perfectamente podría haber aparecido en el Whoracle o incluso en el Jester Race, debido a un cierto regusto místico en las melodías. Guitarras acústicas se funden con las intermitentes guitarras eléctricas mientras Friden despacha susurros. Luego comienza, con un puente magistral, la caña con un doble bombo abrasador y la épica melodía de guitarra. Impresionantes los solos de guitarra, tanto el eléctrico, como el acústico (éste último con duelo de ambos guitarristas). Clayman es más constante en sus características. Doble bombo desde el principio y melodía nuevamente épica por las guitarras. Lo mejor de la canción, y puede que del disco, es el estribillo: "How come it's possible, I wish there was a way, I fell so invisible, I'm the sculpture made out of clay" cantado por un inspiradísimo Anders Friden.

Satellites and Astronauts es una melancólica pero desigual composición en la que flojea la estructura de la misma, pero en la que Björn Gelotte nos deleita con un espectacular solo de guitarra. A continuación irrumpe Brust The Dust Away, que es un tema en la onda de Pinball Map o el principio de Clayman. Sin duda no llega al nivel de las mencionadas, pero aunque sólo sea por el doble bombo y los fraseos de guitarra, merece ser considerada como una buena composición. A su favor está la rapidez y contundencia del tema, justo después de la canción más tranquila del disco.

Cierran el disco Swim, Suburban Me y Another Day In Quicksand. La primera comienza con un riff que podría haber firmado el mismísimo Steve Vai. Toda una delicatessen para aquel que disfrute de escuchar buenas interpretaciones a las seis cuerdas. La segunda es un tema en el que colabora con un solo el guitarrista de Arch Enemy, Chris Amott. Buena canción con un riff trash y buena ejecución por parte de todos los componentes. La tercera es el perfecto cierre para el disco, pues sin ser la mejor canción del CD, te recuerda aquellos elementos que más te (más bien me) han hecho disfrutar del mismo, incitándote a volver a escucharlo.

En resumen, un gran disco que tal vez mantenga divididos a sus seguidores. Por un lado aquellos que prefieran sus primeras producciones. Por otro, los que disfruten más con sonidos más accesibles. En mi opinión, creo que es el mejor disco de su trayectoria junto con Whoracle. En definitiva, Clayman es un CD que, para todos aquellos seguidores del estilo, resulta imprescindible debido a su variedad y a lo redondo de sus composiciones.

Me quedo con: Bullet Ride, Pinball Map, Square Nothing, Clayman. El Art Work.
Si te gustan: Dark Tranquility, Soilwork, Arch Enemy, Shadows Fall, Trivium.

Puntuación: 9.4 /10

viernes, 4 de mayo de 2007

Métodos para multiplicar

Os dejo un puñado de métodos no al uso para hacer multiplicaciones , unos más intuitivos y sencillos que otros, pero igualmente ingeniosos todos.







Y mi preferido:


miércoles, 2 de mayo de 2007

"Macarrón, Chacarrón" o de cómo llegar a ser mentalmente divergente

Sólo hay tres tipos de personas. Si (primer tipo) tienes aprecio por la vida, por los derechos humanos, por la música, por tu estabilidad mental... no sigas leyendo, y por supuesto, no veas el vídeo que hay más abajo. Sin embargo, si (segundo tipo) eres de los que crees que todas esas palabras no significan absolutamente nada, o si (tercer tipo) simplemente eres un desaprensivo, continúa. Yo no me responsabilizo de las consecuencias. Avisados estáis.

El vídeo que os presento no es ninguna delicatessen. No es nada que merezca ser visto por su belleza o por sus valores intrínsecos. No es pedagogía. No es nada que se le parezca ni remotamente a algo que pueda ser denominado como edificante. No es nada de eso.

El vídeo que os presento tan sólo muestra a un subnormal. Un pobre tontito que no sabe lo que hace. O eso quiero pensar. Porque si en realidad, tampoco es nada de eso, yo ya no quiero creer en nada. Si el tipo de oronda presencia que aparece en pantalla es consciente de lo que hace, la ilustración, la antigua Grecia, la física cuántica, el budismo Zen, las pirámides de Egipto, la novena sinfonía, el David de Miguel Ángel, la primera internacional, la penicilina, la declaración de lo derechos humanos, la teoría de la relatividad, las mañanas con María Teresa Campos... Todo, y repito, todo habrá sido absoluta y desesperanzadamente infructuoso.

Si, después de todo, sigues leyendo, es que perteneces al tercer tipo. Así que a modo de recomendación, te aconsejo que no veas el vídeo directamente desde esta página, sino que presiones tres veces aquí, y esperes a que se cargue en tres ventanas diferentes. Cuando esto haya sucedido, deberás reproducir los tres vídeos a la vez, con una diferencia de un segundo por cada reproducción. Así entenderás el por qué del título de esta entrada. El vídeo lo pongo abajo para los que no se hayan leído nada de lo anterior.


Machine Head - Burn My Eyes (1994)



1. Davidian (4:55)
2. Old (4:05)
3. A Thousand Lies (6:13)
4. None But My Own (6:14)
5. The Rage To Overcome (4:46)
6. Death Church (6:32)
7. A Nation On Fire (5:33)
8. Blood For Blood (3:40)
9. I'm Your God Now (5:50)
10. Real Eyes, Realize, Real Lies (2:45)
11. Block (4:59)

Todavía recuerdo mi primer contacto con éste disco. Yo sólo era un mocoso de 13 o 14 años (no lo recuerdo exactamente. Sólo que iba a 3º de la E.S.O.) que se tiraba todo el día escuchando una y otra vez sus discos de Metallica, y a veces, alguno de los segundones Megadeth. Por aquella época descubrí un programa de heavy metal que echaban en los 40 Principales los domingos a las doce de la noche. Una buena manera de conocer grupos, pensé, y empecé a seguirlo. Se llamaba Rock Star. La verdad es que no aguantaba mucho tiempo escuchándolo, pues casi siempre ponían bazofia power metalera o similar, y me acababa entrando el sueño (¡qué tiempos aquellos!). El caso es que al empezar cada emisión, el presentador solía escoger una canción clásica del metal y la presentaba a la audiencia como rememorando viejos tiempos. Un día la elegida fue Davidian. El impacto sobre mis oídos fue descomunal. Esos armónicos de guitarra afinada en Do y esa batería ultra-contundente eran algo totalmente novedoso para mí. La canción se desarrollaba y yo no daba crédito a lo que estaba oyendo: riffs pesados y efectivos, pero no exentos de técnica; líneas de bajo gruesas que daban mucho empaque al sonido y que se aliaban a la perfección con una batería demoledora que sacudía mis oídos con dobles bombos atronadores; una voz que casaba a la perfección con todos esos ingredientes. ¿Resultado? Al día siguiente, al salir de clase (por cierto, vaya gran puta mierda de serie) fui directo a comprarme Burn My Eyes. Desde entonces, este disco me ha acompañado en casi todos los momentos de mi vida. Así que tal vez no sea demasiado objetivo en ésta reseña. (De todas formas, yo nunca me fiaría de alguien que afirmase lo contrario.)

Para los que no conozcáis nada de la banda, os daré unos pocos datos. Machine Head lo formaron en 1992 Robb Flynn (vocalista, guitarra), Adam Duce (bajo), Logan Mader (guitarra) y Chris Kontos (batería). En 1994 editaron Burn My Eyes con Roadrunner Records. Si queréis más información sobre la ellos, pinchad aquí.

Pasando a materia, lo que vais a encontrar en este disco son 11 temas de Thrash-core, metal core, Thrash de los noventa, groove metal o como Dios quiera llamarlo. Un híbrido entre Slayer, Pantera y un cierto sonido hardcore, si lo queréis. El disco comienza con Davidian, tema del que ya os he hablado. Como dato anecdótico, os diré que la letra de la canción está basada en una matanza que sucedió en Waco, Texas, en el seno de una secta, los Davidianos (aquí tenéis más información por si os interesa). La siguiente canción es Old, otro punto álgido del disco. Comienza con una introducción en la que la batería, el bajo y la guitarra suministran la tensión musical necesaria para que una oscura voz en segundo plano recite un mensaje en plan apocalíptico. Tras esto, la banda va despachando una serie de riffes, todos ellos contundentes y pegadizos, que sirven de muro sobre el que se cimenta las palabras de Flynn. En este caso, una mordaz diatriba sobre el caldo de cultivo que generan todos esos reformadores morales que inundan la sociedad: predicadores, políticos, etc. Éste es el vídeo de la canción.



El disco prosigue con A Thousand Lies y None But My Own. La primera,un temazo en la onda de la Bay Area: Puro trash metal. La segunda, una de las canciones que casi nunca faltan en su repertorio en vivo. Seis minutos de música que van in crescendo para concluir en una atronadora muestra de puro hardcore embrutecido. The Rage To Overcome, una de las canciones, por lírica, más optimista del disco, es toda una exhibición de las virtudes de Chris Kontos a las baquetas. Además posee, el que para mi gusto es el mejor solo de guitarra del disco, firmado por Logan Mader.

El ecuador del disco llega con Death Church. Se trata de un medio tiempo con una atmósfera opresiva y agobiante (vamos, genial para salir de fiesta). A Nation On Fire es otro tema que sigue la estructura de None But My Own: De menos a más. El pelotazo adrenalítico del disco llega con Blood For Blood y la canción más intimista se presenta en el noveno track, I'm Your God Now.

Cierran el disco Real Eyes, Realize, Real Lies y Block. La primera es una sucesión de samplers sobre la criminalidad, la delincuencia, la corrupción, etc. en Estados Unidos, con acompañamiento musical angustiante. La segunda suele ser la elegida para cerrar sus conciertos, al grito de Fuck it All!

Resumiendo, uno de los mejores discos de metal, en general, de los 90. Imprescindible para todo seguidor del estilo.

Me quedo con: Davidian, Old, The Rage To Overcome, Block.
Si te gustan: Pantera, Slayer, Fear Factory, Sepultura, The Haunted.

Puntuación: 9,7/10

martes, 1 de mayo de 2007

Ratzinger se va de vacaciones



Le hemos descubierto. No puede negarlo. ¡Es él!

La vida en el Vaticano siendo Papa no debe ser precisamente fácil. Seguramente sea un trabajo muy estresante. Puedo imaginármelo. Y vosotros también.

Estar todo el día concediendo audiencias a jefes de estado, deportistas, escritores y hombres de ciencia de los que, en la mayor parte de los casos, sólo has oído hablar 30 minutos antes de la recepción de boca de tu asesor, el cuál sólo ha sido capaz de recavar información sobre los asistentes 5 minutos antes de decírtela, y gracias a la magia de internet, no debe ser precisamente sencillo.

Por no hablar de las visitas institucionales a otros países. No es sólo que te tengas que mantener en plena forma para agacharte y besar la dichosa tierra que visitas. Porque una cosa es que el mapa político mundial sea distinto a cómo era hace 60 años. Y otra bien diferente es tener que renovar tu máster en relaciones internacionales porque cada menos de cinco años se da una guerra en el mundo en la que está involucrada de algún modo la religión que representas.

¿Y qué me decís de la sensación de estar viviendo siempre al borde de la locura? Sí, al borde de la locura. Porque mantener conversaciones con alguien que no existe, todas y cada una de las noches de tu vida, yo lo llamo tener "esquizofrenia paranoide". Aunque si fuese Papa, mi asesor lo llamaría "rezar".

Por todas éstas razones, Benedicto XVI merece clemencia. Tan sólo un poco de compasión. El asunto no es qué puñetas hace con esa indumentaria y en esa especie de plantación. Os equivocáis si pensáis eso. El quid de la cuestión reside en qué él también es humano y, aunque no lo parezca, merece descansar. Ya no sólo por las recepciones en el Vaticano. Ni siquiera por las visitas internacionales. Ni mucho menos por la cuestión de su presunto desequilibrio mental. ¡Joder, aunque sólo sea para que se olvide por unos días del jodido lamepollas de su asesor!

Así que no seáis duros con él y mirad sólo un segundo esa sonrisa de jovenzuelo, porque de ese modo, hallaréis la expresión de la más pura y verdadera felicidad. Vamos, un ejemplo a seguir.