jueves, 1 de noviembre de 2007

Soilwork - Sworn To A Great Divide (2007)



1. Sworn To A Great Divide (3:31)
2. Exile (3:48)
3. Breeding Thorns (3:52)
4. Your Beloved Scapegoat (4:00)
5. The Pittsburgh Syndrome (2:47)
6. I Vermin (3:37)
7. Light Discovering (3:49)
8. As The Sleeper Awakes (4:18)
9. Silent Bullet (3:27)
10. Sick River Heart (4:11)
11. 20 More Milles (4:34)

Parece que Soilwork están empezando a tomarse el lanzamiento de sus nuevas obras con un poco más de tranquilidad de la que hicieron gala en sus primeras publicaciones. Desde la salida al mercado de su primer disco hasta su Figure Number Five de 2003 pasaron cinco años. Es decir, a año por disco. Así, como si tuvieran prisa o algo parecido. El caso es que desde el lanzamiento de aquel album han optado por intercalar dos años de espera en sus lanzamientos. Plazo, éste, bastante más acorde a la lógica de la industria. 2007, por tanto, y octubre en concreto, ha sido el año escogido por la banda para presentarnos su nuevo Sworn To A Great Divide.

Todo este ejercicio cronológico viene a cuento para decir o, más bien, mostrar la evolución que ha sufrido la banda en cada una de sus entregas discográficas. Si bien en sus cuatro primeros discos nos mostraron su faceta más agresiva, un death melódico rabioso y furibundo, desde la salida al mercado de Figure Number Five han virado su estilo hacia senderos más comerciales o cuanto menos, más estandarizados en norteamérica. Prueba de ello fue la salida en 2005 de su irregular Stabbing The Drama, en el que dejaban de lado su death melódico agresivo para decantarse por sonidos más industriales y melódicos vocalmente hablando.

Hoy en día, hablar de Soilwork ya no es hablar de Death Metal Melódico. Puede definirse su estilo como nuevo death melódico, pero desde luego, su sonido ya no tiene mucho que ver con el que hicieron gala en sus primeros discos. Las guitarras ya no tienen el peso estructural en la conformación de las melodías del grupo. Ese papel es ahora sustentado más por la voz de Björn Strid. Si uno escucha los primeros discos de In Flames, Dark Tranquility, Arch Enemy o los propios Soilwork, verá que lo que definía el metal que practicaban era el uso de guitarras sumamente melódicas en un entorno puramente Death. Y esto incluye a la voz. Bueno, esto en Soilwork se ha perdido. Aunque eso no significa que hayan perdido toda la crudeza que les caracterizaba en sus primeros discos; ahora no es un grupo de Pop. Lo que sucede es que toda esa caña ahora se transmite en formato distinto, por otras vías.

Ahora desde el punto de vista guitarrístico se centran en elaborar riffes más thrashers y contundentes, con mucho groove y en afinaciones muy bajas. Siguen introduciendo solos de guitarras e incluso pasajes puramente melódicos, al estilo de la escuela de Gotemburgo, pero la verdad es que esto sucede en momentos muy puntuales. Puede decirse que en ese sentido se acercan al metalcore norteamericano. La batería sigue siendo atronadora y el bajo ha ganado bastante protagonismo respecto a los primeros discos. Un acierto se mire por donde se mire. Y en cuanto a la voz, el elemento clave para comprender la evolución musical de Soilwork junto con las guitarras, la faceta abrasiva se ha ido cada vez mezclando más con estribillos realmente melódicos y poperos. Es en la voz donde ahora se sustentan las melodías como antes he dicho. Pero esas melodías ahora beben mucho más del new metal. Se ha perdido lo épico y se ha ganado lo comercial. Esto les acerca a bandas como Mnemic o Raunchy, por poner unos ejemplos. Por ello considero que es un error hablar de la banda sueca como Death Metal Melódico, al menos ahora. No todo lo que sale de Suecia tiene que sonar como creemos que debería sonar algo salido de Suecia. A veces las etiquetas son dañinas y descolocan... En el caso de Soilwork, este viraje estilístico no tiene que interpretarse como algo esencialmente malo, al menos en este disco. Veamos por qué.

Este Sworn To A Great Divide arranca con el tema homónimo. Con un riff en los primeros compases muy al estilo Pantera, encontramos ya una pincelada de lo que va a ser la tónica en el resto del disco: el gusto por las afinaciones bajas y los riffes monolíticos y gruesos. Rápidamente la cosa deriva en un ejercicio de thrash-death al más puro estilo de los mejores The Haunted. Un tema con una caña y agresividad asombrosa, de esos que te ponen las pilas. La voz de Strid está realmente portentosa, con unos versos escupidos directamente de lo más profundo de sus entrañas. Como pega, no me gusta como insertan el estribillo en la canción. No creo que pegue demasiado. Y esta es una de las posibles taras de este disco: la introducción en ocasiones de estribillos melódicos con calzador, como si fuera una exigencia necesaria y no un requerimiento concreto de lo que la canción pide. Y en esta ocasión, en mi opinión, la composición no reclama tal estribillo. En cualquier caso, uno de los mejores cortes del album.

El primer single escogido para promocionar el album es Exile. Una canción que rememora los tiempos en los que In Flames coquetearon con sonidos industriales y fríos en su Soundtrack To Your Escape. Exile se sustenta básicamente en un estribillo típico del New Metal, con riffes densos y pasajes en los que las programaciones elctrónicas sirven de colchón para la voz de Strid. Un tema, en definitiva, un tanto pobre, con algún que otro cambio de ritmo interesante en una línea thrash-core y un solo de guitarra bastante resultón con las guitarras dobladas.



Breeding Thorns es la siguiente en sonar. Con un arranque más propiamente del death melódico clásico, con unas guitarras dobladas muy bonitas, rápidamente pasan a una transición con un sonido más típico del thrash-core americano. El estribillo nuevamente melódico, esta vez si está bien cohesionado con aquello que le rodea. Una muy buena canción en la que en la parte del solo nos deleitan con un duelo épico de guitarras muy logrado. Pese al predominio de las afinaciones bajas y los riffes secos, basados en la simplicidad y su carácter directo, a los guitarristas de Soilwork no se les ha olvidado tocar. Siguen siendo igual de técnicos que antes; solo que ahora espacian más sus intervenciones "estelares".

Your Beloved Scapegoat es una canción que contiene un riff melódico a la vez que denso. Nuevamente con la introducción de programaciones en la parte del verso, la canción se desarrolla con un ritmo contundente, muy americano. El estribillo es, esta vez, lo mejor de la canción. Muy popero eso sí, pero intentando ser objetivos de lo mejor que el señor Strid ha compuesto en toda su carrera. El solo de guitarra también está muy logrado. En general todos los solos de este disco están muy conseguidos. Una buena canción que, de nuevo, si te gustan In Flames, te recordará a los tiempos del Soundtrack To Your Escape.

The Pittsburgh Syndrome hará recordar a discos claves de esta formación como son A Predator's Portrait o Natural Born Chaos. Caña rápida, sin concesiones y con ese toque melódico inconfundible de aquellas obras. De las canciones que más rápido entran de este disco.

En una línea de agresión sónica similar está I, Vermin. Bueno, similar exactamente no. Más bien cercano al metalcore de bandas como Killswitch Engage o God Forbid, con un doble bombo demoledor y un riff asesino. El estribillo, esta vez, no rompe con la estructura de la canción, se introduce sin fisuras, sin resultar ser metido con calzador. El problema es que cuando metes un estribillo sin fisuras en una canción muchas veces, acaba cansando.

El interludio más pausado del disco viene con Light Discovering, en la onda de Departure Plan de su Figure Number Five. Con una introducción mediante guitarras melódicas al más puro estilo sueco, la canción se desarrolla con un talante tranquilo, con la voz en plan estrella del pop de Björn Strid y las programaciones electrónicas de rigor de fondo. El estribillo cambia la tónica para mostrarse más rápido y dinámico. Desde ahora apuesto que este tema será escogido como segundo single. Fijo. Sin destacar en nada en especial, tampoco puede decirse que sea un tema malo. A fin de cuentas, si fuese una canción bastante mala, ya estaría destacando en algo...

As The Sleepers Awakes es la siguiente en sonar. Con un arranque que me recuerda a ciertas cosas de lo último de Machine Head, con ese doble bombo constante y esos brakes, a medida que la canción se desarrolla el sonido de Soilwork se hace cada vez más presente. Un estribillo no especialmente logrado es el lugar escogido para el esparcimiento melódico-popero por Björn Strid. Hacia la mitad de la canción se van haciendo presentes las labores del teclista, que con sus sonidos consigue oxigenar la atmósfera de la canción. Lo mejor de la canción: los últimos treinta segundos. Buen broche para una canción ciertamente desigual.

Mejor sin duda es Sillent Bullet. Tras los compases iniciales, con un típico riff made in Suecia mil veces oído, un breve interludio es precedido a lo que probablemente sea uno de los mejores riffes de todo el disco: Juguetón, denso y muy dinámico. El caso es que lo saben aprovechar bastante bien con una serie de cambios de ritmo rápido/contundente que queda muy resultona. Una de las mejores canciones de todo el disco, con gran variedad de partes, todas ellas muy bien ensambladas, desde el estribillo, hasta los versos pasando por la gran variedad de puentes que introducen entre las distintas partes. Soberbia.

Como soberbia también es la siguiente pieza en sonar: Sick Heart River. Una canción que explicita creo yo lo que se podría llamar Nuevo Death Metal Melódico, y que los acerca bastante al sendero escogido por los daneses Raunchy. Emotividad y agresividad se funden realmente bien en esta canción en la que, pese a no tener nada que sea especialmente destacable, precisamente quizá por ello tiene el carácter de unidad cerrada que, tal vez, adolezcan otras compsiciones de este disco. Absolutamente recomendable.

La canción escogida para cerrar el disco es 20 More Milles. Una canción que no nos dice nada revelador en cuanto a propuesta musical: riffes gruesos, estructura death-thrash, estribillo new metal, solo de guitarra escandinavo. No es que sea una mala composición, pero para cerrar el disco hubiera sido mejor elección coger Sick Heart River. Pero bueno, ésta es sólo una opinión personal.

No me queda más que dar una valoración global de éste Sworn To A great Divide. Iendo canción por canción, uno ve que no se trata en absoluto de un disco malo. Tiene canciones realmente logradas y otras que, sin llegar a ser realmente buenas, tampoco son malas. El principal problema que le encuentro al disco es la falta de cohesión entre las canciones, amén de la falta de cohesión entre algunas de las partes de las mismas canciones (veáse: estribillos metidos con calzador).

Este album es un escalón peor que el Figure Number Five, y dos o tres escalones peor que su magnífica dupla conformada por A Predator's Portrait y Natural Born Chaos. Sin embargo, este Sworn To A Great Divide es claramente superior a su anterior Stabbing The Drama, pese a seguir profundizando en la senda iniciada en gran medida por aquel. Será por aquello del descanso de dos años antre aquel y éste. Aunque, si eso fuera así, no se explicaría como sacaron tan buenos discos en 2001 y 2002, años consecutivos...

Me quedo con: Sworn To A Great Divide, Breeding Thorns, The Pittsburgh Syndrome, Sillent Bullet, Sick Heart River
Si te gustan: The Haunted, Scar Symetry, In Flames, Raunchy, Mnemic, Disarmonia Mundi, Bloodjinn, Devildriver, Killswitch Engage

Puntuación: 7,9 /10

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