miércoles, 12 de diciembre de 2007

Vuelve a casa por Navidad

Vaya vaya. Justo cuando pensaba escribir una entrada acerca de la demora de Alonso en la elección de la escudería para el año que viene, aparece publicada en los principales medios la noticia de que Fernando ha fichado finalmente por Renault. Si es que tanto marear la perdiz y tanto decir que si sí que si no a las distintas ofertas, rumores y desvaríos varios de los que la prensa (¿deportiva?) se ha hecho eco, le hacían pensar a uno que el año que viene teníamos al piloto asturiano retransmitiendo las carreras junto al siempre objetivo Antonio Lobato y al San Ganchao de Gonzalo Serrano. Nada, una pena.

Al final Alonso ha fichado por Renault. Vale, eso todo el mundo lo sabe. No creo que la primera frase de este párrafo haya añadido información nueva a tu cuerpo de conocimientos, y si así ha sido, intuyo que no tardará demasiado tiempo en engrosar tu estimada papelera de reciclaje. Si puede servir de algo entonces, no sigas leyendo las siguientes reflexiones. No te van a interesar.

Lo que me interesa ahora es pensar cuáles son los motivos por los que Alonso ha fichado por Renault. Sinceramente no lo entiendo. Bueno, sinceramente, en realidad, sí lo entiendo. Siendo francos: digamos que me apetece escribir algo. Así que fingiré al principio como que no lo entiendo para terminar esta entrada como si una iluminación divina me hubiera cobijado, de modo que llegaré a una conclusión totalmente obvia, pero intentaré arroparla de todo el esplendor y magnificencia que las grandes verdades parecen traer consigo. Y si con esto tampoco te he convencido de que dejes de leer las siguientes líneas, de acuerdo, no puedo hacer más por ti. Pierde tu tiempo.

Alonso regresa a Renault, su primera casa. La que apostó por él y la que le hizo florecer. Con la que consiguió dos títulos mundiales y a la que él dejó en la estacada como las putas dejan en la estacada a los indigentes sin recursos antes de echar un polvo o como los indigentes sin recursos dejan en la estacada a las putas después de echar un polvo.

"Magic" Alonso salió a malas de Renault. Cuando esto sucedió en 2006, daba la sensación de que el asturiano sólo se llevaba bien con su equipo de mecánicos. Lo cual es parecido a decir que si sales de Microsoft, sólo te llevas bien con el personal de limpieza de las vidrieras. No terminó a buenas ni con el jefe de ingenieros, Pat Symonds, ni con Flavio Briatore, ese magnate italiano que tiene el dinero por castigo. Así las cosas, un regreso a Renault parecía inconcebible... como inconcebible ha sido su paso por McLaren. La forma de entender la fórmula 1 del equipo inglés y, en especial, de Ron Dennis, parece haberle abierto los ojos al piloto asturiano. Pues más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Ahora bien, Alonso viene a Renault a ser el jefe de filas. Han debido asegurárselo, porque si no no se entiende que recale en un equipo que el año que viene contará como piloto oficial con Nelsinho Piquet, debutante en la categoría e hijo del mítico Nelson Piquet, tricampeón de fórmula 1. ¿Alguien ha oído hablar del caso Hamilton? Nelson Piquet padre ha hecho numerosas declaraciones en las que ha afirmado que su hijo no será el segundo piloto de nadie. Por otra parte, Pat Symonds ha realizado, a su vez, numerosas manifestaciones afirmando que en la fórmula 1 debe haber un jefe de filas en cada escudería. No creo que a Alonso le haga mucha gracia la situación. Pero visto lo visto, a mi sí.

Luego está el asunto de si Renault el año que viene tendrá un coche competitivo. Los hechos dicen que no a la luz de los resultados obtenidos la pasada temporada. Una de las razones por las que Alonso emigró a McLaren en 2007 fue que le prometían un coche ganador, cosa que Renault no podía ofrecer entonces. Y parece ser que ahora tampoco, aunque en 2009 sí. Alonso ha fichado por dos temporadas, pero si el coche ganador no estará listo hasta 2009, parece gratuito el primer año de contrato.

Bueno, gratuito lo que se dice "gratuito", la verdad es que no. Se ha filtrado a la prensa que el sueldo que apercibirá Fernando Alonso por cada una de las campañas que corra para la escudería francesa asciende a un montante de 40 millones de euros. El doble de lo que percibía en Mclaren. Casi nada. Algunos verán en este hecho el principal "motor" de la decisión de Alonso de decantarse por Renault. Pero no hay que olvidar que algunas noticias han difundido la mareante oferta que le realizó Toyota y que ascendía a 70 millones de euros por temporada. El dinero, aunque sea paradójico, no puede ser la razón.

Algunos dirán: hombre, pues será una cuestión intermedia entre sueldo y posibilidades reales de ganar el campeonato; un híbrido de ambas razones. No, no me convence. Podría haber estado fuera del circuito y esperar a 2009 para fichar por Ferrari, auténtica apuesta de futuro para Alonso y para Ferrari. Renault es un paso intermedio, conforme. Pero del hecho de que sea un paso intermedio no se infiere la necesidad de que ese deba ser el paso intermedio.

No, para mí las cosas van por otro camino. Que Alonso encuentre en Renault un puente de dos años no se justifica por la conjunción de la obtención de 80 millones de euros y de nimias posibilidades reales de victoria, al menos, cuando el asturiano es un tipo al que el dinero no le falta. Tiene que haber otra cosa. Esa otra cosa es el mundo que rodea a la fórmula 1.

A la fórmula 1 la llaman "circo" por muchas razones, pero principalmente por todos los negocios que alrededor de ella se generan. Si el negocio es el fondo, el espectáculo es la forma. Y de espectáculo, como si de unas variedades se tratara, hay mucho y muy variado. Briatore definió una vez su leivmotiv personal dentro de la fórmula de la siguiente manera: Correr los domingos y luego salir con las chicas de las carreras. Cuánta sabiduría. Algo de eso debe haber aprendido Fernando. Y algo de eso también debe haber sido tomado en cuenta a la hora de efectuar su decisión. A la mierda con la morfeo del sueño, o lo que sea. Si no, no me lo explico.

Esto de la fórmula 1 me va a gustar debió pensar allá por 2003.

Sea como fuere, Alonso regresa a Renault. Vuelve a casa por Navidad. Y como el turrón, lo hace más caro que la última vez. Maldita inflación.

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