domingo, 6 de enero de 2008

The Dillinger Escape Plan - Ire Works (2007)



1. Fix Your Face (2:49)
2. Lurch (2:02)
3. Black Bubblegum (4:02)
4. Sick On Sunday (2:07)
5. When Acting As A Particle (1:22)
6. Nong Eye Gong (1:16)
7. When Acting As A Wave (1:31)
8. 82588 (1:54)
9. Milk Lizard (3:53)
10. Party Smasher (1:56)
11. Dead As History (5:26)
12. Horse Hunter (3:10)
13. Mouth Of Ghosts (6:53)

Una vez leí en Internet a alguien que decía que The Dillinger Escape Plan era la banda más peligrosa del mundo. Obviamente la música de DEP no es peligrosa en el mismo sentido en el que los puños de Bud Spencer o la ingesta de una botella de absenta pueden serlo. Sin embargo, la frase, más allá de su faceta meramente mercantilista, es bastante definitoria de la música que estos norteamericanos nos han ido ofreciendo desde que allá por 1997 editaran su primer EP. Y lo es en el sentido de que unos pocos segundos de escucha superficial sirven para darse cuenta de que estos muchachos parecen huéspedes habituales de un frenopático. Qué digo huéspedes, insignes propietarios más bien. Su música: el objeto de locura a arrendar al oyente.

Pero las cosas tampoco son tan simples. La música de DEP no se reduce a meras compilaciones de psicopatologías ofrecidas sin ton ni son en formato musical. No es algo así como reunir en un habitáculo al doctor Mengele, Ed Gein, Luisa Isabel de Orleans o Belle Gunnes, y sintetizar la esencia en forma de canciones. O tal vez sí. En cualquier caso no se reduce a eso. Digamos que en esa sala faltarían Gödel o Nash para hacer justicia. Y es que, pese a que la locura musical de DEP puede resultar desordenada y caótica a vista de pájaro, una ojeada con la lente adecuada pone de manifiesto que las estructuras de sus canciones son cualquier cosa menos desordenadas. Y en ello reside la grandeza del grupo, en aunar en su música dos facetas tradicionalmente irreconciliables: la sensación aparente de caos y la conciencia, a la luz de una escucha atenta, de un orden complejo y difícil de asimilar, en cierto sentido matemático.

Hablando en términos técnicos, la música de DEP suele encasillarse, desde el punto de vista de la forma, bajo los parámetros de ese subgénero llamado mathcore. Este subproducto surgido del post-hardcore y del metalcore (así como de tendencias musicales más radicales) redunda en estructuras tonales y rítmicas complejas, con gran alternancia de escalas y tempos en una misma canción. Desde el punto de vista del contenido, DEP son capaces de introducir en sus canciones fragmentos de punk, harcore, grind, noise, death, heavy, hard rock, pop o jazz, y en general, de cualquier cosa que se les pase por la cabeza. No trata esta reseña de hacerles bombo publicitario (por la sencilla razón de que casi nadie la leerá), pero no cabe duda de que actualmente la propuesta experimental de estos yankies está entre las más innovadoras del panorama de la música más o menos extrema.

Con Ire Works, publicado en noviembre de 2007, han vuelto a dar otra vuelta de tuerca a su sonido, acercándoles a los derroteros progresivos con los que juguetearon en ese EP que grabaron junto al gran Mike Patton en 2002, Irony Is A Dead Scene. A su vez, y más que nunca, han inundado algunas de sus composiciones en una corteza industrial, y por tanto de frialdad tecnológica, que les viene que ni al pelo a su estilo mathcoreta (cada vez más math que que coreta, por cierto). Las partes pop ahora son más poperas que nunca. A su vez, su mala leche sigue siendo tan agria y cortada como siempre, como un buen Tetra Brik al que le salen posos e invitados inesperados tras unas semanas sin ser tocado después de su apertura. La pregunta clave a la luz de todos estos elementos es: ¿a qué cojones suenan DEP en Ire Works? La respuesta, al final de estas líneas. Pero ya se puede ir adelantando algo: a The Dillinger Escape Plan más que nunca. Veamos por qué.

El disco arranca con Fix Your Face. Siete segundos de silencio preceden a una de las descargas más adrenalíticas del disco. De potente noise asincopado, la canción te sumerge en toda la desquiciada atmósfera musical de los americanos. El interludio a mitad del tema, de connotaciones rítmicas jazzísticas, con una potente línea de bajo, y el final, con una espiral ascendente de rabia acumulada, ponen un broche perfecto para la primera canción de estos trabajos de ira, que presumiblemente se convertirá en una de las piezas claves de sus presentaciones en vivo de ahora en adelante.

El segundo puñetazo en la mesa llega de la mano de Lurch. En la misma línea que su predecesora, si cabe aún más agresiva, en sus apenas dos minutos de duración nos transporta a escenarios de virulencia esquizoide y locura incontrolada. Una composición en la que un Greg Puciato pletórico va desgranando los versos desde lo más profundo de sus entrañas mientras las guitarras juguetean con escalas híbridas y el bajo y la batería crean una barrera sónica verdaderamente infranqueable. Otra pequeña joya.

Black Bubblegum viene a suponer la Unretrofied de este album, es decir, el tema más asequible. La canción más pop del disco comienza con un ritmo de batería cortado que sirve de base para asentar el desarrollo de todo lo demás. Puciato nos presenta su voz limpia mientras el resto de la banda realiza un instrumentalización correcta, pero sin llegar a destacar. Pese al tono irónico del título de la canción (en referencia a la clase de pop producido y masificado a mediados de los 90) y a las buenas intenciones, este tema acaba convirtiéndose en el eslabón fallido del album.

El primer momento relajado del disco llega con Sick On Sunday. Unas melodías de resonancias emotivamente difusas guían una composición en la que su primera mitad se ve inmersa en un devenir de bases pregrabadas y diversos samples y ruiditos. Salpicada de interludios rabiosos, una parte de ritmo popero y un solo en forma de bucle, conforma un panorama bastante resacoso de la situación. La segunda mitad, con ecos de pop ochentero, nos muestra un buen trabajo de Puciato a las voces y una banda perfectamente acompasada. Sin llegar a destacar, Sick On Sunday es un más que digno interludio para la siguiente parte del album.

Y la siguiente parte del disco es, a mi entender, de lo más logrado de la carrera de los americanos. Compuesta de cuatro temas en forma de píldoras, suponen un desarrollo ascendente de cierto parecido de familia con la vertiente más progresiva de la música, claro está, al modo y manera DEP.

La primera de esas píldoras es When Acting As A Particle. Sin duda la canción más mathrockera de todo el disco, la preferida de un servidor se inicia con unos sonidos de platos del lejano oriente a los que les acompañan una tonadilla en forma de vórtice delirante. Tras un breve interludio de silencio, la banda engrasa la maquinaria y deleita a sus oyentes con un ejercicio de precisión auténticamente matemático. Un tema, por espíritu, emparentado con el homónimo de su Calculating Infinity.

Pero la cosa no queda ahí. Como si de un auténtico torbellino se tratara, Nong Eye Gong irrumpe por los altavoces arrasando con todo. Otro tema que en su comienzo se muestra noise, pero que tras unos compases se revela como la sucesión natural de su predecesora, con ese riff que bebe directamente de When Acting As A Particle y esa rítmica jazzera. Fases hardcoretas y otras con más contundencia, típica del metal, completan el panórama de una composición que bosqueja someramente el por qué de apelar a la categoría de progresivo para definir esta secuencia en el album.

Pero amigos, la secuencia aún no ha terminado. When Acting As A Wave continúa la sucesión lógica de sus dos predecesoras y, a la vez, muestra la otra cara de la primera. Si ...A Particle revelaba una composición maquinaria, fría y perfectamente calculada, sin dejar un resquicio al más mínimo error (cabe decir humano), ...A Wave nos presenta una pieza que basa su artificio en la percusión. Una percusión difuminada, en parte por el sonido de las bases pregrabadas, electrónicas y, en general, industriales; en parte por la propia idiosincrasia híbrida de la rítmica contenida en ella. En cualquier caso, es otra pequeña demostración de técnica para los oídos más exigentes.

82588 pone el punto final a la parte central del album. Otro tema de rabioso grind en el que su segunda mitad juega con un interludio jazzero, para concluir con una parte de agrio metal desquiziado.

Las reverberaciones de los ya lejanos Faith No More y de los inclasificables Mr. Bungle salen a la palestra con Milk Lizard. Un tema de espíritu punk-rockero en el que a la banda se le suma una sección de viento, al más puro estilo ska. Canción jocosa donde las haya, acaba revelándose como una de las más completas del album, con esos arreglos jazzeros que sobrevienen aquí y allá y ese estribillo típico del metalcore.

Party Smasher vuelve a poner sobre la mesa las constantes más extremas de la música de los norteamericanos. Arma arrojadiza donde las haya, los DEP lanzan a tus oídos una auténtica vorágine de sonidos grind, math y metal. Directa a la yugular.

Y tras la tempestad la calma. Dead History pone de manifiesto la versatilidad que han alcanzado DEP en Ire Works. Con un sonido de piano como introducción y un desarrollo plagado de samples y efectos varios, Dead History hace gala de ser una pieza emparentada con el new metal de finales de los 90, al menos, en la vertiente de ese género no apegada al rap ni similares. A destacar el final que progresa desde un sonido liderado por los samples y la batería hasta la voz de Puciato y el piano. Muy buena.

Horse Hunter es otro ejercicio de esa peculiar amalgama de sonidos que DEP implementan en sus composiciones. Marcada por el rasero de las tendencias más extremas de su música, a su vez, hay hueco en ella para demostraciones jazzeras, voces limpias y rock, todo ello muy bien enlazado.

El punto final al album lo pone Mouth Of Ghosts. Esta preciosista composición, que hace gala de un desarrollo absolutamente logrado, juguetea con tendencias afines al rock progresivo de los 70. Con un inicio tenue en el que la voz, el piano y algún que otro arpegio de guitarra, la canción enseguida se ve bajo el mando del piano, en una más que elegante demostración de virtuosismo, técnica y sentimiento. Con unas tonalidades al principio románticas y, tras un breve impass, cercanas al neoclasicismo, el piano ocupa un lugar central a lo largo de tres minutos. Tras ello, los demás instrumento se le sobreponen y continúan la composición con ritmos en ocasiones latinos y fraseos de guitarra dignos de enmarcar. El estribillo y los ásperos gritos finales ponen el punto y final a una composición que, pese a sus variaciones, nunca pierde el deje melancólico, caracterizándola de ese modo. De las mejores del disco y, sin lugar a dudas, la adecuada para terminar.

The Dillinger Escape Plan han firmado con Ire Works su disco más completo hasta la fecha. Llega a ser mareante la cantidad de estilos que llegan a tocar y como en cualquiera de ellos salen bien parados las más de las veces (que no en todas). Una auténtica demostración de técnica y sentimiento cuyo mayor error es su escasa duración: apenas 38 minutos. Un disco que pone de manifiesto la línea ascendente que sigue la banda desde que Puciato se unió a ella en 2002.

Pero lo mejor de todo es que da la sensación de que aún no hemos visto todo lo que esta banda puede ofrecer. De que lo mejor está por llegar. Pese a haber grabado su mejor disco hasta la fecha, la sensación es que DEP aún pueden depararnos en el futuro muchas sorpresas, en el buen sentido de la palabra. De que su evolución no ha hecho sino comenzar.

En cualquier caso, el principal problema de este Ire works es que siendo uno de los mejores lanzamientos de 2007, probablemente, acabará pasando desapercibido debido a la propuesta, nada convencional y ecléctica dentro de la música extrema, contenida en él. O tal vez no. Sólo el tiempo lo dirá.

Me quedo con: Fix Your Face, Lurch, When Acting As A Particle, Nong Eye Gong, Milk Lizard, Mouth Of Ghosts.
Si te gustan: Converge, Lye By Mistake, Alheuchatistas, Faith No More, Mr. Bungle, Meshuggah, Norma Jean, Scarlet.

Valoración: 8,9 /10