miércoles, 2 de mayo de 2007

"Macarrón, Chacarrón" o de cómo llegar a ser mentalmente divergente

Sólo hay tres tipos de personas. Si (primer tipo) tienes aprecio por la vida, por los derechos humanos, por la música, por tu estabilidad mental... no sigas leyendo, y por supuesto, no veas el vídeo que hay más abajo. Sin embargo, si (segundo tipo) eres de los que crees que todas esas palabras no significan absolutamente nada, o si (tercer tipo) simplemente eres un desaprensivo, continúa. Yo no me responsabilizo de las consecuencias. Avisados estáis.

El vídeo que os presento no es ninguna delicatessen. No es nada que merezca ser visto por su belleza o por sus valores intrínsecos. No es pedagogía. No es nada que se le parezca ni remotamente a algo que pueda ser denominado como edificante. No es nada de eso.

El vídeo que os presento tan sólo muestra a un subnormal. Un pobre tontito que no sabe lo que hace. O eso quiero pensar. Porque si en realidad, tampoco es nada de eso, yo ya no quiero creer en nada. Si el tipo de oronda presencia que aparece en pantalla es consciente de lo que hace, la ilustración, la antigua Grecia, la física cuántica, el budismo Zen, las pirámides de Egipto, la novena sinfonía, el David de Miguel Ángel, la primera internacional, la penicilina, la declaración de lo derechos humanos, la teoría de la relatividad, las mañanas con María Teresa Campos... Todo, y repito, todo habrá sido absoluta y desesperanzadamente infructuoso.

Si, después de todo, sigues leyendo, es que perteneces al tercer tipo. Así que a modo de recomendación, te aconsejo que no veas el vídeo directamente desde esta página, sino que presiones tres veces aquí, y esperes a que se cargue en tres ventanas diferentes. Cuando esto haya sucedido, deberás reproducir los tres vídeos a la vez, con una diferencia de un segundo por cada reproducción. Así entenderás el por qué del título de esta entrada. El vídeo lo pongo abajo para los que no se hayan leído nada de lo anterior.


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