lunes, 11 de agosto de 2008

Domination (5)

Hablar de Pantera es hablar de la mayor institución del mundo del metal durante los años 90; sin ellos, el estilo no se entendería. Tras muchos años en la sombra durante la década de los 80, los de Texas dieron el pelotazo mundial con Cowboys From Hell en 1990. Desde la edición de ese disco, las cosas nunca volvieron a ser como antes; ni para ellos ni para toda la escena en todo su espectro de vertientes.

Sonará desmesurado a más de uno afirmar que los chicos de los hermanos Darrell (RIP Dimebag Darrell) sentaron cátedra con su trilogía Cowboys From Hell / Vulgar Display of Power / Far Beyond Driven, pero para bien o para mal es lo que hay. La escena metalera, durante los años 80 perdía fuerza y vigor, no eran buenos tiempos para ella. El thrash y el heavy cedían el puesto a una manada de bandas de hard y glam rock que poco nuevo tenían que ofrecer. Era cada vez más evidente que de las viejas glorias del thrash y el heavy de los 80, sólo unas pocas sobrevivirían al paso del tiempo y de las modas y, mientras tanto, el metal perdía fuelle. Las corrientes más extremas, como el death o el black, eran todavía demasiado underground o, incluso, aún estaban en ciernes, en pañales. Mientras tanto, las radios se fijaban en los Motley Crue de turno y, más adelante, en esa efímera corriente denominada grunge. En ese contexto surgió Pantera para dar una patada en los huevos a ese contexto.

La música de Pantera era visceral, extremadamente contundente y jodidamente original (ahora ya no tanto, cosas de la repetición y el plagio). Pero lo más importante es que su música estaba impregnada de una actitud como hace muchos años no se recordaba. Aquí no había poses, cada una de las notas te recorría el cuerpo haciéndote sentir toda la electricidad en tu piel, cada uno de los golpes de batería era un ofrecimiento irrechazable a hacer headbanging (otra cuestión es que el headbanging acabara convirtiéndose en una pose). Pantera supuso un soplo de aire fresco a una escena que necesitaba, como si de un hospital de campaña en plena guerra mundial se tratara, de la ventilación y el aire limpio para evitar la putrefacción y la propagación de infecciones. Y vaya si lo hizo.

Fue gracias a ellos que la vertiente más extrema del metal se abrió paso en los charts. Sin ellos, ahora no habría Sepulturas, Slipknots o In Flames. Y aunque algunos digan que otros hubiesen sido los precursores, lo cierto es que fueron ellos los primeros. Pantera Rules!



PS: Como me hubiera gustado estar en ese concierto y en especial en el Moscú de la época, anodadado por la avalancha de cambios provenientes de Occidente.

1 comentario:

JOAKO dijo...

¡Panthera! Que grandisimo grupo, yo les vi en directo en una ocasión, en el difunto pabellón de los deportes del Real Madrid, perdón se puede decir real madrid en este blog...