domingo, 16 de diciembre de 2007

El baloncesto y Jordan

Me encanta el baloncesto. Es uno de los deportes más vibrantes que hay. El intercambio constante de golpes hace que los partidos no se suelan resolver hasta los últimos minutos. Es un deporte de equipo y, por ello, todos aportan en mayor o menor medida lo que en otros deportes sería dificilmente pensable. Y hay estrategia y análisis; la pizarra y las estadísticas juegan un papel esencial en la planificación y comprensión del juego.

La última característica hace que algunos consideren el baloncesto como algo parecido a una ciencia. Y es que sin ser ajedrez, tampoco es fútbol. El tipo de defensa o de ataque que el entrenador mande en una determinada fase de un partido, condiciona el rumbo del marcador. Y lo hace como no se me ocurre en ningún otro deporte de equipo.

Pero no todo el monte es orégano en basket. Por mucho que el diseño de las jugadas sea exhaustivo, o por más que el entrenador planifique cada segundo de una posesión, el baloncesto, en tanto que deporte de equipo, es un sistema indeterminado. Si eres entrenador, ten por seguro que tus jugadores a veces no te harán caso y la pifiarán en los momentos decisivos. Y, en contadas ocasiones, el caso será nulo pero todo será más fácil.

Hay muchos jugadores que a lo largo de la historia se empeñan en desmentir a la lógica y convertir lo difícil en fácil. Ejemplos: Chamberlain, Magic Johnson, Sabonis, Ewing, Petrovic, Divac, Abdul-Jabbar, Bird, Divac, y un largo etcétera. Pero si de lo que se trata es de saber quien es el jugador determinante por antonomasia, la respuesta es Michael Jordan. Está claro por qué (si es que tampoco hay que ser muy original pa' estas cosas).



Yo soy del Baskonia y de Jordan. Y punto(.)

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