martes, 5 de febrero de 2008

La Fuga de Monkey Island

Las aventuras gráficas no viven su mejor momento en la actualidad. Su mercado ha sido invadido por los shot 'em up y las aventuras con plataformas tipo Tomb Raider. El principio del fin cabe detectarlo con el auge de los gráficos poligonales. Y es que la época dorada del género fue a principios de los noventa con juegos como Monkey Island, Loom, Maniac Mansion o Full Throttle. En aquella época los gráficos eran bidimensionales y el aspecto gráfico no era tan impactante como en la actualidad. Pero la jugabilidad era completísima. Nunca antes ni después como en aquella época se explotó el hardware para producir software tan bueno.

Hoy no voy a hablaros de ninguna aventura gráfica clásica. Hoy nos vamos a poner expúreos. Os voy a hablar de La Fuga de Monkey Island, de 2000, cuarto episodio de la saga más grande de aventuras gráficas (con permiso de Broken Sword).


En este Monkey Island 4 nos topamos como principal novedad con que los gráficos son íntegramente en 3D. Personajes poligonales sobre fondos renderizados y una estética, en general, fiel a la de la saga. Los gráficos son la característica que más llama la atención junto al asunto de la jugabilidad, para algunos sangrante. Y es que para la ocasión se ha prescindido del ratón a favor del teclado. Y el resultado es desigual. En ocasiones intuitivo y rápido, muy útil para desplazarte por el escenario y que posibilita pruebas y fases nunca vistas antes en la saga, pero en otras se revela tosco y brusco, difícil de manejar en espacios cerrados y lento en la interactuación de objetos. En cualquier caso, el asunto de los controles acaba solventándose tras unas partidas. Eso sí, se recomienda jugar con pad si no se quiere llegar a altas cotas de frustación.

Desde el plano argumental, la historia se retoma allí donde la deja The Curse Of Monkey Island. Tras la luna de miel por el caribe, Elaine y Guybrush regresan a isla Melee y se topan con que hay una orden de derribo a su mansión y, bueno, todo se desencadena de manera absurda y surrealista, como es la tónica en la saga, esta vez, con el foco de la aventura centrado en el insulto definitivo. Clásicos personajes vuelven aparecer en escena, caso de Stan, el olvidado Meathwook, la bruja vudú, el innombrable Hermann (del que sabremos más cosas de él) y, como no podía ser de otro modo, LeChuck. Nuevos personajes también aparecerán en escena, caso de Pete el Napias o Kangú Mandril.

En cuanto a nuestro protagonista, Guybrush (ya por fin) Marley Threepwood, valeroso pirata, seguirá manteniendo su absurdo sentido del humor y las situaciones en las que se verá inmerso rallarán lo delirante. El personaje de Roy Gilbert se las lidiará con paradojas del tejido espacio-tiempo, con las ya clásicas peleas de insultos o con las novedosas Monkey Kombats. Pondrá a prueba su capacidad para permanecer diez minutos bajo el agua y ejercerá de Sherlock Holmes con contrato temporal.


En cuanto al nivel de los puzzles, los hay de todas las clases: fáciles, difíciles y endiablados. Nuevamente tendremos que echar mano de la lógica y de la no-lógica para resolverlos. Ya es marca registrada de la saga el meter situaciones absolutamente inverosímiles que pongan a prueba la paciencia del jugador más concienzudo. Pero sabemos a lo que nos enfrentamos. Sin ese componente un monkey Island no sería un Monkey Island. Con todo, esta entrega no es la más difícil, pero tampoco es la más fácil.

En líneas generales, La Fuga de Monkey Island mantiene el nível de su predecesora, que no es poco, pero no alcanza a la segunda entrega. La jugabilidad es un pero bastante lapidario en su contra, pero a la vez el aspecto gráfico y el genial trabajo de doblaje, como es norma en la saga, la hacen mejorar notablemente. Y la historia no decepciona, bastante más trabajada que en la tercera parte y al nível de The Secret Of Monkey Island. Un juego imprescindible para los amantes de las aventuras gráficas y una buena piedra de iniciación, aunque las haya mejores (a la cabeza me viene cualquier Broken Sword), para aquel que quiera sumergirse en esto de las historias con puzzles.

2 comentarios:

Gabico dijo...

Joder! Por fin alguien al a quién no le ha parecido una puta mierda de juego!!

Ignatius Reilly dijo...

Quien diga eso merece morir