domingo, 18 de noviembre de 2007

¿Cuánto vale tu web?

Uno se hace un blog para escribir acerca de lo que le dé la gana, para no recibir órdenes, para criticar el orden establecido, para compartir sus conocimientos, para contar sus alegrías y sus penas, para evadirse de la realidad y, por tanto, de sí mismo, etc. Uno decide hacerse un blog por muchos y muy diversos objetivos, pero si de lo que se trata es de hallar el denominador común a todas esas razones, ésta es clara: el aburrimiento. (También en mi razón hay algo de eso; incluso en su propia enunciación.)

Sí, el aburrimiento es el motor sin el cuál nuestra vida sería monótona. Hasta que no vemos que la tarea que realizamos nos aburre, no nos damos cuenta de que podríamos estar haciendo otra cosa. El aburrimiento nos impulsa a hacer nuevas labores, a inspeccionar partes de nosotros mismos que considerábamos insospechadas. Son las lentes que nos permiten observar la realidad entera bajo una luz distinta. El aburrimiento nos lleva a crear y también a destruir. Puede definirse al ser humano como un animal que se aburre porque si no nos aburriéramos no seríamos humanos. Y con todo, el ser humano es un animal que no cesa en su vano intento de escapar al aburrimiento. Por ello, el ser humano tan sólo es un animal que intenta constántemente escapar de sí mismo; dejar de ser lo que es. Así de simple y así de complejo, porque complejo es algo cuando sus consecuencias implican una puesta en cuestión de sus antecedentes. Así somos.

Que ahora mismo me esté aburriendo al escribir estas confusas líneas de filosofía barata es algo que no lo discuto ni yo. No me lo toméis en cuenta. El motivo de esta entrada es una página web que he encontrado en una de esas maratonianas navegaciones en la red de redes en la que el único timón es el aburrimiento. Bueno, a decir verdad, puede decirse que el barco entero está hecho de aburrimiento, pero eso es secundario. La página web en cuestión es What Is Your Website Worth? y trata de ponerle precio a tu sitio web, sea blog, fotolog, web o un plato de macarrones telemáticos.

El cálculo lo hace en función de ciertos parámetros que desconozco pero que al parecer barajan ciertos buscadores tipo google, yahoo, etc. De suponer, relacionados con la popularidad, número de visitas, etc. Aunque la verdad es que para mí eso es un completo misterio. A saber.

El resultado respecto a La Incubadora del Mal es el siguiente:


This website is worth

What is your website worth?


¿A vosotros qué os sale? Bueno, si os sale poca cosa no sufráis. El resultado es meramente orientativo y el mercado, como todos sabéis, absolutamente especulativo. De todas formas, ¿no vais a vender el blog, fotolog, web o plato de macarrones telemático, verdad? Yo también.

3 comentarios:

Julián dijo...

Yo que tú lo vendería ahora mismo y empezaría otro. Qué graciosos los de esa página, le dan un precio a algo a sabiendas de que ese algo nunca podrá traducirse reálmente a dólares, qué cabrones, pero también La muerte tenía un precio. Esperemos que este blog no muera, de momento.
Respecto al aburrimiento: ya te digo. Todos los proyectos se pergeñan por eso, y también por eso se hacen planes a larga distancia (y a media, corta, muy corta, ¡zas! ya lo has hecho. Todo es eso.
Qué... ¿un mus?

Gabico dijo...

¿¿Yo también o yo tampoco??
Anda que no llegas a filosofear para sacar el tema en cuestión. Pero me parece correcto, la gente lo lee y se ralla el coco.

Ignatius Reilly dijo...

Yo también. Veáse: ironía.

Y sí, filosofeo y hago que la gente se coma el tarro, pero lo hago porque me aburro.

Osea, venga un mus.