martes, 28 de julio de 2009

The Mind's I

Pues otra canción. Compuesta en un par de días y otro más de añadidura por la batería y las guitarras supletorias (yo prefiero llamarlas cosméticas). Es menos "siniestra" que Out of Bounds, pero más directa. Tiene metal, punk, algún ritmo disco (bueno, esto está un poco cogido por los pelos) y sonidos pseudo-escandinavos. Un cocktail ecléctico que no engaña a nadie pero tampoco lo pretende. Yo me quedo con la anterior, pero éste es el recién nacido y, como tal, hay que consentirle.

¿Por qué The Mind's I? ¿Y por qué no? Porque es un nombre rebuscado y no es intuitivo. Está bien: porque llevo un par de semanitas leyendo mucha filosofía de la mente, mucho Chalmers y un poco de Kim, y porque es el título del tercer disco de esta gran banda.

No sé si esto es un homenaje, pero si lo es, es bastante cutre.

The Mind´s I:



Y como la otra vez, te dejo una imagen del aspecto de la canción en tracktion.


jueves, 16 de julio de 2009

Peace Sells (10)

Me ha costado, pero Dave Mustaine ha acabado por caerme bien. Siempre le tuve un poco de tiña porque fue aquel al que echaron de Metallica por ser un alcohólico pendenciero y por fundar una banda con un nombre muy cutre. Sí, sigo pensando que Megadeth es uno de los nombres más cutres de la historia de la música, pero, fíjate tú, ahora me caen bien los alcohólicos pendencieros.

La historia por la cual al pequeño Dave le echaron de Metallica es bastante conocida, al menos la versión oficial. Mustaine era un guitarrista increiblemente talentoso (lo sigue siendo y su creatividad está fuera de toda duda), pero su carácter cambiaba cuando su cuerpo entraba en contacto con el alcohol. Esa situación llegó a tal punto que finalmente su carácter no cambiaba; no conocía su estado normal. Bueno, esto es una exageración, pero todas las grandes historias se componen de pequeñas exageraciones. Dos de ellas están relacionadas con Ron McGovney, bajista por aquel entonces de los californianos. Un día Dave trajo a su perro al local, que no era sino una de las casas de Ron. Allí, el perro se subió al coche del bajista y, por lo visto, lo rayó. James pegó al perro, Dave Pegó a James, Ron pegó a Dave y la banda echó a este último después del altercado. Al día siguiente sería readmitido. Semanas más tarde, Dave volvería hacer de las suyas derramando una lata de cerveza sobre el bajo de Ron y, sin que éste lo supiera, al enchufar el bajo al amplificador, recibió una descarga eléctrica que lo dejaría conmocionado. Este sí sería el último incidente de Mustaine en Metallica. Después de esto fundó Megadeth o, más bien, MegaDave.



Peace Sells es el tema homónimo de su segundo disco Peace Sells... But Who's Buying? Claramente, es uno de los himnos del metal de los 80: macarra, sucio y transgresor. Con cierto aroma punk, las influencias de Motorhead son palpables. En cualquier caso, el estilo de Megadeth se refinaría en obras posteriores como el elaboradísimo Rust in Peace, el robusto Countdown to Extinction o el pop-sterior e inefable Risk. Pero en Peace Sells está la esencia y la mala hostia de los primeros años de Dave en la música. Una pequeña joya hecha de azufre y bilis.

sábado, 11 de julio de 2009

Out Of Bounds, versión final

Después de dos intensos días bregándome por dominar algún programa de edición y mezcla de audio, finalmente encontré el programa Tracktion. Gracias a él, y junto con el pack Drum Kit From Hell, he conseguido añadirle percusiones a Out Of Bounds. El sonido no es excelente. La batería por momentos suena como un gigante pisando cráneos, especialmente en las partes barrocas. Pero a mi me gusta, hace que la canción gane empaque, que sea como una costilla de Satán.

Out Of Bounds:



Consta de siete pistas, una para la grabación a una toma de la guitarra, el Out Of Bounds original, y otras seis para las percusiones. Este es el aspecto que luce la canción en Tracktion:



















jueves, 9 de julio de 2009

Out of Bounds

Todo apuntaba a que Ignatius Reilly había muerto. Ahí estaba su ropa, al lado de la botella de absenta, en un punto inextenso de esa vidriosa playa. O bien se había consumido por efecto del intenso calor o bien sus huesos habían ido a parar al fondo del océano. Eso era pensar según los dictados del sentido común. Pero nadie de los allí presentes podía dar una explicación lógica de lo que allí había sucedido. Dicen que los entendidos lo llaman viaje iniciático, pero él dice que se equivocan. Out of Bounds, lo llama él.