lunes, 23 de junio de 2008

El hombre contra la máquina

Últimamente, durante la época de exámenes, he visto como mi tiempo libre ha vuelto a ser absorbido por una pequeña e inconfesable pasión: el ajedrez. Deporte, ciencia, arte... los calificativos están de más cuando la partida comienza. Al final lo que queda es la palabra entretenimiento.

Nunca he sido especialmente bueno con este juego. Puedo llegar a alcanzar un nivel medianamente competitivo a partidas cortas, pero mi juego adolece de un defecto fundamental: la impulsividad. Éste se ve encubierto ante rivales de mi nivel, pero ante mejores resulta demasiado evidente. Otro defecto es la dificultad para encontrar una síntesis en el balance ataque-defensa; puedo avasallar al contrario desde múltiples flancos desprotegiendo la retaguardia o puedo crear un entramado inexpugnable de defensas cuya única posibilidad seria de ataque es esperar el error ajeno. Me cuesta hallar el término medio.

En estos sentidos, mi campo de operaciones de aquí a una parte ha sido Ajedrez online, una web que recomiendo desde ya para jugar partidas online. Sus ventajas son, básicamente, que te ofrece la posibilidad de jugar con un software libre (gratuitamente) con otras personas del mundo. El problema es que, o pagas, o las posibilidades de configuracion se reducen a tiempo de partida. También es un fallo el diseño de la interfaz, jodidamente horrible (pero por el amor de dios, ¿a quién le importa eso?). Pero a lo que iba, jugando en esta web uno progresa, sí, pero nunca conoce la raíz del error cuando éste sucede (a no ser que seas un hincado y estudies la partida, que se puede una vez acabada), con lo que la progresión se estanca y las cosas ya no son tan divertidas.

Hoy me ha dado por indagar en internet buscando partidas míticas, partidas de los grandes campeones. Quizá así aprenda cosas. O quizá no. En cualquier caso es asombroso la capacidad de planificación que tienen esos monstruos. Sus partidas son libros abiertos. Un ejemplo de esto es el duelo que mantuvieron en 1997 Kasparov contra Deep Blue, el hombre contra la máquina. Los afortunados que presenciaron el envite en directo pudieron presenciar como un ordenador vencía, en una serie de partidas, al campeón del mundo (3,5-2,5). Ahora todos podemos "presenciar" como se desarrollaron, gracias a internet. Gracias a IBM.


La victoria de Deep Blue sobre Kasparov puede suscitar muchas reflexiones acerca de la naturaleza del pensamiento humano. Una de ellas es la de si el pensamiento puede reducirse a mero cálculo. La siguiente reflexión es de George Steiner. Y cito de Gramáticas de la creación.

La victoria del ordenador Deep Blue sobre Kasparov suscita una cuestión que va más allá de la sorpresa del momento. En una de las actividades humanas más complejas formalmente, más fascinantes e inagotables, ningún humano podrá ser ya considerado el mejor. En "el último análisis", reveladora frase, la máquina demostrará ser más poderosa (y cada vez más). Esto es lo que yo encuentro al mismo tiempo fascinante y profundamente triste.

Pero la duda más provocadora se encuentra en las fronteras de lo psicológico y lo filosófico. Un cierto número de jugadores que se ha enfrentado a los ordenadores, que ha participado en su programación, se pregunta en qué punto la velocidad y ramificación de las operaciones de cálculo rozan el ser "otra cosa". El escéptico respondería que nuestra diferenciación convencional entre cálculo y pensamiento debe ser revisada. En un contexto sometido a reglas como es el ajedrez, calcular es pensar. Pero, ¿resulta totalmente convincente esta reducción? ¿Son las conceptualizaciones espaciales y las previsiones generadas por el ordenador que parecen estar más cerca del "pensamiento" que del cálculo un proceso automático aunque arduo? Tras la quinta partida del campeonato, después de una serie de maravillosa de jugadas, Kasparov concluyó que Deep Blue "pensaba". Pero, ¿no es su observación una muestra de exasperación antropomórfica?

1 comentario:

Julián dijo...

Yo creo que se debió más al estado de vencimiento de Kasparov jeje que Deep Blue no pensaba, sólo manejaba cálculos muy rápido. Eso si, mi escepticismo, como dice Steiner, llega hasta ahí, en el futuro quien sabe lo que se podrá llegar a construir. Quizás sí que se construya pensamiento. De todos modos en este tema creo que sólo pueden debatir los expertos (filósofos de la cognición, la ciencia, etc) o los ya puestos en el tema, así que yo me callo :P