martes, 19 de febrero de 2008

Metafísica II: Aristóteles y la tradición medieval

En un plano más filosófico, Aristóteles afirma que "hay una ciencia que estudia el ser en tanto que ser, y que no se confunde con ninguna de las ciencias particulares". La filosofía primera estudiaría los primeros principios y las causas más elevadas. La filosofía tiene tantas partes como sustancias hay (de la sustancia natural se encargaría la física, etc.). Las filosofías segundas se encargarían por separado de cada una de las sustancias. Sin embargo, la filosofía primera estudiaría el ser en tanto que ser o, lo que es lo mismo, lo que de común tendrían todas las sustancias. Estudiaría los principios del ser. Estos principios serían axiomas y se aplicaría a toda sustancia en tanto que sustancia y no a este o aquel tipo de sustancia.

Desde que Aristóteles determinó el objeto de la filosofía primera y desde que se usó, además, metafísica como equivalente, se han abierto muchos problemas. Uno de ellos, el del objeto propio de la metafísica. En la caracterización aristotélica existe una ambigüedad al hablar de la filosofía primera y que abre dos posibilidades. Como estudio formal de lo que luego se llamarán formalidades, en cuyo caso la metafísica será lo que luego se ha llamado ontología. O como estudio de la sustancia separada e inmóvil, el primer motor o Dios, en cuyo caso hablaríamos de Teología.

La segunda acepción ganó en interés durante la edad media, bajo los rótulos de post physica y de trans physica. Pedro Fonseca, a través de Avicena y Averroes, unió ambos. Paralelamente, tampoco se perdió el sentido formal del término, casi relacionado con la lógica pero sin identificarse con ella. La ahora llamada ontología estudiaba entonces los trascendentales, los modos, la esencia, la existencia, etc. El estudio de estos temas era considerado fundamental para sentar las bases de cualquier filosofía segunda, pero era también fundamental para la teología, en tanto que teología racional.

A su vez, los medievales, al estar interesados en el mensaje de la revelación, profundizaron en las relaciones entre ésta y los estudios más formales, con el fin de tratar de dilucidar el nexo entre la razón y la fe y hacerlas así compatibles. Fue el tema central de la escolástica. Para Tomás de Aquino el estudio de la filosofía primera es el estudio de la verdad, pero no de ésta o de aquella verdad, sino de la verdad que es el origen de toda la verdad. Dios sería esa verdad, la fuente de todas las demás. Por otro lado, la metafísica es la ciencia del ser como ser y como sustancia, del ser más real. En efecto, nuevamente Dios.

Aunque parezcan dos estudios distintos, en realidad no dejan de ser dos modalidades del mismo estudio. Uno está más relacionado con la teología y el otro más con el ente, sólo que al estar subordinado a las fuentes de la revelación de las escrituras, al final también es sirviente de la teología. Aunque al menos, con cierta independencia. A su vez, para Tomás de Aquino el término también remite a materias suprasensibles pero no en su aspecto de dilucidar su ser, sino como una especie de filosofía segunda no constreñida por las restricciones del reino natural.

Para Duns Escoto la metafísica es la ciencia de lo primero cognoscible. Para él la metafísica, como para Avicena, es previa a la teología, pues siendo la metafísica el estudio del ser, el conocimiento de éste último es fundamento del ser infinito.

Para Occam la metafísica no es ni ciencia, ni ciencia de Dios, ni ciencia del ser. Y ello es así porque puede decirse de ella que tiene por objeto el ser como objeto primero con primado de atribución, y tiene por objeto Dios como objeto primero con primado de atribución.

Suárez enumeró las posturas en relación al objeto de la metafísica durante la escolástica. El compendio de todo lo anterior y de algunas opiniones de autores marginales que no se han mencionado aquí podría resumirse en la siguiente lista:

Primera opinión: su objeto es el ente considerado en la mayor abstracción posible comprendiendo entes reales, sustanciales, accidentales y de razón.
Segunda opinión: Es el ente en toda su extensión, considerado de tal modo que no incluya a los entes de razón debido a su ausencia de entidad y realidad.
Tercera opinión: Dios como supremos ser real.
Cuarta opinión: Se ocupa de la sustancia o ente inmaterial, comprendiendo en ellos exclusivamente a Dios y a las inteligencias.
Quinta opinión: El estudio de las categorías que rigen nuestro pensamiento.
Sexta opinión: La sustancia en tanto que sustancia, abstraida de lo material y lo inmaterial, de lo finito y lo infinito.

Ir a Metafísica I: Polémica sobre el origen del término
Ir a Metafísica III: La edad moderna
Ir a Metafísica IV: Los dos últimos siglos

2 comentarios:

Piluky dijo...

Veo que tienes pronto el examen de Metafísica, je,je (o eso parece).
Con respecto a la caracterización de la Metafísica, mi profe (Alfonso García Marqués) defiende que es, a la vez, ontognoseología y teología. Ontognoseología porque el conocimiento del ser es inseparable de lo que el ser es. Teología en tanto que la teología es el estudio del fundamento último (theós) de lo que hay (de lo que es).
Yo estoy de acuerdo en su caracterización: si queremos conocer lo que hay, querremos llegar hasta su último fundamento.

¡Suerte!

Ignatius Reilly dijo...

He terminado exámenes...

Por otra parte, me remito a las últimas líneas del último artículo: la discusión es banal.