lunes, 5 de noviembre de 2007

El delirio

Nunca pensé que llegaría a decir algo parecido a lo que voy a decir. Nunca me he creído con suficiente potestad como para pretender deslegitimizar a la autoridad máxima en estas cuestiones. Nunca pensé que llegaría a atacar a la RAE.

Nunca he creído estas cosas porque básicamente mi uso del lenguaje en algunos contextos es deplorable en el mejor de los casos y, las más de las veces, ese uso está totalmente descontextualizado (todo esto que estoy diciendo ahora sería un ejemplo de ello, aunque el ejemplo en sí no sea ejemplo de sí mismo).

Pero rectificar es de sabios. Hoy sí me veo con el poder suficiente como para hacer que mis palabras vayan a misa. Es decir, hoy me veo a mi mismo como un sacerdote lingüístico. Expresión, ésta, que vendría a significar que soy algo así como el guardián y, a la vez, difusor supremo de la palabra (en el principio fue el verbo).

El pensamiento (co)lateral a veces es útil, pero en este caso está totalmente fuera de lugar. Y esta fuera de lugar porque lo que voy a decir es muy sencillo.

Según la RAE, delirio significa, o bien despropósito y disparate, o bien acción y efecto de delirar, que a su vez significa desvariar, tener perturbada la razón por una enfermedad o pasión violenta.

Y a la luz del siguiente vídeo (o no) he llegado a una conclusión.



Estos de la RAE, se han quedado cortos, ¿no?

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