martes, 30 de octubre de 2007

Filosofía para bufones

¿Quién dijo que la filosofía era un asunto aburrido? Probablemente mucha gente haya dicho alguna vez algo parecido y, probablemente, no les falte razón. La filosofía puede ser profundamente abstracta. Puede estar alejada de las preocupaciones concretas de los individuos. Puede estar envuelta en un ropaje lingüístico incomprensible, como si de un asunto esotérico se tratara. Puede esconder bajo una apariencia de seriedad los mayores disparates y sin-sentidos. En definitiva, el apelativo de aburrida aplicado a la filosofía puede extenderse a inútil, ininteligible y absurda.

No voy a opinar en esta entrada acerca de lo que pienso sobre estas afirmaciones, pues la verdad es que no me veo capacitado para ello. Soy muy voluble en relación a este tema. No creo que pudiese decir nada revelador, y si lo hiciese, probablemente no tardaría mucho tiempo en cambiar de opinión (el error o la incapacidad para señalar un criterio que señale el error desde fuera, parece ser uno de los males perennes de la filosofía). Pero la razón principal por la que no voy a opinar sobre este asunto es que este post no va de eso.


Esta entrada trata sobre el libro Filosofía para bufones de Pedro González Calero, barrendero, documentalista, profesor de filosofía y titiritero frustrado. Obviamente, éste no es un libro de filosofía corriente. Como su propio nombre indica, es un paseo por la historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos. Y en cierto modo, el paseo es el pretexto, es decir, aquí lo importante son las anécdotas. Por ello no es un libro de filosofía corriente y, en cierto sentido, no es un libro de filosofía en absoluto. Lo que tenemos entre manos es un libro, básicamente, de humor. Humor a veces intelectual, a veces escatológico o vulgar; la mayor parte de las veces descojonante.

El hilo conductor del libro son las distintas épocas de la historia en las que se ha producido pensamiento filosófico. Así el libro se divide en cinco capítulos, cada uno correspondiente a un determinado periodo de la historia de la filosofía, a saber: filosofía antigua (véase griega), oriental, medieval, moderna y contemporánea.

Al tratarse de un libro de anécdotas, que no anecdótico, los protagonistas, en este caso, son los filósofos y, de soslayo, sus filosofías. Tradicionalmente se ha pensado (es un tópico de nuestra cultura) que los filósofos son un colectivo no dado especialmente a grandes manifestaciones de humor. De hecho, su inmersión en asuntos tan "serios" e "importantes" parece ser indicativo de un desprecio por lo contingente, lo volátil, lo pasajero o lo anecdótico, cualidades estas, que cabe asignar por sentido común al humor. Esta apreciación es válida probablemente en 9 de cada 10 filósofos, por decir. Sin tratar de desmentir esa afirmación, este libro nos demuestra dos cosas.

La primera, que esas notas de humor son indisolubles en ciertos pensadores. De este modo, contamos con tipos como Diógenes, Antístenes, Voltaire, Nietzsche o Russell que se tomaban ciertamente su vida y su pensamiento con grandes dosis de humor. Sin duda, entrarían en ese pequeño porcentaje de filósofos con sentido del humor.

La segunda, y más importante si cabe, es que en ese colectivo restante de filósofos "serios", el humor o las situaciones cómicas son, por así decirlo, un fatum inevitable en sus vidas. Con lo que se nos muestra que hagas lo que hagas, siempre serás susceptible de incitar unas carcajadas. Así que extrapolando la apuesta de Pascal fuera de su terreno, si tuviera que elegir entre ser serio o ser cómico como modo de vida, elegiría ser cómico. Suponiendo que se pudiera hacer tal cálculo, y luego ponerlo en práctica claro...

Volviendo al libro, sólo me queda recomendarlo. Si no sabes nada, o sabes poco de filosofía, aparte de echarte unas risas con este libro, aprenderás cosillas acerca del problema de la inducción, el budismo, la teoría platónica de las Ideas entre otras muchas. Nada cargante, siempre con un lenguaje accesible y sin profundizar demasiado. Si estudias, has estudiado filosofía o simplemente te interesa y tienes conocimientos "filosóficos", el principal acicate de este libro reside en su mera faceta anecdótica. Con ella podrás llenar ciertos espacios en blanco acerca de lo no tan filosófico de estos pensadores que llevan liando la maraña desde hace más de 2500 años. Cualquiera que sea el conjunto en el que te incluyas, este libro te asegurará pasar un buen rato. De eso se trata.

Y ahora, los tambores, digo los fragmentos:

Según la teoría de Platón, las cosas que percibimos mediante los sentidos son copias, imitaciones que participan en alguna manera del mundo de las Ideas, pero que no deben confundirse nunca con ellas. Así, un cuerpo hermoso participa de la Idea de Belleza, la hoguera participa de la Idea de Fuego, etc. Diógenes, que se burlaba de esto, se puso una vez a comer higos secos delante de Platón y le dijo:
- Platón, puedes participar de ellos.
Platón tomó algunos higos y empezó a comerlos, pero Diógenes se mofó de él diciéndole:
-Te dije que participaras, Platón, no que te los comieras.

Cuando un mercader acaudalado le pidió a Aristipo que se encargara de su hijo, éste le exigió a cambio una paga de 500 dracmas, una cantidad que al otro le pareció exagerada.
-Por esa cantidad de dinero podría comprarme un buen burro -le dijo.
Y aristipo replicó:
- Hazlo y tendrás dos buenos burros en casa.

En un convite al que asistía, alguien le dijo:
- ¿Por qué no nos cantas algo, Antístenes?
Y él replicó:
- Y tú, ¿por qué no me tocas la flauta?

Viendo que el hijo de una meretriz andaba entretenido tirándole piedras a la gente, Diógenes le gritó:
- Muchacho, no tires piedras a los desconocidos, no le vayas a dar a tu padre.

Metelo Nepote, un aristócrata que despreciaba a Cicerón por su origen plebeyo, le preguntó repetidamente durante un litigio:
- Pero tú, ¿quién te crees que eres? ¿quién era tu padre?
Y Cicerón le respondió:
- Por culpa de tu madre, esa pregunta es difícil de responder.

Una vez estaba Descartes dando cuenta de un faisán en uno de los mejores mesones de París. Al verlo, el conde de Lamborn se dirigió a Descartes con estas palabras:
- No sabía que los filósofos disfrutaran con cosas tan materiales como ésta.
Contrariado por la impertinencia y la intromisión, Descartes le replicó:
- ¿Y qué pensabais, que Dios hizo estas delicias para que las comieran sólo los idiotas?

Voltaire tenía en gran estima la obra del médico, fisiólogo y poeta suizo Albrecht von Haller, y no se cansaba de elogiar públicamente sus libros hasta que, en una ocasión, alguien le dijo:
- Pues creo que el tal Haller echa pestes de vos.
Voltaire no se arredró y, con su fino ingenio de costumbre, apostilló:
- Bueno, no hay que ser dogmáticos: es posible que tanto el señor Haller como yo estemos equivocados.

Aunque Kant trató siempre con suma delicadeza y cortesía a las mujeres, lo cierto es que en sus opiniones dejaba traslucir a veces una cierta misoginia teñida de humor. Así, le gustaba provocar a las damas diciéndoles que se podía demostrar, siguiendo el texto de la biblia, que las mujeres no van al cielo, pues, según cuenta un pasaje del Apocalipsis de san Juan, el cielo llegó a quedarse en silencio durante media hora. Sin embargo, bromeaba Kant, tal cosa habría resultado imposible de haber habido allí alguna mujer.

Cuando le preguntaron a Madamme de Stael cómo se explicaba que las mujeres guapas tuvieran más éxito entre los hombres que las mujeres inteligentes, ella respondió:
- Porque hay pocos hombres ciegos, pero muchos hombres tontos.

Mentir siempre debe ser tan difícil como decir siempre la verdad. Bertrand Russell decía estar convencido de que su amigo, el filósofo George Edward Moore (un filósofo de probada honestidad intelectual que había influenciado a Russell en la práctica del análisis lingüístico), no había mentido ni una sola vez en su vida.
Un día se lo preguntó directamente:
- Moore, estoy seguro de que tú nunca has mentido. ¿Es cierto?
Moore respondió:
- No, no es cierto.
Después de aquello, Russell comentaría:
- Es la única vez que le he visto mentir.

Cuando Carnap publicó La Construcción Lógica del Mundo, un libro que su autor reconocía su deuda intelectual con Wittgenstein, éste le acusó de haberle plagiado sus ideas y comentó sardónicamente:
- No me importa que un chavalillo me robe las manzanas. Pero me molesta que diga que yo se las he dado.

Cuenta Savater en su Ensayo sobre Ciorán que durante algún tiempo consideró la posibilidad de escribir su tesis doctoral sobre un filósofo inexistente, al que imaginaba discípulo de Heráclito y viviendo en la Atenas del periodo Helenístico. Finalmente, abandonó la idea y acabó escribiendo su tesis sobre Ciorán. Pero, puesto que el filósofo rumano apenas era conocido en España por aquel entonces, empezó a extenderse el rumor en los círculos universitarios de que este filósofo no existía en realidad, sino que era invención de Savater.
Savater entonces decidió escribir una carta a Ciorán dándole noticia de ello: "Por aquí dicen que usted no existe". Ciorán, que siempre proclamó la inanidad de la existencia y la idea de que lo mejor de todo sería no haber nacido, le respondió con una nota de lacónico humor: "¡Por favor, no les desmienta!".

domingo, 28 de octubre de 2007

Los espías también son commandos

He estado los últimos tres días jugando al Commandos: Behind Enemy Lines. Qué maravilla de juego. Podría estarme horas hablando de las bondades del título de la compañía catalana Pyro, pero sólo me estaré unos minutos.


Si no habéis jugado nunca a Commandos, o a cualquiera de sus secuelas, a modo de introducción, deciros que se trata de un juego de estrategia táctica en tiempo real. Que sea en tiempo real significa que no va por turnos, es decir, que con independencia de tus acciones, el resto del mapa seguirá actuando como si no existieras. La cuestión es que sí existes y tu objetivo es que ellos no lo hagan. Que sea de estrategia táctica tan sólo significa que tendrás que tomarte un breve periodo de planificación a la la hora de llevar a cabo tus acciones.

A la cabeza se me viene el Command And Conquer (sí, estoy anticuado), que por sistema de juego, podría decirse que es similar. Sin embargo, en Commandos no controlas escuadrones, controlas soldados individuales. Y ahí reside la gracia. En cada misión controlas a un puñado de estos soldados, cada uno de ellos con habilidades propias y especiales. El asunto es que para superar las misiones tendrás que conjugar todas estas habilidades. Todos los commandos son importantes; sin uno de ellos no podrás superar cada misión.

Cuentas con un Boina Verde, especialista en el cuerpo a cuerpo y en ¡enterrarse a sí mismo!, un zapador y artificiero, un marine capaz de bucear y controlar todo vehículo marítimo, un conductor especialista en vehículos nazis, un francotirador con una puntería asombrosa y un espía capaz de mimetizarse con los oficiales alemanes. Vamos, cuentas con seis commandos, ni uno más ni uno menos.

La cuestión y móvil que me ha llevado a escribir estas líneas es el hecho de que al terminar el juego aparece una outro. Como el 90% de los vídeos finales que se reproducen al finalizar un videojuego es caquita. Pero bueno, eso no sorprende, y de hecho, es secundario. Realmente me da igual que la paupérrima voz en off, de profesor de historia que pide a gritos su muerte ya, diga paridas acerca de que la segunda guerra mundial ha terminado y que todo el mundo es feliz porque el mundo se ha salvado de la amenaza nazi mientras se reproducen imágenes de archivo reales. No, lo que realmente me jode es el hecho de que diga al final:
La guerra ha terminado. Un grupo de hombres excepcionales ha sido testigo y actor de algunos de sus momentos más dramáticos y decisivos. Un pequeño y valeroso grupo de Commandos.
Y que se muestren imágenes de fondo en las que aparecen el boina verde, el zapador, el conductor, el francotirador y el marine mientras hondea una bandera con el logo de los Commandos. Así, en plan cutre salchichero.

Y yo digo, ¿y qué pasa con el espía? ¿Es que no es un commando o qué? A ver cómo te pasas algunas misiones sin él. Es que cago en sos. Vale, no es creíble que con esa voz de francés amanerado con la que contesta a todas tus órdenes consiga hacerse pasar por alemán. Es bastante dudoso que más allá de su tarea como commando esa especie de ser vivo merezca vivir. E incluso es bastante cuestionable que su inclusión en el juego sea un error. Pero una vez incluido, no se le puede pagar con la moneda de la indiferencia y el no reconocimiento. No señor.

Muy mal señores programadores del Commandos por no saber hacer justicia, por no reconocer al César lo que es del César. Y es más, ese ninguneo está totalmente injustificado. Desde aquí no puedo sino hacer patente mi más sentida muestra de condolencia ante el espía.

Estamos contigo espía. Tú también eres un commando.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Exégesis Tomista

Un nuevo engendro ha visto la luz. Un nuevo blog ha sido creado en la Blogosfera. No importa que ésta esté superpoblada de contenido infame. Esa consideración es innecesaria para lo que nos ocupa. Un poquito de respeto, por favor.

Lo que nos ocupa es el blog de Julián, monje dominico. Ser servicial guiado por los designios del altísimo. Especialista en teología y, en concreto, en filosofía tomista. Acostumbrado a una vida férrea y sedentaria, sin grandes ambages, o más bien, sin ambages en absoluto. Un tipo que se maneja con igual soltura tanto en la más impenetrable de las abstracciones como en los menesteres y vicisitudes que acarrean el loable afán de llevar una existencia virtuosa, al abrigo de toda inquisición moral o ética. Una persona, a fin de cuentas, íntegra. De los que ya no quedan. De los que se visten de los pies a la cabeza. Un señor como la copa de un pino.

Exégesis Tomista es su contribución a la red de redes. En él acostumbrará a ilustrarnos acerca de la materia más alta y honorable a la que el conocimiento humano ha tenido la suerte de tener acceso: la teología. Gracias a él, conoceremos los entresijos y vericuetos de esa magna doctrina. Cuestiones como la santísima trinidad, la demostración de la existencia de Dios o el sexo de los ángeles serán sólo pequeñas pinceladas del ingente proyecto en el que se va a sumergir.

Porque la filosofía también tendrá su hueco, eso sí, con sus límites. Los impíos y herejes como Leibniz o Platón no tendrán cabida. Y charlatanes como Hume, Kant o Wiittgenstein... eso no es filosofía. ¿Nietzsche? ¿Quién es ese? No, aquí tendrás filosofía de la buena. Santo Tomás de Aquino sobre todo, es decir, en metafísica y epistemología será la referencia. En cuestión de ética, el juicio del venerable San Agustín será la regla, ejemplo de rectitud moral en todos los sentidos. La estética sera cosa de Boecio. La filosofía política, para Plotino. Las más modernas doctrinas acerca de la palabra y el pseudo-conocimiento serán materia de Pedro Abelardo. Vamos, una filosofía plena y robusta, con un ojo en la tradición y el otro también.

Todo ello será divulgado por Julián que, con su habitual (para los que le conocemos) fino sentido crítico e inexpugnable honestidad intelectual, irá desgranando todas las áreas del santísimo conocimiento científico. Además, gracias a su inestimable empatía cognoscitiva con el vulgo, hará comprensibles los misterios de la revelación.

Hoy ha nacido aparentemente un blog, pero en realidad, ha nacido algo más. Ha nacido un referente espiritual para nuestras almas. Por ello me reitero: un poco de respeto. Vuestra salvación depende de ello.

Con todos ustedes: Exégesis Tomista.

Que lo disfruten.

domingo, 21 de octubre de 2007

Descalabro en McLaren y Raikkonen campeón

Increíble. Impredecible. Inaudito. Los calificativos se quedan cortos ante el desenlace de esta temporada en la fórmula 1. Cuando todo parecía que Hamilton se iba a llevar el gato al agua, las casualidades y un Gran Premio de Brasil loco han dado un giro inesperado a los acontecimientos. Finalmente, Raikkonen campeón y en McLaren el ridículo tardará en olvidarse.

Porque lo de la escudería inglesa tiene temita. Desde principios de temporada se proclamó a los cuatro vientos una supuesta igualdad en el trato a los pilotos. Ron Dennis, jefe de mandos de la escudería, quería seguir así con una filosofía de escudería, que a decir verdad, nunca le ha dado buenos resultados. En cualquier caso, hoy sabemos que las cosas no fueron por el cauce que el patrón tenía previsto, o más bien, que nos quiso hacer creer como tal. Si hay algún culpable en el hecho de que McLaren este año se haya despedido del campeonato con las manos vacías, el debería ser el primer sospechoso. Pero recapitulemos.

Desde las primeras carreras se pudo comprobar que el piloto novato en la categoría, Lewis Hamilton, no llegaba precisamente a la fórmula 1 con una predisposición de aprender. El venía a ganar el mundial. Y así lo ratificó durante la primera mitad del campeonato. El piloto inglés era y es un piloto como la copa de un pino. Esta situación, probablemente pilló por sorpresa a todo el mundo en la escudería, desde Alonso hasta Dennis. Sin embargo, esta situación no fue trivial; marcó un antes y un después en las relaciones internas en el equipo.

Alonso, que llegaba como doble y vigente campeón a McLaren, venía a resarcir a una marca que no pasaba una época dorada precisamente durante los últimos años. La escudería inglesa, cuando no tenía problemas durante la temporada de fiabilidad en la mecánica, los tenía respecto a que el coche no rendía como debiera. El caso es que por A o por B no acababan de ser un equipo lo suficientemente competitivo en los últimos campeonatos, hecho que por historia cabría presuponerles. La llegada de Alonso vendría a significar un salto de calidad. De todos es conocido los conocimientos del piloto asturiano en materia de puesta a punto en el monoplaza. Todo esto se materializó en la primera mitad del campeonato. La ventaja respecto a Ferrari era abismal, y todo parecía que la cosas iban a resolverse en un mano a mano entre Hamilton y Alonso.

Y es aquí donde la explicación de los acontecimientos nos vuelve a llevar a las relaciones internas del equipo. En primer lugar, la supuesta igualdad no fue tal durante el desarrollo del campeonato. Que Hamilton recibió trato de favor de la escudería es algo que se muestra a la luz de los siguientes acontecimientos: abrumadora diferencia en favor del inglés de extra-laps en las jornadas de clasificación, diferencia a favor del inglés a la hora de repostar el coche más tarde en boxes, el asunto de las telemetrías, los 10 cv extra de su monoplaza en esta carrera. Además, el piloto inglés recibió trato de favor de la FIA en todas sus irregularidades en pista. El ejemplo más clamoroso fue cuando una grúa le devolvió a la pista tras quedarse en la arena en el GP de Alemania. Cosa bien diferente a cuando Alonso fue sancionado 5 puestos en la parrilla de salida por retrasar 10 segundos su salida de boxes recibiendo órdenes de equipo, y cuando no había ninguna normativa que enunciase ese hecho como ilegal. Todos estos detalles hicieron que la relación de Alonso con el equipo se crispara, y ese ambiente de crispación no ha sido nada positivo para el desarrollo de los acontecimientos. Y en esto, Dennis no ha sabido gestionar la situación como se debería hacer.

A este panorama hay que sumarle lo acaecido con el asunto de los documentos robados a Ferrari. Como si de la película Granujas de Medio Pelo de Woody Allen se tratara, una investigación de la FIA dictaminó que un delineante de McLaren había comprado unos documentos secretos a un mecánico de Ferrari que revelaban datos sustanciales acerca de la composición mecánica y aerodinámica del bólido italiano. El dossier, y esto es lo verdaderamente absurdo, fue fotocopiado en la fotocopistería de la mujer del delineante. En primera instancia, esto se saldó con una multa económica a McLaren, pero tras una apelación de Ferrari, en la que salían a la luz unos e-mails que se habían mandado Pedro Martínez de La Rosa y Fernando Alonso en los que comentaban presuntamente (y digo presuntamente, porque esos e-mails no han salido a la luz) la información de ese dossier, la escudería inglesa se veía en la tesitura de ser descalificada durante esta temporada y la siguiente de la fórmula 1, y dar al traste con las aspiraciones de sus pilotos en la presente temporada. Puesto que si Alonso no colaboraba, la pena podría ser esa, el piloto asturiano colaboró con la investigación. Esto lo puso en contra de la prensa inglesa y alemana, pues no hay que olvidar que McLaren es una empresa inglesa y Mercedes es alemana. Finalmente el castigo fue la exclusión del campeonato de constructores de la marca anglo-alemana, con lo que se mantuvieron intactas las posibilidades de Hamilton y Alonso de ganar el campeonato de pilotos.

Con esta situación de crisis interna se ha llegado a la última carrera del mundial. Con una ventaja de cuatro puntos de Hamilton sobre Alonso y siete sobre Raikkonen, el asunto parecía bastante controlable para el piloto inglés. Lo tenía todo para hacer historia en convertirse en el campeón más joven de la fórmula 1 y en el primero en hacerlo debutando. Máxime cuando el sábado se aseguró el segundo puesto en la parrilla de salida, por delante del español y el finlandés. Pero la carrera de hoy, como he dicho, ha sido loca.

Alonso, que salía desde la cuarta posición, sabía que sus opciones pasaban por adelantar a Hamilton en la mítica s de Senna. Cuando el semáforo se puso en verde, el control de tracción de los Ferrari hizo que Raikkonnen, que salía desde el tercer puesto, adelantara a Hamilton antes de la frenada. Alonso, que no tenía nada que perder, se ponía a la par del piloto inglés y en una maniobra de vértigo lo conseguía adelantar por fuera. Hasta aquí nada raro. Las posibilidades de Hamilton de ganar el mundial no se veían disminuidas por esta situación. Cualquier piloto con un mínimo de experiencia hubiera gestionado con frialdad el estado de cosas. Pero Hamilton, que durante todo el año ha dado muestras de un temple nada habitual para su edad, el plumero se le ha visto en la última carrera del mundial. En una maniobra incomprensible por disputarle la tercera plaza al asturiano, el coche se le ha ido a la arena y ha perdió cuatro posiciones. Realmente estúpida su actitud. Este hecho ha propiciado un recalentamiento en la mecánica de su coche, lo que a su vez ha originado un problema en la caja de cambios de su monoplaza durante una buena cantidad de segundos, lo que le ha relegado hasta el decimoséptimo lugar de la carrera. Increíble. Desde ese momento, su carrera se ha ido al garete. Y con ello, el título mundial.

Así que la cosa ha resultado ser, de un modo totalmente impredecible a priori, un duelo entre Raikkonen y Alonso. Pero hoy el coche no le ha respondido como quisiera al piloto español, que ha tenido que conducir con una tortuga. Vuelta a vuelta los Ferrari le sacaban entre medio y un segundo, y así las cosas, todo quedaba en un acto de egoismo de Massa, que lideraba la carrera, para que el guaje pudiera conseguir su tercer entorchado de forma consecutiva. Pero no ha sido así. La lógica de equipo se ha impuesto, y en la segunda parada de boxes, Raikkonen ha sobrepasado al piloto brasileño. Con ello conseguía los cuatro puntos de diferencia que necesitaba para lograr el campeonato. Un merecido campeonato, por otra parte, pues no hay que olvidar que es el piloto que más carreras ha logrado. Pero a fin de cuentas, un campeonato que pocos daban como viable para el piloto finlandés. Me temo que hoy muchos se han hecho con un buen pellizco en las apuestas.

Recapitulando las cosas, no deja de ser patético el desenlace de los acontecimientos para McLaren. Al descalabro en los despachos con el título de constructores, hay que sumarle este epílogo funesto en el campeonato de pilotos. No deja de ser reconfortante como la ironía del destino juega estas malas pasadas a aquellos que intentan jugar sucio y que, además, no logran granjearse el beneplácito del público. Al menos en lo que a mi respecta, la escudería anglo-alemana me ha defraudado bastante este año. De todo esto, los beneficiados han sido Ferrari y, más concretamente, un Jean Todt que se despide de su puesto por la puerta grande y un Raikkonen que ha pasado desapercibido durante todo el año. Poco a poco, y sin hacer mucho ruido, Iceman ha conseguido hacerse con su primer título en la Fórmula 1. Un reconocimiento que, al fin, se le ha concedido al piloto finlandés, a pesar de sus constantes irregularidades y que puede que haga asentar la cabeza al que por potencial y técnica, creo yo, es el mejor piloto de la actualidad. ¡Grande Raikkonen!

René Higuita



Con un aspecto más parecido al de un narcotraficante del cártel colombiano que al de un jugador de fútbol, René Higuita revolucionó el mundo del balompié durante los años 80 y 90.

Su demarcación en el terreno de juego era la de guardameta. Pero Higuita no era un arquero como los demás. El loco no se limitaba a quedarse bajo los tres palos a la espera de las envestidas de los delanteros rivales. Higuita colaboraba activamente en la creación del ataque ocupando a la vez una posición más adelantada a la que cabría esperar de sus prestaciones. Era algo así como un portero-líbero. También lanzaba faltas y, a veces, metía goles. Nunca el hecho de que un equipo cuente con 11 jugadores tuvo tanto sentido. Sin embargo, ésta profusión en labores ofensivas le trajo consigo cometer muchos errores, como el gol que regaló a Camerún en el mundial de Italia 90.

Higuita será recordado por lo espectacular de sus intervenciones. Prueba de ello es la parada que realizó en Wembley y que más tarde se denominaría como la parada del escorpión. Todos los que hemos jugado alguna vez al fútbol hemos intentado hacerla, con mayor o menor fortuna.

En definitiva, Higuita revolucionó el mundo del fútbol desde la posición que menos innovaciones cabe ofrecer. Un tipo singular dentro del terreno de juego que marcó época. Grande Higuita.



Pd: También revolucionó el mundo de los videojuegos, jeje.



sábado, 20 de octubre de 2007

Carlton Jones

Aquellos maravillosos años... en los que veías El Príncipe de Bel Air y te parecía una serie cojonuda... que grandes fueron. Si hoy somos lo que somos, es gracias a esa serie. Bueno, eso no significa que ahora seamos negros, así que me explicaré y, en la medida de lo posible, intentaré no hacer referencia al color de la piel de los protagonistas. Así que pido al lector que no se esfuerce en buscar tal relación. La conexión se hará explícita a su debido tiempo.

Will Smith representaba la clase de persona que nos gustaría ser: irónica, sarcástica, inteligente, pasota pero con un cierto sentido de la responsabilidad, etc. Un tipo al que las cosas le salían bien. El espejo en el que querías reflejarte en la preadolescencia. Por otro lado estaba Phillip Banks, que con su sóla presencia, te advertía de por vida de los riesgos que podía acarrearte vacilar a una persona con exceso de peso. Representaba el mandato moral inherente a toda relación social expresado, ¿cómo decirlo...? a martillazos. Por algo era juez. Su mujer, Vivian, encarnaba el papel protector y comprensivo en la relación de autoridad. Era el poli bueno de la pareja.

Por otro lado, teníamos a Jazz, prototipo de parásito social a los ojos de Phillip y Vivian y, sin embargo, fiel amigo. El típico individuo al que tus padres te aconserían no juntarte. Tú pasarías del consejo porque sabes que las apariencias engañan. La prima Hilary era un caso especial. Te recordaba lo mal que está repartida la inteligencia en el mundo y, por otro lado, hacía replantearte si el incesto es una acción realmente denostable. El mayordomo, Geoffrey, era el punto y a parte en la serie. Sus intervenciones se sazonaban con una pizca de fina ironía que encubría, las más de las veces, los hachazos más inmisericordes y la crítica (de)constructiva más mordaz. Simplemente genial. Pero tú sólo pensabas que acabar de mayordomo no era el proyecto que tenías en mente para tu vida.

Sí, había más personajes: Ashley, el repelente Nicky, el brillante juez Robertson, y muchos más que ocupaban un lugar secundario en los acontecimientos. Pero los principales eran los anteriores. Ellos partían la pana. Bueno, la verdad es que me dejo a uno: Carlton.

¿Qué decir de Carlton Banks? Pijo, chivato, pelota, postín, etc. Representaba la pérdida de valores y de la conciencia asumida generación tras generación por sus antepasados. A decir verdad, era el blanco de la familia, sólo que con disfraz de negro. Más genéricamente: traicionarse a sí mismo y a lo que representas. Era lo opuesto a aquello en lo que querías convertirte cuando fueras mayor. O tal vez ni eso. Tal vez si dibujaras un segmento y en cada extremo representases aquello en lo querrías convertirte y aquello en lo que no te gustaría acabar, el punto representado por Carlton no tendría espacio en la representación. Y lo peor de todo: consiguió que jamás volvieras a escuchar a Tom Jones con la misma predisposición.



viernes, 19 de octubre de 2007

Simulador de esperanza de vida

Aquí (o aquí) te dejo un enlace para que te sometas a una especie de simulador de tu esperanza de vida. Sí, ya lo sé, este tipo de cosas no sirven para nada; no pueden tener en cuenta todos los factores de una vida. Y es verdad, no pueden hacerlo (se me ocurren multitud de experimentos con los que falsar todas las predicciones a todas las personas que este test efectúa, pero tampoco quiero convertirme en un genocida), pero al menos es aproximado e indicativo de tu forma de vida. ¿Qué más quieres? Ahhh, que eres un ser autoconsciente y reflexivo. Tú no necesitas de estas milongas. Pues vale. Tú te lo pierdes. Pero a mi este tipo de cosas me suelen molar. Es un sentimiento infantil, de asombro y totalmente impulsivo de decir: a ver. Bueno, puedes llamarlo infantil y de asombro o directamente morboso. Los eufemismos no me interesan. El caso es que me mola seguir los pasos de este tipo de paridas. Cada uno es cómo es.

Os voy a comentar los resultados que el dichoso test de marras me ha pronosticado. Dice que voy a vivir 82 años. Já, que guapo. Por lo visto la esperanza de vida cuando sea abuelo será de 88 años (ilusos), así que según mis hábitos de vida me estoy privando (según como se mire) de 6 años de vida. De acuerdo señor simulador de vida, usted manda. Extrapolado a la esperanza de vida actual, mi esperanza de vida es de 71 años, 273 días y 18 horas (esto justifica lo de que infantil y de asombro sean un eufemismo, pero no que no me interesen los eufemismos). Me dicen que si dejo de fumar ahora, a parte de poder gozar de una excelente salud, me ahorraré 81.829 euros. Esto me ha dejado flipado, porque han debido de usar algún tipo de variable progresiva, tipo aumento del precio por la inflación o algo así. Mola (dicho sea de paso, es una pasta). Me dice que si consumo alcohol, que debo hacerlo moderadamente. ¿Un test me está llamando alcohólico? Dice que nuestro cuerpo no está diseñado para ingerir grandes cantidades de alcohol de continuo. Y luego pregunta: ¿Cargarías de nitroglicerina el depósito de tu coche? Lástima que no se pueda contestar: "¿Quieres que refute tu predicción? ¿Quieres que refute tu jodida predicción? Porque sabes que lo haré. Sabes que pondre la mierda esa de nitroglicerina en el depósito del coche. Y luego Boom. Sabes que soy capaz de hacerlo". Luego dice cosas que todos conocemos como que hacer ejercicio físico mola y todo eso. También aparece un enlace en el que viene reflejado las consecuencias de tus hábitos a la hora de computar tu predicción. Si has hecho el test, y creías que podía servir para algo, ese enlace definitivamente te sacará de un error.

Finalmente, y que es lo que más mola, son las cosas que te calculan que te da tiempo a hacer en lo que te queda de supuesta esperanza de vida. A mi me da tiempo a ir 3224 veces al cine (sí, sí...). También me dice que me esperan 62 finales de Champions League. Lo reconozco, no he podido evitar la exclamación de un tenue pero sentido excelente ante tal gratificante noticia. En cambio, sólo podré ver 15 olimpiadas o mundiales de fútbol (siempre he pensado que ese sistema es una cagada, el de que sea cada cuatro años). También me dice que daré 67890 besos y que beberé el equivalente a tres bañeras de agua (es poco, ¿no?).

Y eso es todo.

jueves, 18 de octubre de 2007

La muerte de Senna; El nacimiento de un mito

Sucedió el 1 de mayo de 1994, en el circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola, durante la disputa del Gran Premio de San Marino. En la vuelta número 7 el Williams Renault FW16 de Senna, liderando la carrera, se salía en la curva de Tamburello y se estampaba contra el muro a 300 km/h. El piloto brasileño quedaba en coma y pocas horas después fallecía en el hospital Maggiore de Bolonia. El mejor piloto de la historia nos decía adiós. Sin embargo, estas líneas no hacen justicia a lo que sucedió. Es contar mal un relato. Es empezar por el final.

La historia del fin de semana más negro de la Formula 1 comenzó dos días antes. Como en todos los grandes premios, la jornada del viernes es clave para amoldar los reglajes del coche a las características de la pista. Los pilotos aprovechan para probar multitud de configuraciones y después deliberar con los ingenieros cuál debe ser la escogida para la carrera y cuál para la clasificación del día siguiente. Tanto Senna como Damon Hill estaban a disgusto con el diseño en general del FW16 para la temporada, que no había rendido como se esperaba en las dos pruebas anteriores. Senna, que aún no llevaba ningún punto en el mundial y al que Schumacher le aventajaba en 20 puntos, se la jugaba. Ganar o ganar; esa era la mentalidad. Con todo, la jornada del viernes se mostró favorable para los intereses del piloto brasileño, en virtud de unas modificaciones hechas en el tren delantero del coche, alterando la suspensión y las tomas de aire. Parecía que las cosas empezaban a encarrilarse, empezaban a tomar forma. Sin embargo, en mitad de los entrenamientos libres, el coche del también brasileño Rubens Barrichello se estampaba contra el muro sufriendo éste un brutal accidente que lo dejaría en coma momentáneo. Senna, inundado por el dolor, sorteó todas las barreras de seguridad para estar en esos momentos difíciles con su compatriota. Una vez enterado de que Barrichello se encontraba fuera de peligro, se retiró. Pero la tensión se había apoderado de él.

El incidente del viernes, sin embargo, sólo sería un amago de lo que sucedería durante la jornada del sábado. Senna, que no estaba de buen humor durante la mañana, y que había declarado horas antes a la prensa que los accidentes siempre son graves en Imola, se disponía a tomar partida en la ronda clasificatoria. Efectivamente, y tras una vuelta clasificatoria excepcional, los cambios efectuados en su monoplaza se tradujeron en seis décimas de ventaja sobre su rival, Michael Schumacher. Senna, tras regresar a su box, contemplaba en el monitor de su motorhome las calificaciones de sus rivales esperando la orden de sus ingenieros para volver a pista y pulverizar su anterior registro y, con ello, hacerse con la pole. Pero esa orden no se llegó a producir nunca. Y no se produjo porque, pocos minutos después de que Senna regresara al box, un nuevo accidente tenía lugar en la pista. Esta vez era el Symtek pilotado por el austriaco Roland Ratzenberger. Su alerón trasero se había desprendido y el coche se hizo incontrolable lo que propició que colisionara contra el muro en la media curva Gilles Villeneuve. Ratzenberger falleció al instante. Senna, que lo vio todo por televisión, se retiró a una esquina de su box a llorar. Instantes después corrió como una exalación hasta el lugar de lo sucedido, saltándose todas las protecciones y barreras de seguridad, como también hiciera el día anterior. Tenía que estar en ese lugar y no podía evitar no estar allí. Este acto de indisciplina le valió una sanción de la FIA. Senna sabía que estaba infringiendo la normativa de seguridad, pero sentía que estaba haciendo lo correcto.

Toda la tarde del sábado se produjeron intensas conversaciones entre los pilotos y los directores de carrera para que, en petición de los primeros, no se disputara la carrera el domingo. Pero los directores hicieron caso omiso de las peticiones. El circo debía continuar. A Senna, por su parte, se le habían ido las ganas de correr. Finalmente fue convencido por su novia para que lo hiciera, muy a su pesar, pues estaba en posesión de la pole position.

Y llegamos al día del desenlace. Todos los que pudieron pasar unos minutos en compañía del piloto brasileño lo notaron muy preocupado, hasta nervioso. Demoró su salida a pista para hacer la vuelta de formación y se cuenta que se sentó encima de su alerón trasero para evitar lo sucedido un día antes en el coche de Ratzenberger. Luego revisó su coche de arriba a abajo como si quisiera encontrar un fallo con el que tener un pretexto para no correr. También pidió la bandera austriaca, en caso de que si ganaba, ondearla en memoria del piloto fallecido. Tras dar tres vueltas a la pista (acostumbraba a hacer dos) y ocupar su puesto en la parrilla de salida, aprovechó para hablar con los periodistas y criticar a su inestable Williams y a la seguridad del circuito de Imola (acostumbraba a quedarse en su cockpit en total estado de concentración).

Al iniciar la carrera Ayrton Senna mantuvo su primera posición; pero más atrás Pedro Lamy embistió al Benneton de Jirky Jarky Letho que se había quedado parado. Los restos de los dos monoplazas hicieron entrar inmediatamente al Safety Car. En la quinta vuelta se reinició el Gran Premio. El brasileño seguía líder, detrás de él se ubicaba Michael Schumacher. En la vuelta seis Senna le sacaba 675 milésimas a Schumacher. Tras dos curvas, sucede la tragedia. Senna pierde el control de su coche y se estrella en la temible curva de Tamburello, la más rápida del circuito, y la que paradójicamente menos protección tiene. El Williams chocó de costado, quedando la parte derecha prácticamente destruida. El impacto hizo rebotar al coche hasta casi devolverlo a la pista, y con la inercia del golpe, dio vuelta y volvió a salir de ésta. Cuando Senna no podía reincorporarse cundió el pánico: los auxiliares del circuito tardaron 21 segundos en llegar. Los paramédicos, casi un minuto después. El accidentado sólo pudo mover la cabeza dos veces por un impulso nervioso, y luego toda actividad física se paralizó. Los paramédicos le sacaron el casco y lo bajaron al suelo con el mayor cuidado posible, haciéndole una traqueotomía en el acto. La enorme mancha de sangre volvió a horrorizar a todos. El helicóptero, en lugar de recoger al accidentado inmediatamente, se limitó a recoger imágenes en vivo para la televisión. La imagen de los coches siguiendo al Safety Car pasando por el lugar del accidente era patética. El tricampeón fue llevado al hospital de Maggiore de la ciudad de Bolonia, pero el daño ya era generalizado e irreversible. A las 18:05 horas la doctora Maria Tereza Fiandri anunció la muerte clínica de Senna. Sólo su corazón latía gracias a un respirador artificial. Este aparato se desconectó 35 minutos después. A las 18: 40 del 1 de Mayo de 1994 Ayrton Da Silva Senna fue oficialmente declarado muerto.



Dicho sea de paso, la carrera la ganó Michael Schumacher.



La conmoción por la muerte de Senna se explica, en parte, por lo que consiguió como piloto profesional. Pero no se explica sólo por eso. Senna representaba muchos valores que la gente apreciaba. Su muerte supuso el nacimiento de un mito. Valgan unas pocas frases como explicación de lo que era.

Todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón.
Correr, competir, lo llevo en mi sangre, es parte de mi, es parte de mi vida.
El segundo es el primero de los perdedores.
Yo no tengo ídolos. Lo que admiro es el trabajo, la dedicación y la competencia.
En lo que digo respecto al esfuerzo, al empeño, al compromiso, a la dedicación, no hay términos medios. O usted hace una cosa bien o no la hace.
No puedo justificar bajo ninguna razón llegar en segundo lugar.
Lo importante es ganar. Todo siempre. Esa historia de que lo importante es competir no pasa de ser demagogia.
Él (Dios) es el dueño de todo. Le debo la oportunidad que tuve de llegar a donde llegué. Muchas personas tienen la capacidad, pero no tienen la oportunidad. Él me la dio a mi, no se por qué. Sólo sé que no puedo desperdiciarla.
Tengo miedo de la muerte y del dolor, pero convivo con eso. El miedo me fascina.
No sé conducir de otra forma que no sea arriesgada. Cuando tengo que sobrepasar, sobrepaso. Cada piloto tiene un límite. El mío está un poco por encima del de los demás.
No puedo vivir en una isla prosperidad cuando vivo rodeado de un mar de miseria.
Ese día llegará, puede ser mañana o dentro de 50 años. Pero es seguro que llegará.
Si en carrera tienes todo bajo control, es que no vas al límite.
Ganar una carrera es mucho más importante que ganar un millón de dólares.

miércoles, 17 de octubre de 2007

El Quinteto de Cambridge



Ambientada durante una noche pasada por agua del verano de 1949 en una de las habitaciones del Christ's College, El Quinteto de Cambridge narra el debate intelectual de cinco pensadores de peso de la primera mitad del siglo XX acerca de la cuestión: ¿Es posible construir una máquina que pueda reproducir los procesos cognitivos humanos? El organizador de todo el entuerto es C.P. Snow, novelista, divulgador y asesor científico, que debe entregar un informe para el gobierno británico acerca de la viabilidad técnica y científica de la construcción de una máquina que sea capaz de pensar como un ser humano. Para ello, invita a una cena a cuatro personalidades de renombre del mundo de la ciencia y la filosofía: el genetista J.B.S. Haldane, el filósofo Ludwig Wittgenstein, el físico teórico Erwin Schrödinger y el matemático Alan Turing.

John L. Casti se sirve de esta premisa argumental para desarrollar una novela de aquello que él llama ficción científica. No es ni una obra ensayística de divulgación sobre la ciencia porque el marco argumental es ficticio, ni una obra de ciencia ficción porque el desarrollo de la historia no se ve constreñido por los clichés y convenciones del género. Básicamente es una síntesis de ambos tipos de literatura. A mi personalmente me ha recordado a los diálogos platónicos por enfoque y planteamiento, con la diferencia de que no hay un Sócrates que sea el amo de la barraca ni unos unos contertulios que se limiten a decir cosas como "así es", "naturalmente" o "no puede ser de otro modo" y que con ello caigan en las contradicciones y sin-sentidos más burdos respecto a las tesis que defienden. Porque, como he dicho, a la cena el señor Nieve invita a cuatro de las mentes más geniales del siglo XX y, claro está, el debate tiene que ser de altura.

La discusión la abre Alan Turing exponiendo cómo sería posible crear una máquina a la que cupiese llamar inteligente. De este modo, pasa a explicar los resultados en sus investigaciones lógico-matemáticas: el concepto de la máquina universal de Turing. Tras esto se abre un interesante debate acerca de las reglas que debe seguir un programa: Wittgenstein hace incapié en su idea de qué es seguir una regla, Schrödinger en la posibilidad de que sepamos que algo es verdadero pero no haya modo de demostrarlo (una implicación del teorema de Gödel) y el consiguiente problema de la parada, etc.

Una de las ideas que más juego da a John L. Casti desde el punto de vista narrativo es la de que mientras que sus personajes son históricos y, en consecuencia defienden tesis propias, también echan mano de tesis e ideas adelantadas al contexto de la época. Así, cuando Turing pasa a exponer su Test de Turing (juego de imitación), es decir, la idea conductista de que una máquina sería inteligente si en función de su conducta no podemos distinguirla de la de un humano, Wittgenstein objeta la idea con el experimento mental de la habitación jerogífica, simulación del argumento de la habitación china de John Searle. O cuando están enfrascados en las relaciones entre mente y lenguaje y Wittgenstein expone que pensar es pensar en un lenguaje, y que el lenguaje es una manifestación de una forma de vida en una sociedad y un tiempo histórico concreto y que, en consecuencia, el pensamiento y el lenguaje sólo cobran sentido en el contexto de unas reglas y prácticas concretas de vida, Turing alude a que debe haber un lenguaje del pensamiento común a todos los lenguajes concretos, algo así como una Gramática Universal, idea ésta del lingüista Noam Chomsky. Ejemplos como estos los hay a patadas: conexionismo y redes neuronales de Dennett, psicología cognitiva evolutiva de Piaget y otras muchas más que ahora mismo no alcanzo a recordar.

Como epílogo a la novela, y fuera ya de la trama, Casti hace un breve repaso histórico a la trayectoria como movimiento de la I.A. desde su creación allá en el congreso celebrado en Dartmouth en el verano de 1956 hasta nuestros días. De este modo, nos cuenta los progresivos rumbos de investigación: I.A. Abajo-Arriba (partir de la fisiología del cerebro para llegar a la computación), I.A. Arriba-Abajo (partir de la computación para llegar a la fisiología) y Conexionismo y redes neuronales. También pone ejemplos concretos como el de la victoria de Deep Blue II sobre Kasparov en ajedrez y los problemas de los traductores a la hora de dar cuenta de los vericuetos semánticos de las palabras. Finalmente sostiene la tesis de que todo aquello que los seres humanos hacemos bien, como reconocer modelos, inferencia inductiva y creatividad, las computadoras las hacen mal. Y viceversa. Con ello llega a la conclusión de que humanos y ordenadores poseen distintos tipos de inteligencia, y que, tras el momento actual, "máquinas y humanos se separarán como se separaron los humanos y los delfines hace muchos milenios". Cognitivamente, se entiende.

En definitiva, esta novela es una excelente merienda de ideas acerca de uno de los campos de la filosofía, la ciencia y la tecnología más interesantes y sugerentes de la actualidad. Precisamente porque esos tres campos del saber convergen en un punto en común. Resulta realmente apasionante el constante ir y venir de ideas que, como si de un torbellino se trataran, no dejan un instante de respiro al lector. Todo ello con un lenguaje no demasiado técnico y extraordinariamente preciso. Y en apenas poco más 200 páginas. Uno de los libros más edificantes que he leído en mucho tiempo. Absolutamente recomendable.

lunes, 15 de octubre de 2007

Bill Plympton y el Windows 95

Bill Plympton es un dibujante y animador americano conocido por su nominación al Oscar al mejor cortometraje animado en 1987 por Your Face. Sus dibujos y animaciones son como pequeñas cometas que se alzan y vuelan por encima de las convenciones sociales para hacer sátira o crítica de ellas.

Se dice de él que la primera vez que hizo un dibujo fue en el instituto, cuando pintó a una Marilyn Monroe realmente provocativa en un póster y el director del instituto le llamó por los altavoces: Bill Plimpton, el que pinta pornografía, que venga a mi despacho. Cuando regresé del despacho del director, cuenta el propio Plympton, todo el instituto me admiraba, me miraban con respeto, como a un revolucionario. Me di cuenta de que hasta los dibujos más pequeños tienen el poder de cambiar la mentalidad de la gente, de hacerles pensar de otra manera.

En 1995, con motivo de la salida al mercado del Windows 95, se le encargó el diseño y la realización del spot publicitario. Plympton, tal vez, dejando a un lado reparos de índole ideológica, se embolsó en su cuenta corriente una buena cantidad de dólares provenientes del imperio del señor Gates. Al menos, nos dejó para la posteridad esta obra de arte. Lástima que el significado de todo el anuncio beneficie a quien beneficia.


domingo, 14 de octubre de 2007

Dark Tranquillity - Damage Done (2002)



1. Final Resistance (3:01)
2. Hours Passed In Exile (4:46)
3. Monochromatic Stains (3:38)
4. Single Part Of Two (3:51)
5. The Treason Wall (3:31)
6. Format C: For Cortex (4:30)
7. Damage Done (3:27)
8. Cathode Ray Sunshine (4:14)
9. The Enemy (3:56)
10. I, Deception (3:55)
11. White Noise - Black Silemce (4:09)
12. Ex Nihilo (4:31)

El death metal melódico es un género que ha vivido en los últimos años una sobreabundancia nada habitual de formaciones. A la sombra de bandas como In Flames o Soilwork, se han subido al carro del mentado estilo infinidad de grupos de los cuales no muchos merecen ocupar un hueco en nuestra memoria. Al menos, esto en Europa. Porque si a este panorama le sumamos el hecho de que en Estados Unidos cada vez son más los grupos que ponen sus ojos en el viejo continente, tenemos una burbuja en la que el metal y el hardcore están embadurnados de un olor claramente europeo.

Naturalmente, como en toda cosa nueva, siempre hay un creador. Junto con In Flames, puede decirse que Dark Tranquillity crearon este estilo, el sonido Gotemburgo. Un estilo en el que las guitarras melódicas y los pasajes acústicos se mezclan con la violencia sonora de las voces y las baterías del death. Una mezcla explosiva que, como he dicho, muchos grupos más tarde explotarían en aras de lograr un beneficio económico.

Precisamente esto es lo curioso del asunto. Cuando el género parecía empezar a masificarse, ellos, Dark Tranquility, coquetearon con otras líneas estilísticas. Introdujeron teclados en su música, voces limpias, atmósferas góticas y, en general, dieron una vuelta de tuerca a su sonido. Esta etapa coincide con la publicación de Projector y Haven. Muchos seguidores les acusaron de haber perdido su esencia. Pero lo cierto es que la melodía seguía allí y Michael Stanne no pasó de la noche a la mañana de ser una de las mejores voces del death melódico a ser ídolo de quinceañeras. Nada de eso. De hecho, los tiros no van por ahí.

Que alguien diga que el significado de un viraje estilístico de esa magnitud responde a intereses económicos cuando el estilo que practicabas empieza a ser reconocido mediáticamente es, en mi opinión, un sin sentido. Lo más fácil hubiera sido volver a hacer un The Mind's I o un The Gallery siguiendo esa lógica. Esto es algo que hicieron, por ejemplo, In Flames con su famosa triada Whoracle, Colony, Clayman. Y les salió bien, precisamente por haber sido una apuesta segura. Por ello creo que el riesgo que tomaron Dark Tranquillity en esos discos no es explicable mediante móviles crematísticos.

En cualquier caso, y sea como fuere el asunto, si dinero o intereses artísticos (o ambas), el caso es que los resultados en cuanto a calidad de esos dos discos fueron discutibles. Tal vez por ello, ni cortos ni perezosos, las huestes de Niklas Sundin decidieron retomar el camino emprendido allá donde lo dejaron en 1997. En este contexto se fraguó Damage Done. Como si de un alegato a la culpabilidad fuera, este disco, desde el mismo título, nos insinúa que lo que nos vamos a encontrar en su interior va a ser algo, en principio, diferente a lo que cabría esperar de él.

Y desde el primer minuto, con Final Resistance, se confirman las sospechas con un corte de salvaje death metal melódico. Vuelta a los orígenes con una composición con un tempo rápido y constantes brakes y transiciones entre las distintas partes de la canción. El protagonismo de las guitarras es bastante acusado, las cuales destripan y desmenuzan todo el mastil de la guitarra para producir riffes de una factura asombrosa. La voz de Stanne, al límite en cada uno de sus versos, encaja con todo el engranaje a la perfección. Gran inicio de disco.

Hours Passed In Exile
es la siguiente en sonar. Con un inicio mediante teclados atmosféricos, rápidamente las guitarras y la batería aparecen en escena con un riff muteado y un ritmo asincopado. En el estribillo de la canción se ve que la mezcla de las melodías típicamente suecas de las guitarras encajan a la perfección con el colchón de teclados. En definitiva, se trata de una canción que explora nuevos senderos en su trayectoria por medio de la conjunción de caminos ya recorridos. Un perfecto resumen de lo que nos ofrecerán el resto de canciones.

Monochromatic Stains fue el single elegido para la promoción del disco. Se trata de una canción con distintos tempos en cada una de sus partes. Se inicia con una melodía épica de guitarra para dar paso al cabo de pocos segundos a una cobertura de teclados bajo la cual la voz de Stanne va escupiendo sus versos. Magníficos los cambios de ritmo lento/rápido durante el desarrollo de las estrofas. Lo mejor de la canción son los solos que se suceden tras el segundo estribillo, con un duelo entre las guitarras impecable. Puede sonar exagerado, pero en algunos casos, algunas sucesiones de notas recuerdan a algunos pasajes de las partituras de Stravinsky. Dicho sea de paso, el videoclip me encanta (¿Alguién mencionó el expresionismo cinematográfico alemán?).



La cuarta canción del disco es Single Part Of Two. En esta pieza las guitarras vuelven a despachar riffes realmente bestiales. Si cabe, la presencia de teclados está más acentuada que en las anteriores canciones. De nuevo, el solo de guitarra vuelve a cautivar mediante una sucesión de pentatónicas. Algún día se reconocerá el talento de Niklas Sundin y de Martin Henriksson, no como virtuosos de las seis cuetrdas, sino más bien como excelentes compositores de melodías atrayentes. Desgraciadamente en el mundo del metal, suele tenerse en cuenta más la primera característica en menoscabo de la segunda.

The Treason Wall es la Clayman de este disco. No puedo evitarlo, pero cada vez que la escucho, con esas notas alargadas, me viene a la memoria la canción de In Flames. Puede que sea su respuesta en forma de canción a sus paisanos. O puede que no. En cualquier caso, es una canción que merece ser escuchada por sí misma, pues es realmente pegadiza.

Si tuviera que decir cuál es, según mi criterio, la mejor canción de este Damage Done, diría sin dudarlo que es Format C: For Cortex. Los apenas 40 segundos de introducción de este tema están entre mi selección personal de pasajes musicales selectos para una banda sonora personal. O al menos, si esa selección existiese, estarían elegidos. Que maestría y que dominio de los instrumentos demuestran Dark Tranquillity en esta canción, tanto en los momentos más acelerados como en los más reposados y tranquilos. Todo un Tour de Force de sensaciones y sentimientos, a veces contradictorios. En fin, mi preferida.

En las primeras seis canciones del disco, en general, se puede apreciar un gusto por el presiocismo en la composición. Por un fino sentido de pulir la mayor cantidad de detalles posibles para intentar crear temas redondos de principio a fin. También se aprecia un gusto por ciertos arreglos cuasi barrocos, y a veces, en demasía ostentosos. Pues bien, estas sensaciones desaparecen con la irrupción del tema homónimo del disco, Damage Done. Al menos en su comienzo, sorprendiéndonos con una contundencia y rapidez inusitadas en el resto de canciones. Con riffes thrashers, e incluso un riff cíclico de interludio, Dark Tranquility en los primeros segundos muestran las cartas que destaparían tres años más tarde con la publicación de Character. Sin embargo, toda esta demostración de potencia se va diluyendo con el paso de los minutos, hasta desembocar en un desenlace tranquilo en el que las guitarras suaves y los teclados son los verdaderos protagonistas.

Cathode Ray Sunshine es otra canción con un comienzo épico de los que quitan el hipo, de los que te sumergen desde el primer segundo en la atmósfera del tema. Con un riff y unos arreglos característicos del sonido gotemburgo, la canción se desenvuelve siguiendo las premisas marcadas por la introducción del tema. Pasada la mitad del corte, la presencia de teclados se hace más visible, hasta tal punto que llegan a ser indistinguibles de las guitarras. Una de las características que más debería valorarse en este Damage Done es la capacidad con la que Dark tranquillity consiguieron aunar guitarras y teclados. Estos últimos, normalmente suelen jugar un doble papel en su música. Normalmente, como elemento que da empaque y sonoridad al conjunto y, a la vez, e indisociablemente, como elemento atmosférico. Paralelamente, los teclados en contadas ocasiones cobran el protagonismo, al mismo nivel que las guitarras, pero sin la chabacabería con la que son usados, por ejemplo, por unos Children Of Bodom o cualquiera de las bandas power metaleras de finales de los 90. Y ciertamente es un acierto. Dotan al sonido final de una grandilocuencia que dificilmente sería alcanzable de otro modo.

The Enemy es una canción que comienza con unos arreglos de teclados en clave melancólica, a los que inmediatamente, se añaden un doble bombo pausado y las guitarras en segundo plano. Otra canción en la que los teclados cobran protagonismo acertadamente. La canción se desenvuelve progresivamente con un peso en las guitarras cada vez mayor. Tras un interludio acústico, todos los instrumentos consiguen dibujar un paisaje de tristeza y melancolía que realmente llega a sobrecoger. En cierto modo, la canción es como un vals (ateneos al ritmo, "un cha cha, un cha cha..."), eso sí, oscuro y pesimista como pocos. Gran canción.

I, Deception es la décima pista en sonar. En la línea de Final Resistance o Hours Passed In Exile, se trata de una composición dura, pero con matices sobradamente melódicos. Con un final épico en las guitarras y desgarrado en la voz, no baja el nivel medio del album.

White Noise - Black Silence recuerda a Damage Done en cuanto a agresividad. Con un riff que avanza con paso firme acompañado por una batería contundente, la canción se va desenvolviendo bajo una línea sonora de violencia musical. Nuevamente con un interludio en mitad de la canción, esta vez con las guitarras, y sin menoscabo de la tensión imperante durante toda la pista, enlazan con una parte bastante contundente, armónicos incluidos. Se echa de menos quizá más desarrollo en alguno de los riffes, pero aún con todo, la canción es enorme.

La Outro del album se llama Ex Nihilo. Normalmente suelo entender las intros y outros de los discos como meros ejercicios para presentar o despedir el contenido estrictamente musical de los albumes, y que en sí mismas, resultan vacuas y sin ningún interés intrínseco. Bien, que normalmente piense así no significa que siempre lo haga de ese modo. Y un ejemplo de ello es esta Ex Nihilo. Dice el viejo postulado lógico de los escolásticos, que de la nada, surge nada (Ex nihilo, Nihil Fit). Puede ser una buena aproximación para entender qué representa esta outro. Con un comienzo oscuro y un sonido fluctuante por medio de los teclados, la canción progresa como una avalancha sónica hasta llegar a un interludio en el que las guitarras van desarrollando una melodía optimista que, finalmente, acaba siendo absorbida por la melodía del comienzo y, sin que te lo esperes, todo termina. Como si fuera un sueño en el que hay momentos buenos y momentos malos. Como una metáfora de lo que es la vida. En definitiva, como si, efectivamente, de la nada, no pudiera surgir algo.

Producido por Fredrik Nordstrom en los Fredrick Studios, esta obra de Dark Tranquility merece un puesto de honor en el escalafón de los mejores albumes de death metal melódico de la historia. Un disco que no pierde con el número de escuchas y que, por el contrario, gana con ello precisamente por la cantidad de elementos ocultos, que requieren de constantes y atentas audiciones, como si de un disco de metal progresivo se tratara. Damage Done es un disco de death metal melódico, sí, pero que sabe echar mano de influencias de otros estilos para dar como resultado un disco de death melódico original y fresco. Damage Done es, en definitiva, una obra excelsa que supone el punto álgido en la trayectoria de los suecos y que, dificilmente, será superado en futuras placas.

Me quedo con: Final Resistance, Hours Passed In Exile, Monochromatic Stains, The Treason Wall, Format C: For Cortex, Cathode Ray Sunshine, The Enemy, Ex Nihilo.
Si te gustan: In Flames, Soilwork, Arch Enemy, Amon Amarth, Callenish Circle, Cynic, Imsomnium.

Puntuación: 9,7 /10

viernes, 12 de octubre de 2007

El Diablo Sobre Ruedas

Y no es la peli de Spielberg. Su nombre es Toño y aparece en ese programa que tanto odio como es El Hormiguero. Es una mezcla de Oskarcito de El Tambor de Hojalata y Stephen Hawking de lo llamaré el agujero de Hawking. Y es lo más grotesco que he visto en mucho tiempo: humor negro de minusválidos para minusválidos. Ole sus santos cojones.



miércoles, 10 de octubre de 2007

Special Defects

Así se llama el proyecto paralelo del guitarrista de Meshuggah Fredrik Thordendal. En su disco Sol Niger Within, de 1997, colaboraba con diversos músicos para la realización de canciones hipnóticas y machaconas en las que liberaba todas sus inquietudes por las escalas disonantes y los ritmos enrevesados. Todo ello lo veríamos ejemplificado en los discos posteriores de Meshuggah, pero aquí ya tenemos un pequeño adelanto. En el vídeo de más abajo colabora Morgan Agren, batería con el que grabó la mayor parte de las canciones de ese album. ¿Quién es Morgan Agren? La verdad es que no lo sé, pero aquí podeis verle impartiendo unas clases magistrales de batería en un perfecto sueco ininteligible para los humanos meridionales. Por el pelo que lleva debe ser un yonki o un tipo bastante reputado. Y como esa clase magistral se retransmite por televisión, deduzco que es un yonki.



Gran vídeo y enorme demostración de técnica. Pero bueno, he pensado que esto era poco y me he puesto a buscar en google cosas sobre Special Defects. De modo que he puesto esas palabras en el cuadro de búsqueda de la página y le he dado a Voy a tener suerte. Me ha salido esto. Es un proyecto de animación experimental de Antonio Costa. No sé quién es, y esta vez no os voy a poner un vídeo de ese tío tocando la batería. Me da igual quien sea. Básicamente la cosa va de pasear sobre la arena sin mover tu culo de la silla. Definitivamente la tecnología ha conseguido desarrollar productos totalmente absurdos, y éste es un ejemplo. Perdón, que es arte. Si os quedáis quietos y ponéis el ratón sobre el circulito blanco os aparecerán nombres de grupos. Si clicáis sobre alguno de ellos iréis a parar a un lugar en el que suene la música del grupo en cuestión y animaciones interactivas. El de Explosions In The Sky mola porque puedes quemarles el culo a unos pájaros. En general son muy chorras, pero técnica y vistosamente están bien.

Última Llamada (2003)



Del irregular director Joel Schumacher, nos llegó hace cuatro años a nuestras pantallas Última Llamada, una película que pasó medianamente desapercibida por estos lares. Craso error, pues se trata de una película vibrante, entretenida y agobiante. Y además, sólo requiere de 75 minutos de tiempo libre.

Con un guión escrito por Larry Cohen, la historia nos presenta a Stuart Shepard, interpretado por Colin Farrell, un publicista residente en la gran manzana, que no duda en utilizar las más diversas artimañas para conseguir sus objetivos. En apenas diez minutos, tenemos un retrato bastante consistente de la personalidad del protagonista: codicioso, manipulador, mentiroso, arrogante, sin escrúpulos, tirano, adúltero... una lindeza moral. Como todos los días, se dirige a la misma cabina telefónica para llamar a su amante, Pamela McFadden (Katie Holmes), una joven actriz a la que nuestro protagonista seduce con sus habituales cantos de sirena acerca de incipientes promesas laborales; todo ello para entablar una cita con ella y poder follársela. Pero cuando cuelga, suena el teléfono. Y Stu, movido por una irrefrenable sensación de que el mundo gira alrededor suyo, descuelga. Una voz grave se dirige a él. Le dice que no cuelgue si no quiere morir.

Con estos ingredientes se va cocinando un thriller de altura. Una película que no da tregua al espectador en su desarrollo y que le mantiene expectante hasta el último minuto. Porque si algo destacable tiene el film, es su capacidad para atrapar al espectador desde el primer minuto de la llamada. La atmósfera lograda por Joel Schumacher consigue hacer partícipe al expectador de todo lo que sucede. Consigue hacer que te sientas como si tú mismo estuvieras en la cabina.

En este sentido, la caracterización del papel interpretado por Colin Farrell es magnífica. El actor consigue que su personaje se vaya transformando progresivamente a lo largo de la llamada. De la excesiva auto-confianza de los instantes iniciales hasta la debilidad y vulnerabilidad del desenlace, somos testigos del derrumbamiento moral de un personaje por el que en un principio sentimos odio, luego asco, más tarde pena y finalmente una identificación con su persona. Todo ello lo transmite Farrell principalmente por medio de sus rasgos faciales.

Y si Farrell comunica con sus gestos, el otro lado de la línea telefónica no lo hace sino con la voz. Y qué voz, nada más y nada menos que la de Kiefer Sutherland. La voz de un genio malévolo que tiene todo presdispuesto omniscientemente para someter a diversas pruebas morales y psicológicas a nuestro protagonista, que si las falla, será asesinado. Soberbia la interpretación del hijo de Donald, logra crear a la perfección el papel de juez de las acciones de Stu, de juez universal, de juez situado más allá del bien y del mal.

Sin embargo, el resto del elenco de actores, y por ello, el resto de personajes, brillan con una luz mucho más tenue que la del dueto principal. Así tenemos a un jefe de policía dubitativo y con problemas psicológicos, pero cuya materialización en el actor Forest Withaker tan sólo raya el aprobado. Algo que podía haber dado más juego, sin duda, y que no ofrece todo el desarrollo que cabría esperar, es la pareja de féminas compuestas por la amante de Stu y la mujer de éste (Radha Mitchell). Ambos personajes son opacos, sin profundidad y como dibujados mediante retazos hechos por un niño de tres años. En cuanto al resto de secundarios, desde las putas hasta el policía tocapelotas o el repartidor de pizza, cumplen sin llegar a sobresalir.

Desde un punto de vista más técnico nos encontramos con una más que aceptable fotografía. Habiendo escenas rodadas en Times Square, y estando la película ambientada en la Gran Manzana, el resto de escenas fueron rodadas en Los Ángeles. Este hecho, sin embargo, está muy bien disimulado, pues la sensación de que la historia que te están contando realmente sucede en Manhatan está muy bien lograda. La iluminación, en ello, juega un papel decisivo, no habiendo grandes diferencias entre las secuencias en las que Stu y su servil ayudante se patean Times Square y las que suceden en la cabina. Podemos decir que esta vez, Schumacher ha hecho un excelente trabajo de planificación, pues la peli se rodó en apenas poco más de 10 días, y el resultado está más cuidado de lo que cabría esperar.

En cuanto al montaje, es destacable la interposición de planos de la cabina, con Shepard en el interior, con imágenes externas. Y cómo ello transmite la sensación de que puedes estar en tus últimos segundos de vida y nada ni nadie se dará cuenta de ello. Menos conspicuo estéticamente, quizá, sea la intersección de parcelas en las que aparecen al principio la amante y más tarde la mujer del protagonista. Con el objetivo presumiblemente de no despegar al espectador del centro giratorio del film, la cabina, tal vez el asunto podría haberse solucionado de un modo más fluido y bonito.

Sin más ambages, lo que nos cuenta Última Llamada es una fábula moral en la que un publicista de medio pelo y henchido de sí mismo busca la expiación de todas sus malas obras para superar con éxito el veredicto de su interlocutor. La película consigue mediante esta premisa despertar el miedo en el espectador, en base a que nunca sabes cuando estás siendo observado, y a la cotidianeidad de la situación contextual. Pero sobre todo, esta cinta es un excelente film, en clave de suspense, que te mantendrá poco más de una hora pegado al televisor. Y es que, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Puntuación: 7.8

lunes, 8 de octubre de 2007

Plan Oculto (2006)



Es bastante complicado que una película que trate de un robo a un banco consiga sorprender al espectador en pleno siglo XXI. Plan Oculto lo consigue. Y para ello no se sirve del título en español precisamente.

De primeras, nos encontramos con que la dirección del trabajo ha corrido a cuenta de Spike Lee. El director neoyorquino se aleja de las premisas habituales de su cine social, tales como son la desigualdad de derechos civiles y el racismo, para adentrarse esta vez en un proyecto más comercial. Y comercial no significa malo; sólo convencional.

El elenco de actores elegido por el equipo de producción difícilmente podría haber sido mejor. La película cuenta con Denzel Washington, Clive Owen, Jodie Foster, Willem Dafoe, el veterano Christopher Plummer y el valor en alza Chiwetel Ejiofor.

Pero si hay algo que dote de consistencia a una película, eso es el guión. Y en esta ocasión la tarea ha sido llevada a cabo por un desconocido Russell Gerwitz. Spike Lee puede estar contento con la decisión, pues independientemente de su participación o no en la elaboración del guión en algunas escenas o de si el propio Gerwitz conocía de antemano o no la participación del cineasta negro, éste ha sabido introducir ciertos guiños a las temáticas habituales de Spike Lee.

La trama argumental de la película, en sí, es bastante típica. Desde el primer minuto de la cinta se nos muestra los quién, qué, dónde y cuándo del desarrollo de la trama. Y nos los desvela el alma pensante de la operación, el frío y calculador Dalton Russell (Clive Owen). Sin duda, ese inicio de película destapa muchas cartas. Pero falta el cómo, la estrategia usada para robar el banco. La película consistirá en desvelarnos la respuesta a esa pregunta. Ligado a ese desarrollo, asistimos al típico juego del gato y el ratón entre el propio Russell y el cínico e irónico detective Keith Frazier, interpretado por un espontáneo y empático Denzel Washington. Si la peli se limitase a esto, realmente no sería nada nuevo bajo el sol. Pero hay más. Paralelamente se nos cuenta la contratación de la abogada Madeleine White (Jodie Foster) por parte del director del banco, Arthur Case (Christopher Plummer), con el objetivo de recuperar unos documentos que se guardan en la caja fuerte. Todos estos elementos los veremos interrelacionarse muy fluidamente a lo largo del metraje, llegando a cotas de sorpresa bastante bien logradas.

En este sentido, es de destacar la pericia en la realización de Spike Lee. Si en sus películas más sociales vemos como el afán de contar historias prevalece al lucimiento personal, en esta ocasión vemos como esta concepción, si cabe, cobra mayor sentido en un género que vive en demasía de las escenas de acción con muchos efectos especiales. Lee se aparta de ésta línea de trabajo para, mediante un ritmo narrativo muy fluido, presentarnos una trama argumental compleja y atractiva, sin menoscabo de la caracterización humana de los personajes. Naturalmente, a esto también contribuyen los actores, que realizan un fabuloso trabajo, pero en la medida en la que el director neoyorquino acentúa ciertos planos en los que no se dice nada, sino que se sugiere por medio de gestos y acciones y no de diálogos, el camino se allana para el lucimiento personal de los Owen, Washington, Foster y demás.

Así contemplamos como un tipo con una educación exquisita, como es Dalton Russell, llega a la determinación de robar un banco. Aunque como veremos con el desarrollo de la trama, sus motivaciones no sean las típicas en este tipo de delincuentes. Asistimos también a una descripción bastante detallada de Keith Frazier, personaje al que los avatares de una investigación pasada han vuelto cínico e irónico, se revela finalmente como un idealista al que la defensa de las causas justas acaba prevaleciendo a su escepticismo respecto al mundo que le rodea. La película también nos muestra ciertos engranajes corruptos de las esferas más altas de la sociedad, encarnados éstos en los personajes de la codiciosa Madeleine White y del enigmático pero finalmente dubitativo Arthur Case.

La cinta, desde un punto de vista ya más general y antropológico, no escatima recursos en presentarnos una panorámica de la ciudad de Nueva York tras los sucesos del 11-S. De este modo, somos testigos del trato desigual que recibe el secuestrado de apariencia árabe por parte de la policía, del racismo en las palabras del policía latino, de la peculiar forma de ser del trabajador albanés y su codiciosa esposa y de los distintos tipos de negros existentes: en una misma familia, desde un detective en la policía hasta un chaval de 17 años que está tirando su vida por los senderos de la droga y la delincuencia. Todos estos matices hacen que ésta no sea una simple película encargada a Spike Lee, sino que más bien estemos hablando de una peli de encargo con el toque personal en la dirección de Spike Lee.

A lo largo de toda la película, como si de un rayo transversal se tratara, vemos el interrogante moral de si el fin justifica los medios. Así, vemos alusiones a una respuesta negativa en la conversación que mantienen el chaval negro que juega a un videojuego de bandas y Dalton Russell y en la historia individual de Arthur Case. Por contra, vemos indicios de una respuesta positiva en todo el desarrollo de la trama acerca de Dalton Russell.

Plan Oculto es una película que no pretende sentar cátedra, y ciertamente no lo consigue. Pero precisamente esa falta de pretensiones la convierte en un producto verdaderamente interesante. Un film que consigue mantenerte dos horas a la expectativa y que no subestima al espectador con un planteamiento sencillo. Además, sus alusiones a temáticas sociales la hacen original. Es una buena targeta de presentación si no conoces el cine de Spike Lee, pues es su película más light en ese sentido. Y si te gustan las pelis enrevesadas e inteligentes, no lo dudes más, el desarrollo de la trama y ciertos diálogos ingeniosos compensarán sobradamente el esfuerzo empleado.

Puntuación: 8.5