jueves, 13 de diciembre de 2007

La Colina de los locos

¿Qué es utopía? Una palabra cuyo significado es borroso. Literalmente es un no-lugar, es decir, un espacio inexistente, de facto. Pero con utopía nos solemos referir al estado de cosas que sería ideal en este o aquel contexto y que actualmente no se da. El lugar al que se debe tender inercialmente si las cosas marchan bien.

¿Qué es una utopía? El espacio ideal concreto en este o aquel contexto en función de lo que se considere bueno. Suscita discusión porque qué sea lo bueno está abierto a discusión. Una utopía en el ámbito en el que se promulgue, por definición, se contrapone a otras utopías en el mismo ámbito o contexto.

¿Qué es la utopía? Una utopía reconvertida por medio del consenso; el fin de la discusión. Donde la teoría termina y la acción debería empezar.

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Es curioso contemplar como toda utopía que parezca haberse logrado en algún momento de la historia acaba degenerando y corrompiéndose hasta llegar a ser la sombra de lo que fue; la antítesis de lo que debería ser. Estos casos, si bien excepcionales, se dan. Y se dan más cerca de lo que uno cabría esperar.

Es curioso contemplar hoy en día la facultad de filosofía de la UPV en la que yo estudio, ubicada en el campus de Ibaeta. Probablemente, una facultad sin nada que la diferencie de cualquier otra facultad de filosofía y, por extensión, de cualquier facultad: con su alumnado, sus áreas temáticas, su programa docente, sus créditos ECTS, su profesorado, sus relaciones de poder...

No es que me resulte curioso contemplarla de por sí. No soy de los que se asombran nuevamente del mundo todos los días y a todas horas. Lo que me resulta curioso es compararla con lo que un día fue el germen de aquella: La facultad de Zorroaga. La Colina de los Locos.

Acabo de encontrar un artículo en internet acerca de lo que fue la facultad de Zorroaga en sus primeros cinco años de andanada intelectual, y acerca de su posterior declive y reconversión en lo que hoy en día es. Si quieres leerlo, pincha en el siguiente enlace:

El País, 4 de enero de 2004.

Zorroaga, la academia en medio del Infierno.

Emilio Alfaro.


2 comentarios:

Devin Town dijo...

Me daba hasta pena cuando estaba leyendo el artículo. Hay que ver lo que fue y representó y lo que es y representa. Yo creo que con comparar la tasa de matriculaciones nos deberíamos hacer una idea. No solo ha decaído sino que es la que menos matriculados recibe al año. En una universidad pública eso dice mucho. La calidad docente ha caído en picado, no sé si la falta de “genios” aclararía esto o puede que sea más bien una falta de “ganas” por parte del profesorado. El hecho de que la actual facultad de filosofía de Ibaeta será cerrada es cuestión de tiempo.
Por nuestra parte… ya nos queda poco. Disfrutaremos de lo que nos queda como lo hemos disfrutado hasta ahora, con la pena de no haber pertenecido de ninguna forma a esta colina de locos. Ya no hay colina, pero los locos continúan, en muchas ocasiones para mal, en alguna excepcional para bien. El espíritu de Zorroaga es irrecuperable. Que Echeverria, Gómez Pin, Derridá… hayan dado paso a la fauna que hoy se deja caer por los largos pasillos de despachos de Ibaeta es casi vergonzoso.

P.D: Que gracia me hace lo que algunos dicen ahora, en especial uno que yo se me (Y todavía sigue)

P.D2: No hablo de Arteta xD

P.D3: Me gustaría conocer la opinión de otros alumnos, incluido tú Ignatius, aunque me la imagino.

Holden dijo...

Qué fuerte, ¿pero qué ha pasado en esta facultad? No conozco muchas facultades de Filosofía, pero me apuesto lo que sea a que esta es la más decadente, la más abocada a la desaparición. Casi (¿casi?) hay más profesores que alumnos, y no sé cual de los dos colectivos muestra más desgana. Supongo que habrá que remitirse a las palabras de Blade Runner. "La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo, y tú has brillado con mucha intensidad..."