miércoles, 3 de octubre de 2007

Paradise Lost - In Requiem (2007)



1. Never For The Damned (5:02)
2. Ash & Debris (4:16)
3. The Enemy (3:39)
4. Praise Lamented Shade (4:03)
5. Requiem (4:25)
6. Unreachable (3:39)
7. Prelude To Descent (4:12)
8. Fallen Children (3:38)
9. Beneath Black Skies (4:13)
10. Sedative God (3:59)
11. Your Own Reality (4:03)

Se ha intentado vender este In Requiem por parte de los medios especializados como el regreso de Paradise Lost a los senderos más duros de su trayectoria. Aquellos caminos que abandonaron con la publicación de One Second, hace ya diez años. Sirva como aviso para navegantes: Paradise Lost no han vuelto al Detah-Doom. Sin embargo, no cabe duda de que éste es el disco más potente que han firmado en años.

La trayectoria de Paradise Lost abarca 11 discos de estudio y muchos cambios estilísticos en su propuesta. En todos ellos han mantenido la esencia de su música; en todos ellos se puede percibir el sonido Paradise Lost. Sin embargo, no a todos los fans ha convencido su deriva estilística. Paradise Lost comenzaron siendo una de las banda pioneras en practicar death-doom junto a My Dying Bridge y Anathema en Gran Bretaña. Posteriormente evolucionaron hacia un doom con tintes góticos, aún con voces rasgadas. Con Draconian Times, en 1995, abandonaron las voces death en favor de los tonos limpios con lo que, a mi modo de ver, es lo mejor de su discografía. A finales de los 90 y a principios de siglo el grupo coqueteó con la electrónica, el pop y el industrial en un afán experimentador de nuevos sonidos pero con resultados desiguales. Resultado de ello son discos interesantes como Host y el soberbio Believe in Nothing y otros más ramplones como Symbol Of Life. El último disco, Paradise Lost, ya apuntaba un cierto redireccionamiento en su propuesta, encaminado hacia caminos ya explorados hace una década. Este In Requiem no hace sino acentuar esa inercia.

Este undécimo disco de la banda inglesa ha sido producido a medio camino entre Londres y Vancouver por el viejo conocido de la parroquia metálica Rhys Fulber (Fear Factory, Mnemic, Chimaira...). Este hecho no debe llevar a equívocos, pues In Requiem no es un disco que contenga elementos electrónicos ni industriales. Es sencilla y llanamente un disco de metal gótico con algún toque doom.

Si algo destaca a la primera escucha de este LP es el tratamiento escogido en el sonido de las guitarras, mucho más crudo y contundente que en pasadas entregas. Eso desde el punto de vista de la producción. Desde el punto de vista compositivo, se nota el cariz más metálico imprimido por Gregor Mackintosh en sus riffes, dotándolos de la contundencia y el tono épico necesarios para crear una obra aceptable de metal gótico.

El disco arranca con Never For The Damned, una composición de índole épica que se inicia con unos teclados de estética oriental, a los que no tarda en sumárseles un riff de guitarra muteado y un solo de guitarra. Tras esto la voz de Holmes irrumpe con un tono grave tras una cortina sónica muy doom. El tema se desenvuelve bajo las coordenadas del mencionado estilo y toques y pinceladas góticas. El trabajo a las guitarras es bastante correcto con unos areglos en las estrofas bastante resultones. Buen inicio de disco. A continuación suena Ash & Debrish, un corte mucho más directo que encaja muy bien con su predecesor por tonalidad en el sonido de las guitarras. Con un interludio más pausado y melódico en su parte central, en base al uso de teclados y un bajo atronador, la canción deriva hacia un tono más melancólico, evolucionando paulatinamente de la ira de su comienzo a la tristeza de su desenlace.

The Enemy es el corte escogido como primer single. Iniciado con unos preciosistas (a la par que mil veces oídos, pero no por ello malos) coros femeninos y un fraseo de guitarra, rápidamente se incorporan el resto de instrumentos con una cadencia bastante contundente. La voz de Holmes no acaba de encajarme muy bien durante esta parte de la canción, pero este hecho se ve en parte disimulado por el aplastante sonido imperante y por la progresión de la melodía, que acaba derivando en un bonito estribillo.



Praise Lamented Shade es el segundo y hasta ahora último single del disco. Se trata de una excelente composición que juega a medio camino entre el gótico más pausado y el doom más visceral. Impresionante el groove que consiguen plasmar en su sonido las guitarras y el bajo así como conmovedora es la melodía que consigue crear Holmes a las voces. Un tema que perfectamente podría haber sido creado en los tiempos de la constitución Draconiana.



Para mi la mejor canción de este disco es la quinta, titulada simplemente Requiem. Con una atmósfera muy lograda por una cobertura de teclados y un fraseo de guitarra muy épico, se trata de la canción más dura del disco. Holmes esta vez se desquita con unos versos cantados a un modo y manera cercano al death. Cuenta con un estribillo pegadizo y un interludio pausado con numerosos punteos y arreglos de teclados. Se trata de una canción con pasajes bastante bien conseguidos, evocadores de un cierto tipo de incertidumbre existencial, a saber, la última de las incertidumbres posibles. Lo mejor del disco.

Unreachable es la siguiente en sonar. Esta vez nos encontramos con una pieza más cercana a sus últimas entregas, con ramalazos pop y ciertas influencias de su etapa del Believe In Nothing, rompe la tónica dominante en la primera mitad del disco. Por suerte, este interludio rememorante de épocas pasadas no hace mucho en la banda, se rompe con Prelude To Descent, una excelente composición gótica en la que riffes gruesos y la melodía en la voz de Holmes toman el mando. Más allá del ecuador del corte nos deleitan con una parte en una vena más thrash de lo que el grupo suele tenernos acostumbrados.

Tras esto Fallen Children no baja el listón con una más que aceptable composición, que pese a pecar de recurrencia en su estructura (quizá, uno de los mayores peros a lo largo del redondo en todas las canciones), nos depara momentos acelerados en los que contemplamos como el batería mantiene un ritmo constante. Destacable es, en gran medida, el uso de los teclados que confieren al sonido ciertas resonancias épicas. Beneath Black Skies es un track en el que podemos percibir, de nuevo, muchas resonancias del Draconian Times. Con un riff bien compuesto y una voz bastante grave, la canción desemboca en un estribillo muy pegadizo.

Las dos últimas canciones del disco son Sedative God y Your Own Reality. La primera de ellas es una nueva muestra de que la senda elegida en este disco los devuelven nuevamente al lugar en la música que abandonaron con la publicación de Host. La segunda, por contra, precisamente es conceptualmente lo opuesto a aquella. Con unos arreglos sinfónicos creados mediante sintetizadores, se trata de una oscura balada que habla de las acciones que no controlamos y que no podemos, más aún, controlar.

El tiempo a puesto en su sitio a Paradise Lost. Hoy en día, cuando la fórmula que ellos crearon ha sido usada hasta la saciedad por otras bandas, y dado que ellos nunca han diso partícipes de la idea de la repetición de su propuesta, sino que por el contrario se han guiado por la más férrea voluntad de cambio y renovación, parece que ahora sí, han optado por un regreso a sus raíces. Esta vuelta a lo que fueron, no obstante, no cabe interpretársela literal o estrictamente. Por el contrario, han sabido tomar elementos de todas sus creaciones, dicho sea de paso, bastante divergentes, para crear una obra que destaca por la homogeneidad en su composición.

Por ello, me repito en lo dicho al principio de estas líneas, que pese a que se ha intentado vender este disco como una vuelta a las raices del grupo inglés, en gran medida, esta apreciación es, a mi modo de ver, claramente incorrecta. Más bien soy de la opinión (si es que tal corriente existe) de los que consideran este In Requiem como una recapitualación y resumen sintético de qué sea Paradise Lost. Por ello, en esta obra encontraréis las directrices más básicas del sonido de los británicos, más allá de sus manifestaciones concretas con el transcurso de los años en cada uno de sus lanzamientos precedentes.

Por todo esto, In Requiem puede considerarse como una buena targeta de visita para lo que representa el mundo sónico de Paradise Lost, en caso de que, claro está, seas neófito en su sonido. Por contra, para los más avezados en su sonido, este disco será una pieza más en el puzzle que conforma su discografía. Pieza, ésta, que se sitúa a medio camino entre lo más memorable del grupo británico y aquello que, por contra, resulta más desechable, sitúandose este último lanzamiento, más próximo al primer extremo que al segundo.

Me quedo con: Ash & Debrish, The Enemy, Praise Lamented Shade, Requiem, Beneath Black Skies,
Si te gustan: Katatonia, Tiamat, Moonspell, My Dying Bride

Puntuación: 8,1

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