sábado, 29 de diciembre de 2007

Gali, el cocodrilo educador

Admitámoslo: las entrañables series de nuestra infancia no nos han enseñado nada. Ninguna de esas series nos han hecho aprobar un examen o ser mejores personas. A la mayoría de nosotros nos seguiría costando identificar el cuadriceps femoral en el cuerpo humano de no ser por el fútbol, no por ningún estúpido programa educativo infantil. Y si realmente creyéramos incondicionalmente en los valores de la perseverancia y lo justo, de series como Los Pitufos o David el Gnomo, acabaríamos todos como José Luis Moreno. O criando malvas en un contenedor. O siendo uno de esos vagabundos a los que nunca hemos dado limosna. Así que basta ya de ñoñerías. Todos hemos sido niños y sabemos lo que queríamos. No nos empeñemos ahora de mayores en cambiar el curso natural de las cosas.

Pero estamos a tiempo de rectificar. Quememos todas las cintas de Barrio Sésamo, Pinocho, Los Pitufos, Heidi, David el Gnomo, Érase una vez..., las tres mellizas y Marco. No debe quedar ni una; sin excepción. Lo sé, algunos me tildarán de asesino. Pero a todos esos cursis yo les contestaré: "dejad la educación de vuestros hijos en manos de Gali. Nadie como él les ensañará cuáles son los fundamentos de la vida". Y a continuación les pondría el siguiente vídeo. Después, me darían la razón.



Calle 13, probablemente la cadena de televisión con mejores anuncios del mundo.

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