martes, 22 de abril de 2008

La dificultad de ser director deportivo en fútbol

A veces lo pienso: que trabajo más difícil tiene que ser encargarse de la gestión deportiva de un equipo de fútbol. Y apostillo: de un equipo grande.

A mi no me vengáis con hostias. Ser director deportivo del Getafe, del Recreativo de Huelva, del Deportivo de la Coruña ahora, del Valladolid mismamente (siempre)... eso está tirado. No tiene mucha complicación. ¿Que tienes cuatro duros? Pues mejor. El mercado se reduce y el campo de la libertad de elección se achica. Equivocarse es muy difícil. El dolor de cabeza se evapora a su mínima expresión.

Ahora bien, la cosa es bien distinta si tu trabajo es manejar cientos de millones de euros. La mente se te ofusca, tus órganos sensoriales se te nublan y tu conciencia te pide que te mantengas íntegro mientras tu instinto te insinúa que pasar una semanita en un balneario acompañado de putas de lujo no es malversación de fondos si nadie se entera.

Equivocarse es tan fácil cuando tienes que sondear decenas y casi centenares de ligas en pos del mejor jugador en su puesto, que la responsabilidad resulta abrumadora. Desde aquí sólo quiero expresar mi más sincero sentimiento de comprensión ante esos titanes, colosos y leviatanes que nunca serán suficientemente comprendidos. Mijatovic, Beguiristain, quedáis exentos de culpa.

A continuación, un pequeño vídeo que muestra a las claras los aciertos en la gestión deportiva de una de las entidades futbolísticas más importantes del fútbol mundial: el F.C. Barcelona. Tranquilos madridistas, aquí también seréis recompensados.



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