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jueves, 6 de diciembre de 2007

Otra forma de ver el cine

A veces se dice que la crítica artística, en su aspecto más general, sirve para que el receptor de la obra la contemple con nuevos ojos. Se suele decir que el papel del crítico es ajustar y delimitar o expandir y desdoblar el sentido de una obra. Paralelamente, el crítico debe emitir un juicio acerca de la más o menos buena implementación de ese sentido (y la ausencia de sentido también conforma un tipo de sentido y, por tanto, un tipo de implementación distinta).

Así las cosas parecen muy bonitas. El crítico sería el portavoz del arte. La autoridad en cuestiones artísticas, vaya. Y no sólo eso, sino que su juicio supondría la ubicación desde la cual debe contemplarse una obra. Uno ha de mirar a lo que escribe el crítico y, como si de un espejo se tratara, ver en él el reflejo de la obra.

Pensemos el caso del cine. ¿Qué sucede? Que no sólo es arte, también es negocio. Que la idealización de la figura del crítico se pone en tela de juicio so pena de una posible corrupción en su planteamiento de cómo ha de contemplarse una película. Que puede no ser honesto.

Bien, la desconfianza está justificada. ¿Siempre? No. Hay críticas bien fundamentadas. Como éstas:



2 comentarios:

Raúl dijo...

Aquí sí que no hay duda de que la crítica está bien justificada, bien dicho. Ahora hablemos del vídeo:

Premio al mejor gazapo: Ton Gun. Porque hace gracia.

Abucheos: a Gladiator, Bravehearth... por no cuidar esos detalles. Además todo lo que sea meterse con Gibson...

Películas que se salvan:

Star wars. Eso no tiene porqué ser un gazapo, ahí no está tan justificada la crítica jeje, en la vida real los soldados imperiales se pegarían hostias con las puertas verticales casi todos los dias.

American Pie:
Seamos serios, en esa película ¿quién va a buscar gazapos? está para lo que está. ¿MQMF o la estudiante de intercambio? la de intercambio, claro, aunque las siglas quedaron para la posteridad.

Ignatius Reilly dijo...

A mi el que más gracia me ha hecho es el de Braveheart. Ver a Mel Gibson cagarla tantas veces por minuto siempre es de agradecer.