domingo, 25 de noviembre de 2007

Los hombres no lloran, por Poli Rincón

Si hay un personaje de toda la radiodifusión española que sea al que más odie, lo siento por todos sus admiradores, pero es sin duda Poli Rincón. Sé que no todos le conoceréis. Por ello, ahí le tenéis.


Si es que no hay más que verle: menuda cara de gañán tiene el pobre hombre. Tiene toda la pinta de ser otro estúpido borracho tabernero, de esos que se piden un tinto y luego se piden otro con la escusa de la tapita. De los que llega el miércoles a la noche y se marcha del bar donde se ha puesto todo cocido para ir deprisa y corriendo a casa a ver el inicio del partido de la champions, tras lo cual y una vez allí, va a la nevera a por una San Miguel, marcha al salón, se sienta en el sofá, abre la lata y enciende la tele. Al cabo de dos minutos inmerso en un estado absolutamente catatónico, vuelve en sí y se da una torta en la frente al recordar súbitamente que no tiene Digital Plus y que no puede ver el partido. A continuación, recuerda el cartel del bar donde se ha puesto todo cocido: "Hoy miercolés Real Madrid - Olympique de Lyon. 20.45h." Y se da otra torta en la frente. Se bebe la cerveza y pega a su mujer.

Tiene pinta de todo eso, y lo peor de todo: tiene cierto deje estrábico. Nunca me han gustado ni me han caído bien los estrábicos. Me recuerdan a los hamsters. Y nunca me han gustado ni me han caído bien los hamsters. Me recuerdan a los estrábicos.

Mi madre me decía cuando era pequeño que las apariencias engañan, que no nos debemos fiar de nuestras impresiones más inmediatas. Bueno, en realidad no me decía nada eso y vete tu a saber que me decía porque, obviamente, no me acuerdo. Seguramente cualquier cosa salvo eso, pero suponiendo que lo dijera, tendría razón. Es decir, aplicado al caso de Poli Rincón esa máxima sería verdad. Su apariencia de gañán lleva a error. En realidad, es infinitamente peor que el prototipo de gañán descrito en las líneas anteriores.

Este señor de mirada tontorrona y aspecto y gesto afable ha prostituido la esencia de toda retransmisión deportiva. Este señor no esconde cuáles son los colores de su podrido e infesto sucio corazón, no trata de ocultar que es un merengue de los pies a la cabeza, si es que tiene cabeza, porque yo ya no me fío de mis impresiones más inmediatas. Su forofismo exhacerbado ha conseguido que toda España le tenga atravesado. Pero a él eso no le importa (Volved a mirarle si no).

Yo tengo una teoría al respecto. Una teoría más o menos confirmada, pero que sin duda está guíada por la más férrea e inconmovible creencia de que es verdadera, lo cual no digo que sea suficiente, pero a los telepredicadores les funciona. Mi teoría es la siguiente: Creo que Poli Rincón se está vengando de toda la radio en su absoluta generalidad, y de las retransmisiones deportivas en particular. Pero, ¿vengando por qué? La contestación a la pregunta y la prueba de mi hipótesis en el vídeo de abajo.



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