domingo, 21 de octubre de 2007

René Higuita



Con un aspecto más parecido al de un narcotraficante del cártel colombiano que al de un jugador de fútbol, René Higuita revolucionó el mundo del balompié durante los años 80 y 90.

Su demarcación en el terreno de juego era la de guardameta. Pero Higuita no era un arquero como los demás. El loco no se limitaba a quedarse bajo los tres palos a la espera de las envestidas de los delanteros rivales. Higuita colaboraba activamente en la creación del ataque ocupando a la vez una posición más adelantada a la que cabría esperar de sus prestaciones. Era algo así como un portero-líbero. También lanzaba faltas y, a veces, metía goles. Nunca el hecho de que un equipo cuente con 11 jugadores tuvo tanto sentido. Sin embargo, ésta profusión en labores ofensivas le trajo consigo cometer muchos errores, como el gol que regaló a Camerún en el mundial de Italia 90.

Higuita será recordado por lo espectacular de sus intervenciones. Prueba de ello es la parada que realizó en Wembley y que más tarde se denominaría como la parada del escorpión. Todos los que hemos jugado alguna vez al fútbol hemos intentado hacerla, con mayor o menor fortuna.

En definitiva, Higuita revolucionó el mundo del fútbol desde la posición que menos innovaciones cabe ofrecer. Un tipo singular dentro del terreno de juego que marcó época. Grande Higuita.



Pd: También revolucionó el mundo de los videojuegos, jeje.



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