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sábado, 11 de octubre de 2008

El dinero como deuda

Es falaz y es incompleto, pero esencialmente escupe un puñado de verdades. Pa' tos los que no habéis dau na' de economía os resultará útil: os mostrará el esqueleto del sistema.


martes, 30 de septiembre de 2008

Crisis Subprime por The Last Laugh

Esto lo encontré en el blog de Joako. Así que podría poner un enlace directamente a su blog y listo. Pero como ya sabemos todos cómo funcionan estas cosas y que, para ser sinceros, hacer un post de eso parecer ser demasiado cutre, he decidido apropiarme el vídeo y ponerlo aquí.

lunes, 29 de septiembre de 2008

¡La erradicación de la pobreza en el mundo es posible!

¿Compromiso de los Estados del primer mundo para donar el 0,7% de sus presupuestos generales?

No, es demasiado complicado. Requiere el uso de herramientas matemáticas complejas como la aritmética básica. Además favorece el principal mal de nuestra época: la generosidad. Da escalofríos, ¿verdad?



Dato: Demócratas y republicanos sellan el acuerdo sobre la propuesta de rescate del Gobierno de Bush que destinará 700.000 millones de dólares para comprar deuda de mala calidad.



¿Contratar al malo de La Jungla de Cristal 3 y robar todo el dinero?

Éticamente es correcto. Ontológicamente es correcto. Y, ¡diablos!, en términos macroeconómicos la propuesta es indudablemente correcta. El problema es que no vamos a tener dinero para pagar a nuestro hombre por sus servicios.



¿Contratar al Joker?

Todos sabemos que no sería buena idea. Lo conseguiría y haría algún que otro truco de magia chulo, pero de paso dinamitaría hospitales, elaboraría complejos y macabros experimentos de teoría de la acción y se disfrazaría de mujer. Y todos conocemos que esto último no le sienta bien. Además quemaría el dinero.



Pista: La felicidad de la gente del tercer mundo depende de la infelicidad de los brokers de Wall Street.



Creo que ya lo tengo.











































La solución es: Titularizar la deuda externa de los países del tercer mundo, ofrecerla en atractivos paquetes junto a activos de mejor reputación (como las acciones de Lehman Brothers o Morgan Stanley) y lanzarlos a Wall Street. El dinero de los contribuyentes americanos hará el resto.



Un momento, ¿eso significa que la crisis de las Subprime será el catalizador de un nuevo orden mundial?

No, sabes que eso ya se dijo después del 11-S.



¿Entonces qué demonios significa?

Significa que la deuda generada por la crisis NINJA puede juntarse con la deuda de los más pobres. Lo que no significa otra cosa sino juntar la deuda de los más pobres de entre los más ricos y la de los más pobres entre los más pobres.



¿Algo así como la primera parte contratante de la primera parte contratante?

Exacto.



Ahhhm. Pues preferiría lo del Joker.

Yo también.

lunes, 22 de septiembre de 2008

¡Me llueven esferas como panes!

Gracias Dianna por acordarte de este mierdoso blog. ¡Que maja que eres!


Y ahora, un selecto grupo de elegidos a los que les concedo esta cosa:

Julián, el filósofo underground

Piluky, la filósofa

Gonzo Pip, el filósofo a veces Hegeliano a veces posmodernista.

Joako, el filósofo de la experiencia

Recordad que sois libres de recogerlo o no, ponerlo en vuestra vitrinas o no, "forzarlo" o no... Bueno, creo que la idea ha quedado "clara".

lunes, 15 de septiembre de 2008

Un antes y un después, espero

Acaba de salir la última nota que me faltaba de las pendientes en Septiembre. Y he aprobado. Seis de seis. Con esto se termina mi paso por la carrera de Filosofía, se cierra la cuadratura del círculo: ya soy licenciado. Sin embargo, soy incapaz de celebrar este hecho sin dar las gracias a una serie de personas:

David, Isabel, Raúl, Mario, Santi, Ana, Coro, Asier, Felipe, Alberto y Néstor. Motivos y razones distintos en cada uno de ellos, pero todos en algún momento me echaron un cable cuando el toro se me echaba encima o cuando algo se me escapaba. Gracias.

Pero basta ya de sensiblería y dejemos a un lado los brindis al sol. De ahora en adelante me esperan nuevos retos. El más próximo es el máster en LCA and mind studies, que por cierto, es en inglés. Así que doble reto. Pero me gustan los retos. Soy consciente de que durante el estudio de la carrera me ha pillado el toro más de una vez, que todo lo he dejado para el último momento, que no he sido constante, que la desidia y la vagancia se han adueñado de mí, que siempre había otra cosa más "interesante" con la que distraerme y no profundizar en mis estudios. Y todo esto podría justificarlo por la ausencia de retos y, en consecuencia, como un deambular por el sendero de la evasión del tedio, pero si lo hiciera, no creo que hablara con plena sinceridad.

Mis intereses son muy amplios y me los represento como una esfera planetaria cuyos polos son el arte y la ciencia, siendo la filosofía* algo así como su atmósfera. Ceñirme a un aspecto concreto de mis intereses siempre me ha parecido dinamitar algún punto concreto de alguno de los dos hemisferios; en cierta forma, dinamitar parte de mi personalidad. Ahora no contemplo las cosas así. En estos momentos soy consciente de que a mi planeta le afecta un mal endémico que ha ido arrastrando desde sus tiempos más tempranos: el virus del pasotismo. Éste ha permitido que coexistan armónicamente la amplia gama de formas de vida (aquí intereses intelectuales) que se dan en mi pequeño planeta. Sin embargo, jamás ha permitido que una de ellas se desarrolle vigorosamente y adquiera cierta plenitud de desarrollo. Realmente, jamás he hecho nada productivo. Diagnosticado el problema y su causa, sólo queda aplicar la solución (algo que, por otra parte, viene a consistir la tarea más ardua y difícil). La solución consiste en la disciplina. Creo que con el máster la adquiriré. Tiempo habrá de comprobar si se da o no, si este ahora es un límite entre un antes y un después o simplemente acabo cayendo en los mismos vicios de siempre.

Veremos.

***

*Ensayo de definición de filosofía: El intento de extirpar (o en su modo pesimista: minimizar) las contradicciones existentes en un sistema de creencias y pensamientos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Numerología y el nombre de la Bestia

Tenemos en gran estima a los precursores del siglo XVII que introdujeron los números en el estudio de la naturaleza y el análisis de la sociedad. Kepler, Galileo, Newton o Petty son algunos de los nombres que han ayudado a forjarnos esa idea de las cosas. Sin embargo, el siglo XVII también despertó el interés por la numerología tradicional y la filosofía mística de los números. Mucha gente pensaba que los números brindaban una clave para el destino humano (unos números son buenos, otros son malos). Por ejemplo, el 7 era (y para mucha gente aún es) considerado un número propicio, mientras que el 13 tiende a asociarse con la mala suerte. Ciertas combinaciones particulares de días de la semana con el número 13 eran (y son) entendidas como un signo adverso, se trate del viernes 13 en el mundo sajón, o del martes 13 en otras culturas (martes 13, ni te cases ni te embarques...). Se han dado varias explicaciones para considerar que el martes o el viernes son días aciagos: que si Jesús fue crucificado en viernes, que Adán y Eva comieron el fruto prohibido un martes o quizá un viernes, que el diluvio universal comenzó un viernes, o que la confusión babélica de lenguas sucedió un martes.

Para los japoneses, el 4 es un número aciago porque la palabra "4" suena muy similar a la utilizada para "morir". Como consecuencia, en Japón ningún artículo (ni siquiera las tazas de té o las piezas de fruta) se vende de cuatro en cuatro, sino en paquetes de cinco unidades.

Entre las distintas religiones, el número 33 ha sido especial durante mucho tiempo. Para los cristianos, es el número de los años que vivió Cristo en la Tierra. Para los judíos conocedores de su viejo Testamento, 33 es el número de años que reinó su rey David. Entre los musulmanes el 33 es conocido porque sus rosarios contar con tres grupos de 11 cuentas separados por un "testigo". Estas asociaciones reverenciales se mezclan en ocasiones con consideraciones más racionales.

Isaac Newton, cuyos Principia suelen considerarse el máximo exponente de la Revolución Científica, estaba fascinado por los números. Dedicó mucho tiempo y energía a calcular las dimensiones del "codo sagrado de los judíos" y escribió, además tres obras con sus cálculos sobre el tamaño y la estructura del templo de Salomón. No dejó ninguna pista acerca del significado de aquellos números, pero lo más probable es que estuvieran relacionados con su interés por la profecía. El biógrafo de Newton, R. S. Westfall, ha señalado que Newton empezó a estudiar hebreo a raíz de su estudio del templo de Salomón y los números relacionados con el tamaño y la estructura del mismo.

El Apocalipsis de San Juan y el Libro de Daniel abundan en referencias a números. Aparecen "siete ángeles" con "siete trompetas"; un tercio del mar se volvió sangre; hay "veinticuatro tronos y, sentados en ellos, veinticuatro ancianos". En el Apocalipsis los números están especialmente asociados a la "Bestia" que blasfema de Dios; se dice que la Bestia tiene "diez cuernos y siete cabezas".

En Apoc. 13, 18 se dice que los números representan el nombre de un hombre, y que el valor numérico de las letras del nombre de la Bestia asciende a 666. Annemarie Schimmel, una especialista que ha dedicado toda la vida al estudio de los números y sus usos, observa que el número 666 "ha alimentado la imaginación de generaciones de cristianos, y aún genera mucha discusión en la actualidad".

Dos numerólogos, en particular, han entrenado sus fantasías para convertir nombres en números. Petrus Bungus (?-1601) es autor de un popular tratado numerológico titulado Numerorum Mysteria (Los Misterios de los números) que se publicó por primera vez en 1585, y que llamó la atención lo bastante como para dar lugar a dos ediciones nuevas en 1591 y 1618.

En el sistema de Bungus (bonito apellido), los números se asignaban a las letras del siguiente modo:

(A-1) (B-2) (C-3) (D-4) (E-5) (F-6) (G-7) (H-8)
(I o J-9) (K-10) (L-20) (M-30) (N-40) (O-50)
(P-60) (Q-70) (R-80) (S-90) (T-100)
(U o V-200) (X-300) (Y-400) (Z-500)

Como buen católico, Bungus (en serio, que gran apellido) quiso mostrar que si se convertían en número las letras del nombre de Martín Lutero, sumaban 666. Las letras de Martín encajaban del siguiente modo:

M 30
A 1
R 80
T 100
I 9
N 40

El total asciende a 260. Lutero (Luther en alemán) recibía entonces el mismo tratamiento.

L 20
U 200
T 100
H 8
E 5
R 80

El resultado es de 413. La suma de ambas cifras es 673, siete unidades más que el objetivo de 666. Como todos los numerólogos, Bungus (¿he dicho ya que me encanta ese apellido?) falseó los números hasta llegar al resultado deseado. Su método consistió en latinizar el apellido de Luther (Lutera). El resultado fue:

M A R T I N L U T E R A
30 1 80 100 9 40 20 200 100 5 80 1

que suman el deseado número de 666.

Michael Stifel, o Stifelius (1487-1567), ofreció otra identificación numérica para la "Bestia". La obra de Stifelius encierra un significado especial porque sirvió como el texto de base a Benjamin Franklin para construir sus "cuadrados mágicos". En 1554 Stifelius publicó una edición nueva de un libro de álgebra que fue uno de los primeros en el que usaron los signos "+" y "-". En aquella edición, Stifelius incluyó sus propios cálculos del número de la Bestia. Dirigió su punto de vista hacia el Papa León X, y se propuso traducir ese nombre a números usando su forma latina: LEO DECIMUS.

Stifelius dio al nombre del papa el mismo tratamiento que había empleado Bungus (voy a cambiarme el apellido) con Martín Lutero, y encontró que la suma de los números ascendía a 416, es decir, faltaban 250 para reunir 666, de modo que, siguiendo el método de los numerólogos, empezó a falsear las cifras. Se apartó del sistema de Bungus (llamadme Ignatius Bungus), y sólo seleccionó del nombre del papa las letras L, D, C, I, M y V (puesto que U = V), es decir, las letras que también representan numerales romanos. Entonces, eliminó la M con el argumento de que significa mysterium (misterio), y que por tanto debía descartarse (vaya mierda explicación). Por último, añadió una X, que representa el "diez" de León X. Colocando los numerales romanos en orden descendente, Stifelius obtuvo DCLXVI (500 + 100 + 50 + 10 + 5 + 1), o 666. De modo que, mediante la manipulación oportuna, consiguió mostrar que el nombre de León X podía significar el signo de la Bestia.

Cuentan que esta evidencia contra el papado le dio el último empujón para convertirse del catolicismo al protestantismo. Cuando Lutero aceptó a Stifelius en su redil, lo instó a abandonar la numerología. En cambio, Stifelius continuó buscando en los textos del profeta Daniel la fecha del fin del mundo; anunció que el evento ocurriría el 3 de octubre de 1533. Cuando llegó el día y el mundo siguió existiendo, sólo la intercesión de Lutero protegió a Stifelius de la ira de sus feligreses.

***

En otro orden de cosas, como buen numerólogo que soy, y siguiendo la correspondencia biunívoca de la tabla de Bungus, yo, Ignatius Bungus, he descubierto el anticristo de nuestra época.



Sí, lo sé: da 672. Pero 672 - 6 = 666. Y es que el maligno, aunque intente ocultar sus huellas, nunca lo hace completamente: 666(6).

Si no os convence, lo siento, soy numerólogo, ergo falseador.

martes, 9 de septiembre de 2008

El mundo necesita urgentemente...

Ahí tenéis los resultados de la encuesta. Claramente lo que el pueblo ha decidido es lo que debía decidir: lo mismo de siempre pero con música caníbal; carne para la carne, a fin de cuentas. Así debe ser si el gusto general lo dicta. El hecho de que el advenimiento de una tercera guerra mundial haya recibido una aclamación popular similar a la de una invasión alienígena puede servir como premisa para una película de Ron Howard. Dios no lo quiera si no hay robots asesinos de por medio. Había buenas razones para pensar que el concilio milenarista era una buena opción; desgraciadamente también había malas razones en su contra. (¿Por qué lo hiciste Campillo?) Y así es como llegamos a los juegos olímpicos, la opción menos votada.

¿Qué pasa? ¿Es que no os gusta China? ¿Consideráis el sentimiento olímpico una patraña, pura hipocresía? ¿No creéis en la paz mundial? Ah, que no sabéis lo que son los juegos olímpicos. Bien, yo os lo recuerdo. Van de:

supervivencia



y venganza.



De la condición humana, que diría aquel.