viernes, 14 de septiembre de 2007

Nuevos vientos en el PNV. Vieja excusa para la crispación

Hace dos días del anuncio de Josu Jon Imaz de dejar la presidencia del PNV y el terremoto político no ha hecho sino comenzar. El, desde 2003, elejido presidente del PNV, ha venido representando el ala más moderada y afín a la mentalidad urbana del partido. Sólo han pasado cuatro años de la disputa por el cargo con Joseba Egibar, y algunos ya pretenden entender este gesto como la radicalización de las posturas soberanistas en los nacionalistas vascos.

Se dice, se comenta, que su sucesor será Iñigo Urkullu, el hasta ahora responsable de la organización del PNV en Bizkaia, y se dice y se comenta que este señor se mueve en unas coordenadas ideológicas muy similares a las de Imaz. Yo no lo sé, pero bueno, tengo que creérmelo. Lo que me llama la atención no es el hecho de a que sector del partido sea más afín o deje de serlo Urkullu. Lo que me llama poderosamente la atención es que, con motivo de este anuncio, la tormenta política se vuelve a desatar.

Y es que a río revuelto, ganancia de pescadores. Y si no, que se lo digan a Rajoy, que ha aprovechado esta noticia para cargar las tintas contra la política antiterrorista del ejecutivo central, para arremeter contra la posible deslealtad a un supuesto pacto antiterrorista que ellos mismos se encargaron de finiquitar, para embestir contra el presunto ansia soberanista del PNV, para alabar esa anquilosada, y a la vez joven, constitución de mínimos que "todos" firmamos y, en definitiva, para darse un espaldarazo a sí mismo de cara a la incipiente carrera electoral a la que, por cierto, aún le quedan unos meses para despegar oficialmente.

Y es que cualquier cosa parece, y así nos tienen acostumbrados nuestra "élite" política, valer cuando se trata de intentar ganar unos pocos votos. Porque o yo me he vuelto loco o simplemente no veo la relación entre todas las acusaciones vertidas a diestro y siniestro (más a siniestro y siniestramente, que a diestro y diestramente) por el líder de la oposición y los hechos efectivos. Porque no veo relación alguna entre la más que posible sucesión de Imaz por parte de Urkullu y todo lo que Rajoy dice.

Así que "basta ya" de llamar idiotas a la gente, al electorado. "Basta ya" de intentar hacernos creer que los fantasmas en la niebla del líder de la oposición existen realmente. Dejennos de política barriobajera y tomen ejemplo de los políticos y de la política efectuada en otros países. Se lo agradeceremos muy sinceramente.

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