Nunca pensé que llegaría a decir algo parecido a lo que voy a decir. Nunca me he creído con suficiente potestad como para pretender deslegitimizar a la autoridad máxima en estas cuestiones. Nunca pensé que llegaría a atacar a la RAE.
Nunca he creído estas cosas porque básicamente mi uso del lenguaje en algunos contextos es deplorable en el mejor de los casos y, las más de las veces, ese uso está totalmente descontextualizado (todo esto que estoy diciendo ahora sería un ejemplo de ello, aunque el ejemplo en sí no sea ejemplo de sí mismo).
Pero rectificar es de sabios. Hoy sí me veo con el poder suficiente como para hacer que mis palabras vayan a misa. Es decir, hoy me veo a mi mismo como un sacerdote lingüístico. Expresión, ésta, que vendría a significar que soy algo así como el guardián y, a la vez, difusor supremo de la palabra (en el principio fue el verbo).
El pensamiento (co)lateral a veces es útil, pero en este caso está totalmente fuera de lugar. Y esta fuera de lugar porque lo que voy a decir es muy sencillo.
Según la RAE, delirio significa, o bien despropósito y disparate, o bien acción y efecto de delirar, que a su vez significa desvariar, tener perturbada la razón por una enfermedad o pasión violenta.
Y a la luz del siguiente vídeo (o no) he llegado a una conclusión.
1. Leaders 2. Wealth 3. Soil's Song 4. Had To (Leave) 5. Cold Ways 6. Right Into The Bliss 7. Ghost Of The Sun 8. Criminals 9. Deliberation 10. July 11. Evidence
Que Katatonia no es una banda como el resto queda patente al escuchar cualquiera de sus últimos cinco discos de estudio. Su evolución es tal que los coloca a miles de kilómetros del resto de bandas del mundo. Y esta afirmación no es exagerada. No significa que sean unos dioses o virtuosos con sus instrumentos, ni que consigan sacar de ellos algo que las demás bandas no consiguen. Lo suyo es una cuestión de sentimiento, de saber transmitir aquello que se proponen. Y eso algo que muy pocos grupos consiguen.
Hace ya muchos años que Katatonia se desligaron del sendero tan manido del death y el doom. Lo que en su momento fue un estilo fresco y original, acabó convirtiéndose en una retahíla de agrupaciones que no tenían nada nuevo que ofrecer y que se plagiaban las unas a las otras. Y Katatonia supo verlo en el momento adecuado. Por ello sorprendieron a propios y extraños en 1998 con la publicación de su Discouraged Ones. Desde entonces, el grupo sueco no ha hecho sino seguir su propio camino. Guíados por la brújula de la coherencia consigo mismos, Katatonia ha sabido mantenerse al margen del mercado y de las modas.
Actualmente tocan una especie de metal alternativo melancólico con tintes progresivos, aunque ellos prefieren llamarlo dark metal. Disco a disco, hasta la publicación de su genial The Great Cold Distance de 2006, han ido labrándose un sonido peculiar y único. A la cabeza se me vienen grupos como Anathema, Opeth, Tool o Porcupine Tree. Sin embargo, aún con todo, la propuesta de los suecos dista bastante de lo ofrecido por esas bandas. Puede que sus canciones tengan elementos (una melodía, una tonalidad, un riff, un ritmo) que te recuerden a otras bandas, pero en conjunto su sonido es único.
En cualquier caso, un intento de explicación de que sea aquello que los distingue del resto, de qué sea aquello que los hace únicos, no pasa por una explicación en términos de unas coordenadas estilísticas u otras. Ni siquiera por una explicitación o descripción de su música. Para intentar explicar el asunto habría que remontarse hacia la esfera del sentimiento, de la más sincera y cruda emoción. Lo que Katatonia consigue transmitir es eso: emociones. Sin nada que se le solape a ese objetivo. Por ello quizá su música contiene los arreglos suficientes, sin ningún tipo de ornamento innecesario, sin ninguna muestra de virtuosismo banal. Este aspecto es importantísimo. Aquel que busque en Katatonia un grupo en el que los músicos encuentren un pretexto para el lucimiento individual de sus capacidades técnicas buscará en territorio equivocado. Katatonia no participa de ese juego.
Live Consternation es una pequeña muestra en vivo y en directo de lo que es la música de Katatonia. Grabado en el festival Summer Breeze (que se celebra todos los años en la localidad germana de Dinkelsbühl) en agosto de 2006 durante la gira de su último album The Great Cold Distance. La portada ha corrido a cargo de Travis Smith, habitual de la banda sueca y de otras como Opeth o Amorphis. En tonos rojos y negros, en la línea de la de su último disco, particularmente me gusta bastante.
El set list de la actuación basa su repertorio en su dos últimas obras: The Great Cold Distance y Viva Emptiness con cuatro canciones cada uno son los discos más explotados. Discouraged Ones con una y Tonight's Decission con dos completan el repertorio.
Una breve introducción a cargo del sampler de un violín es la antesala de la primera canción del concierto, Leaders. El primer tema de The Great Cold Distance se muestra tan efectivo como en el album de estudio, con esos cambios de ritmo tan característicos y la voz de Jonas tan suave y delicada como de costumbre. Tras ella viene Wealth y Soil's Song. La primera, de su Viva Emptiness, mantiene toda la melancolía y aspereza de su versión original. La segunda, pequeño canto a la depresión, puede hundirte, al igual que su versión de estudio, en la más profunda de las miserias.
En estas tres primeras canciones puede percibirse el sonido tan pulcro que han obtenido desde la mesa de mezclas. Pese a que los temas tienen las variaciones típicas de la puesta en escena en directo (aumento del tempo, etc.), la verdad es que se tiene la sensación de estar escuchando a la banda en vivo, como si se la tuviera delante. Como incoveniente, quizá, está el tema de que al público apenas se le oye durante la interpretación de los temas, síntoma de que ha habido pequeños retoques en la mezcla final del sonido. En cualquier caso ésta es una característica de todo disco en vivo: si quieres un sonido limpio y pulcro, tendrás que sacrificar parte del sonido ambiente; si quieres mantener el sonido ambiente, corres el riesgo de no obtener un sonido final todo lo pulcro y limpio que se quisiera. En cualquier caso, pese a la tara del sonido del público, el resultado final se sirve del sonido de la banda, es decir, ellos solitos consiguen la autosuficiencia para crear las atmósferas de las canciones. Al fin y al cabo, de eso se trata.
Tras ese trío inicial, la banda despacha la Opethiana Had To (Leave), de su Tonight's Decission. Una canción que te sumerge en la esencia más íntima de lo que es Katatonia: atmósferas opresivas, sentimientos asfixiantes y duda, mucha duda. Tras ella rescatan de su Discouraged Ones Cold Ways. Una canción potente pero reposada y meditada a la vez, que dibuja paisajes fríos y muertos. Una canción que habla de la muerte y, por tanto, de la vida.
La melancolía y la tristeza regresa al escenario de la mano de Right Into The Bliss, la otra canción seleccionada del Tonight's Decission. Le sigue Ghost Of The Sun, una de las mejores canciones que ha parido Katatonia en toda su historia. La canción inicial de su Viva Emptiness se revela como una gran demostración de poder por parte de los suecos, con una batería atronadora y unos riffes demoniacos. Genial el estribillo (I Trusted You You Lied / It's all I hear a Fucking Lie / I don't give a shit it's over now / It's all I know you broke the vow) con la voz de Jonas despachando los versos y la oscura y gutural voz de Nytrom de fondo. Grandes.
Tras esto la siguiente en reproducirse es Criminals, de su Viva Emptiness. Con ella la tranquilidad regresa al escenario, pero no por mucho tiempo. Deliberation es la siguiente en sonar. De su The Great Cold Distance, el tema mantiene intactas las cualidades en forma de riffes y harmonías perfectamente acabadas. Un buen ejemplo de cómo componer una canción.
Se acerca el final del CD y es el turno de July, una de mis canciones preferidas de los suecos. Constantes cambios estructurales y una atmósfera desquiziante son las principales notas de este tema, imprescindible en la colección de todo aquel que se precie de autodenominarse melómano. Lo mejor: el interludio polirrítmico de mitad del tema. Geniales.
Evidence, de su Viva Emptiness, pone el broche final a este disco. Esta preciosista composición, cuando termina, hace que todo el disco te sepa a poco, que quieras más de Katatonia. Pero no, el reproductor marca Stop; tendrás que volver a darle al play.
Hace tres años su discográfica puso en el mercado un doble disco titulado The Black Sessions. Era una especie de recopilatorio de sus mejores temas en vivo, pero sin ninguna conexión temporal entre ellos, es decir, cada canción había sido extráida de distintos conciertos. Se conoce que la fórmula no dejó del todo satisfecho a los suecos, que vieron en esa maniobra un sucio ardid para obtener beneficios económicos. Quizá por ello se explique la salida al mercado sólo tres años más tarde de este Live Consternation, esta vez sí siendo un recopilatorio de algunos de sus temas extraídos de un concierto íntegro. Desde luego no cabe duda que esta fórmula posee más honestidad artística que la otra. Sin embargo, carece de algo que sí tiene The Black Sessions: Amplio listado de canciones. El único problema que a mi modo de ver tiene este Live Consternation no es de cualidad sino de magnitud. No es otro sino su breve set list. Se echa en falta algun corte de su Last Fair Deal Gone Down y, en general, más temas del resto de su obras. Pero bueno, el hecho de que se trate de la grabación de un concierto en un festival explica la situación. Aunque no la justifica. Podrían haber grabado el disco en otro concierto de la gira.
En cualquier caso estamos ante un must have si eres seguidor de Katatonia. Y si no los conoces, ésta también es una excelente manera de descubrirlos, al menos en lo referente a su trayectoria más reciente. Si no fuera por el detalle de la extensión (hablamos de un disco de 11 canciones que dura 51 minutos) estaríamos hablando de un disco redondo (obviamente no en el aspecto literal de las palabras...). Aún así, al disco no le sobra nada. Y eso es mucho decir.
Me quedo con: Todo. Si te Gustan: Tool, Radiohead, Anathema, Don't Look Back, Pelican, Porcupine Tree, Opeth, Amorphis.
1. Sworn To A Great Divide (3:31) 2. Exile (3:48) 3. Breeding Thorns (3:52) 4. Your Beloved Scapegoat (4:00) 5. The Pittsburgh Syndrome (2:47) 6. I Vermin (3:37) 7. Light Discovering (3:49) 8. As The Sleeper Awakes (4:18) 9. Silent Bullet (3:27) 10. Sick River Heart (4:11) 11. 20 More Milles (4:34)
Parece que Soilwork están empezando a tomarse el lanzamiento de sus nuevas obras con un poco más de tranquilidad de la que hicieron gala en sus primeras publicaciones. Desde la salida al mercado de su primer disco hasta su Figure Number Five de 2003 pasaron cinco años. Es decir, a año por disco. Así, como si tuvieran prisa o algo parecido. El caso es que desde el lanzamiento de aquel album han optado por intercalar dos años de espera en sus lanzamientos. Plazo, éste, bastante más acorde a la lógica de la industria. 2007, por tanto, y octubre en concreto, ha sido el año escogido por la banda para presentarnos su nuevo Sworn To A Great Divide.
Todo este ejercicio cronológico viene a cuento para decir o, más bien, mostrar la evolución que ha sufrido la banda en cada una de sus entregas discográficas. Si bien en sus cuatro primeros discos nos mostraron su faceta más agresiva, un death melódico rabioso y furibundo, desde la salida al mercado de Figure Number Five han virado su estilo hacia senderos más comerciales o cuanto menos, más estandarizados en norteamérica. Prueba de ello fue la salida en 2005 de su irregular Stabbing The Drama, en el que dejaban de lado su death melódico agresivo para decantarse por sonidos más industriales y melódicos vocalmente hablando.
Hoy en día, hablar de Soilwork ya no es hablar de Death Metal Melódico. Puede definirse su estilo como nuevo death melódico, pero desde luego, su sonido ya no tiene mucho que ver con el que hicieron gala en sus primeros discos. Las guitarras ya no tienen el peso estructural en la conformación de las melodías del grupo. Ese papel es ahora sustentado más por la voz de Björn Strid. Si uno escucha los primeros discos de In Flames, Dark Tranquility, Arch Enemy o los propios Soilwork, verá que lo que definía el metal que practicaban era el uso de guitarras sumamente melódicas en un entorno puramente Death. Y esto incluye a la voz. Bueno, esto en Soilwork se ha perdido. Aunque eso no significa que hayan perdido toda la crudeza que les caracterizaba en sus primeros discos; ahora no es un grupo de Pop. Lo que sucede es que toda esa caña ahora se transmite en formato distinto, por otras vías.
Ahora desde el punto de vista guitarrístico se centran en elaborar riffes más thrashers y contundentes, con mucho groove y en afinaciones muy bajas. Siguen introduciendo solos de guitarras e incluso pasajes puramente melódicos, al estilo de la escuela de Gotemburgo, pero la verdad es que esto sucede en momentos muy puntuales. Puede decirse que en ese sentido se acercan al metalcore norteamericano. La batería sigue siendo atronadora y el bajo ha ganado bastante protagonismo respecto a los primeros discos. Un acierto se mire por donde se mire. Y en cuanto a la voz, el elemento clave para comprender la evolución musical de Soilwork junto con las guitarras, la faceta abrasiva se ha ido cada vez mezclando más con estribillos realmente melódicos y poperos. Es en la voz donde ahora se sustentan las melodías como antes he dicho. Pero esas melodías ahora beben mucho más del new metal. Se ha perdido lo épico y se ha ganado lo comercial. Esto les acerca a bandas como Mnemic o Raunchy, por poner unos ejemplos. Por ello considero que es un error hablar de la banda sueca como Death Metal Melódico, al menos ahora. No todo lo que sale de Suecia tiene que sonar como creemos que debería sonar algo salido de Suecia. A veces las etiquetas son dañinas y descolocan... En el caso de Soilwork, este viraje estilístico no tiene que interpretarse como algo esencialmente malo, al menos en este disco. Veamos por qué.
Este Sworn To A Great Divide arranca con el tema homónimo. Con un riff en los primeros compases muy al estilo Pantera, encontramos ya una pincelada de lo que va a ser la tónica en el resto del disco: el gusto por las afinaciones bajas y los riffes monolíticos y gruesos. Rápidamente la cosa deriva en un ejercicio de thrash-death al más puro estilo de los mejores The Haunted. Un tema con una caña y agresividad asombrosa, de esos que te ponen las pilas. La voz de Strid está realmente portentosa, con unos versos escupidos directamente de lo más profundo de sus entrañas. Como pega, no me gusta como insertan el estribillo en la canción. No creo que pegue demasiado. Y esta es una de las posibles taras de este disco: la introducción en ocasiones de estribillos melódicos con calzador, como si fuera una exigencia necesaria y no un requerimiento concreto de lo que la canción pide. Y en esta ocasión, en mi opinión, la composición no reclama tal estribillo. En cualquier caso, uno de los mejores cortes del album.
El primer single escogido para promocionar el album es Exile. Una canción que rememora los tiempos en los que In Flames coquetearon con sonidos industriales y fríos en su Soundtrack To Your Escape. Exile se sustenta básicamente en un estribillo típico del New Metal, con riffes densos y pasajes en los que las programaciones elctrónicas sirven de colchón para la voz de Strid. Un tema, en definitiva, un tanto pobre, con algún que otro cambio de ritmo interesante en una línea thrash-core y un solo de guitarra bastante resultón con las guitarras dobladas.
Breeding Thorns es la siguiente en sonar. Con un arranque más propiamente del death melódico clásico, con unas guitarras dobladas muy bonitas, rápidamente pasan a una transición con un sonido más típico del thrash-core americano. El estribillo nuevamente melódico, esta vez si está bien cohesionado con aquello que le rodea. Una muy buena canción en la que en la parte del solo nos deleitan con un duelo épico de guitarras muy logrado. Pese al predominio de las afinaciones bajas y los riffes secos, basados en la simplicidad y su carácter directo, a los guitarristas de Soilwork no se les ha olvidado tocar. Siguen siendo igual de técnicos que antes; solo que ahora espacian más sus intervenciones "estelares".
Your Beloved Scapegoat es una canción que contiene un riff melódico a la vez que denso. Nuevamente con la introducción de programaciones en la parte del verso, la canción se desarrolla con un ritmo contundente, muy americano. El estribillo es, esta vez, lo mejor de la canción. Muy popero eso sí, pero intentando ser objetivos de lo mejor que el señor Strid ha compuesto en toda su carrera. El solo de guitarra también está muy logrado. En general todos los solos de este disco están muy conseguidos. Una buena canción que, de nuevo, si te gustan In Flames, te recordará a los tiempos del Soundtrack To Your Escape.
The Pittsburgh Syndrome hará recordar a discos claves de esta formación como son A Predator's Portrait o Natural Born Chaos. Caña rápida, sin concesiones y con ese toque melódico inconfundible de aquellas obras. De las canciones que más rápido entran de este disco.
En una línea de agresión sónica similar está I, Vermin. Bueno, similar exactamente no. Más bien cercano al metalcore de bandas como Killswitch Engage o God Forbid, con un doble bombo demoledor y un riff asesino. El estribillo, esta vez, no rompe con la estructura de la canción, se introduce sin fisuras, sin resultar ser metido con calzador. El problema es que cuando metes un estribillo sin fisuras en una canción muchas veces, acaba cansando.
El interludio más pausado del disco viene con Light Discovering, en la onda de Departure Plan de su Figure Number Five. Con una introducción mediante guitarras melódicas al más puro estilo sueco, la canción se desarrolla con un talante tranquilo, con la voz en plan estrella del pop de Björn Strid y las programaciones electrónicas de rigor de fondo. El estribillo cambia la tónica para mostrarse más rápido y dinámico. Desde ahora apuesto que este tema será escogido como segundo single. Fijo. Sin destacar en nada en especial, tampoco puede decirse que sea un tema malo. A fin de cuentas, si fuese una canción bastante mala, ya estaría destacando en algo...
As The Sleepers Awakes es la siguiente en sonar. Con un arranque que me recuerda a ciertas cosas de lo último de Machine Head, con ese doble bombo constante y esos brakes, a medida que la canción se desarrolla el sonido de Soilwork se hace cada vez más presente. Un estribillo no especialmente logrado es el lugar escogido para el esparcimiento melódico-popero por Björn Strid. Hacia la mitad de la canción se van haciendo presentes las labores del teclista, que con sus sonidos consigue oxigenar la atmósfera de la canción. Lo mejor de la canción: los últimos treinta segundos. Buen broche para una canción ciertamente desigual.
Mejor sin duda es Sillent Bullet. Tras los compases iniciales, con un típico riff made in Suecia mil veces oído, un breve interludio es precedido a lo que probablemente sea uno de los mejores riffes de todo el disco: Juguetón, denso y muy dinámico. El caso es que lo saben aprovechar bastante bien con una serie de cambios de ritmo rápido/contundente que queda muy resultona. Una de las mejores canciones de todo el disco, con gran variedad de partes, todas ellas muy bien ensambladas, desde el estribillo, hasta los versos pasando por la gran variedad de puentes que introducen entre las distintas partes. Soberbia.
Como soberbia también es la siguiente pieza en sonar: Sick Heart River. Una canción que explicita creo yo lo que se podría llamar Nuevo Death Metal Melódico, y que los acerca bastante al sendero escogido por los daneses Raunchy. Emotividad y agresividad se funden realmente bien en esta canción en la que, pese a no tener nada que sea especialmente destacable, precisamente quizá por ello tiene el carácter de unidad cerrada que, tal vez, adolezcan otras compsiciones de este disco. Absolutamente recomendable.
La canción escogida para cerrar el disco es 20 More Milles. Una canción que no nos dice nada revelador en cuanto a propuesta musical: riffes gruesos, estructura death-thrash, estribillo new metal, solo de guitarra escandinavo. No es que sea una mala composición, pero para cerrar el disco hubiera sido mejor elección coger Sick Heart River. Pero bueno, ésta es sólo una opinión personal.
No me queda más que dar una valoración global de éste Sworn To A great Divide. Iendo canción por canción, uno ve que no se trata en absoluto de un disco malo. Tiene canciones realmente logradas y otras que, sin llegar a ser realmente buenas, tampoco son malas. El principal problema que le encuentro al disco es la falta de cohesión entre las canciones, amén de la falta de cohesión entre algunas de las partes de las mismas canciones (veáse: estribillos metidos con calzador).
Este album es un escalón peor que el Figure Number Five, y dos o tres escalones peor que su magnífica dupla conformada por A Predator's Portrait y Natural Born Chaos. Sin embargo, este Sworn To A Great Divide es claramente superior a su anterior Stabbing The Drama, pese a seguir profundizando en la senda iniciada en gran medida por aquel. Será por aquello del descanso de dos años antre aquel y éste. Aunque, si eso fuera así, no se explicaría como sacaron tan buenos discos en 2001 y 2002, años consecutivos...
Me quedo con: Sworn To A Great Divide, Breeding Thorns, The Pittsburgh Syndrome, Sillent Bullet, Sick Heart River Si te gustan: The Haunted, Scar Symetry, In Flames, Raunchy, Mnemic, Disarmonia Mundi, Bloodjinn, Devildriver, Killswitch Engage
Vaya encuesta más idiota has hecho Ignatius, diréis. Pues no. Las apariencias engañan. No juzguéis tan rápido sino queréis ser juzgados de la misma manera.
Realmente me da igual qué navegador uséis. Me trae sin cuidado. La encuesta no va de hacer apología o crítica de uno u otro navegador. No trato de deciros lo sensatos o insensatos que sois, y en el segundo caso, haceros "entrar en razón". Eso se lo dejo para los responsables de marketing de las respectivas compañías que venden los productos. Yo no os voy a lavar el cerebro en forma de pedagogía barata. Básicamente porque no gano nada con ello.
Esta encuesta es un pequeño experimento que he ideado. Como todo experimento sociológico que quepa hacer con base en este blog, sus resultados son poco creíbles. A la vista del número de votos está. Pero bueno, eso también me da igual. Qué cojones. Sí, me hubiera gustado que votaran miles de personas, tal y como lo hacen en las absurdas encuestas de Marca u otros medios de comunicación. Sin embargo, eso no es posible. Durante el mes de octubre, según Google Analytics, la incubadora del mal ha recibido 888 visitas.
El experimento no intenta mostrar cuál es el navegador que más usa la gente que entra en el blog. Eso ya lo sé. Me lo dice el señor Google Analytics. Mirad:
(Clickad en la imagen)
Así que lo que pretendo con la encuesta no es hacer una muestra representativa de cuáles son los navegadores de los usuarios, de vosotros. Para ese viaje no necesito estas alforjas...
Lo que quería intentar mostrar con la encuesta es la predisposición, actitud o como queráis llamarlo de la gente que tiene cierto navegador y quiere hacer ver que tiene cierto navegador. Es como cuando te compras una camiseta de uno de tus grupos preferidos. La compras porque te gusta, pero también la compras porque quieres hacer verqué es lo que te gusta. Pues esto es parecido.
¿Que para qué quiero saber esto? Normalmente la gente que usa explorer, creo, no le da mucho valor al navegador que usa. En cambio, la gente que usa Firefox, Safari, Opera u otro navegador minoritario sí suele dar importancia a este hecho, precisamente por ser navegadores minoritarios. Marca diferencia. Y tal y como yo pienso, esta diferencia encaja con la idea de hacer ver. Y efectivamente encaja, aunque no tal y como yo pensaba.
1 de cada 37 personas que usan Explorer han votado en la encuesta. 1 de cada 51 personas que usan Firefox han votado. 1 de cada 6 personas que usan Opera. 1 de cada 7 personas que usan Safari.
En ciertos sectores de la red se ha dado en los últimos meses una especie de boom o moda acerca de las bondades de Mozilla Firefox dentro de una estrategia pro software libre y claramente en contra de Microsoft y el software de pago. Los resultados respecto a Opera y Safari son esperables. Sin embargo, podría decirse que una de las conclusiones sorprendentes de esta encuesta es que la gente que usa Explorer da más valor a usar Explorer que a usar Firefox la gente que usa ese navegador. Parece que la estrategia mentada anteriormente ha dado un resultado a la vez lógico y contraintuitivo. Contraintuitivo porque, a la luz de los resultados de Google Analitycs, Firefox es minoritario respecto a Explorer. Lógico porque esa estrategia de acoso y derribo al software privado y de sublimación del software libre ha dado como fruto la percepción ficticia de que todo el mundo usa Firefox, y por tanto, de que no es necesario marcar difrencia, hacer ver. Curioso.
Todo este "estudio" presupone heurísticamente que la gente no miente. Pero coño, si habéis mirado los resultados de la encuesta y los habéis comparado con los de Google Analytics, habréis visto que algo no encaja. Hay dos votos que no corresponden con ningún navegador que de hecho haya usado alguien para entrar en este blog. Uno es el de Konqueror y el otro es el otro. Doblemente curioso. Pero maldita curiosidad que tira por la borda el presupuesto básico en el que se cimenta esta investigación: si la gente miente, esta encuesta carece de sentido. Maldita la gracia.
Ahora sí amigos, ahora sí podéis decir que vaya encuesta más idiota que has hecho Ignatius. También podéis llamarme idiota porque idiota es él que hace idioteces. Eso sí, ahora pero no antes. No os confundáis.
Por cierto, he recibido quejas acerca de la incongruencia de mostrar en este blog, a la vez, un cartel de Julles diciendo que se respete la ortografía y una encuesta cuyo título contiene una falta ortográfica. Lo siento, pero eso va más allá de mis posibilidades. La página en la que hago las encuestas (Pool4you) me castiga cada vez que pongo una tilde con algo como "qu?e", "fil?osofo" y cosas parecidas. Y entre "que" y "qu?e" me quedo con "que". Cuestión de estética.
Nada más. La encuesta de este mes versa sobre la peregrina cuestión: el mejor filósofo del siglo XX es... Espero que votéis. Si no tendré que inventarme alguna estúpida justificación en forma de teoría o experimento que posibilite no tachar de absurda esta sección (Encuestas). Bueno, y si lo es, ciertamente tampoco pasa nada. Así me entretengo. Es decir, así encuentro una manera psicológicamente ficticia de perder el tiempo sin que por ello tenga que preocuparme (breve nota sobre la génesis psicológica en el pensamiento de Heidegger y Agustín de Hipona: sólo cuando te aburres te das cuenta de que el tiempo es algo sobre lo que cabe reflexionar).
¿Quién dijo que la filosofía era un asunto aburrido? Probablemente mucha gente haya dicho alguna vez algo parecido y, probablemente, no les falte razón. La filosofía puede ser profundamente abstracta. Puede estar alejada de las preocupaciones concretas de los individuos. Puede estar envuelta en un ropaje lingüístico incomprensible, como si de un asunto esotérico se tratara. Puede esconder bajo una apariencia de seriedad los mayores disparates y sin-sentidos. En definitiva, el apelativo de aburrida aplicado a la filosofía puede extenderse a inútil, ininteligible y absurda.
No voy a opinar en esta entrada acerca de lo que pienso sobre estas afirmaciones, pues la verdad es que no me veo capacitado para ello. Soy muy voluble en relación a este tema. No creo que pudiese decir nada revelador, y si lo hiciese, probablemente no tardaría mucho tiempo en cambiar de opinión (el error o la incapacidad para señalar un criterio que señale el error desde fuera, parece ser uno de los males perennes de la filosofía). Pero la razón principal por la que no voy a opinar sobre este asunto es que este post no va de eso.
Esta entrada trata sobre el libro Filosofía para bufones de Pedro GonzálezCalero, barrendero, documentalista, profesor de filosofía y titiritero frustrado. Obviamente, éste no es un libro de filosofía corriente. Como su propio nombre indica, es un paseo por la historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos. Y en cierto modo, el paseo es el pretexto, es decir, aquí lo importante son las anécdotas. Por ello no es un libro de filosofía corriente y, en cierto sentido, no es un libro de filosofía en absoluto. Lo que tenemos entre manos es un libro, básicamente, de humor. Humor a veces intelectual, a veces escatológico o vulgar; la mayor parte de las veces descojonante.
El hilo conductor del libro son las distintas épocas de la historia en las que se ha producido pensamiento filosófico. Así el libro se divide en cinco capítulos, cada uno correspondiente a un determinado periodo de la historia de la filosofía, a saber: filosofía antigua (véase griega), oriental, medieval, moderna y contemporánea.
Al tratarse de un libro de anécdotas, que no anecdótico, los protagonistas, en este caso, son los filósofos y, de soslayo, sus filosofías. Tradicionalmente se ha pensado (es un tópico de nuestra cultura) que los filósofos son un colectivo no dado especialmente a grandes manifestaciones de humor. De hecho, su inmersión en asuntos tan "serios" e "importantes" parece ser indicativo de un desprecio por lo contingente, lo volátil, lo pasajero o lo anecdótico, cualidades estas, que cabe asignar por sentido común al humor. Esta apreciación es válida probablemente en 9 de cada 10 filósofos, por decir. Sin tratar de desmentir esa afirmación, este libro nos demuestra dos cosas.
La primera, que esas notas de humor son indisolubles en ciertos pensadores. De este modo, contamos con tipos como Diógenes, Antístenes, Voltaire, Nietzsche o Russell que se tomaban ciertamente su vida y su pensamiento con grandes dosis de humor. Sin duda, entrarían en ese pequeño porcentaje de filósofos con sentido del humor.
La segunda, y más importante si cabe, es que en ese colectivo restante de filósofos "serios", el humor o las situaciones cómicas son, por así decirlo, un fatum inevitable en sus vidas. Con lo que se nos muestra que hagas lo que hagas, siempre serás susceptible de incitar unas carcajadas. Así que extrapolando la apuesta de Pascal fuera de su terreno, si tuviera que elegir entre ser serio o ser cómico como modo de vida, elegiría ser cómico. Suponiendo que se pudiera hacer tal cálculo, y luego ponerlo en práctica claro...
Volviendo al libro, sólo me queda recomendarlo. Si no sabes nada, o sabes poco de filosofía, aparte de echarte unas risas con este libro, aprenderás cosillas acerca del problema de la inducción, el budismo, la teoría platónica de las Ideas entre otras muchas. Nada cargante, siempre con un lenguaje accesible y sin profundizar demasiado. Si estudias, has estudiado filosofía o simplemente te interesa y tienes conocimientos "filosóficos", el principal acicate de este libro reside en su mera faceta anecdótica. Con ella podrás llenar ciertos espacios en blanco acerca de lo no tan filosófico de estos pensadores que llevan liando la maraña desde hace más de 2500 años. Cualquiera que sea el conjunto en el que te incluyas, este libro te asegurará pasar un buen rato. De eso se trata.
Y ahora, los tambores, digo los fragmentos:
Según la teoría de Platón, las cosas que percibimos mediante los sentidos son copias, imitaciones que participan en alguna manera del mundo de las Ideas, pero que no deben confundirse nunca con ellas. Así, un cuerpo hermoso participa de la Idea de Belleza, la hoguera participa de la Idea de Fuego, etc. Diógenes, que se burlaba de esto, se puso una vez a comer higos secos delante de Platón y le dijo: - Platón, puedes participar de ellos. Platón tomó algunos higos y empezó a comerlos, pero Diógenes se mofó de él diciéndole: -Te dije que participaras, Platón, no que te los comieras.
Cuando un mercader acaudalado le pidió a Aristipo que se encargara de su hijo, éste le exigió a cambio una paga de 500 dracmas, una cantidad que al otro le pareció exagerada. -Por esa cantidad de dinero podría comprarme un buen burro -le dijo. Y aristipo replicó: - Hazlo y tendrás dos buenos burros en casa.
En un convite al que asistía, alguien le dijo: - ¿Por qué no nos cantas algo, Antístenes? Y él replicó: - Y tú, ¿por qué no me tocas la flauta?
Viendo que el hijo de una meretriz andaba entretenido tirándole piedras a la gente, Diógenes le gritó: - Muchacho, no tires piedras a los desconocidos, no le vayas a dar a tu padre.
Metelo Nepote, un aristócrata que despreciaba a Cicerón por su origen plebeyo, le preguntó repetidamente durante un litigio: - Pero tú, ¿quién te crees que eres? ¿quién era tu padre? Y Cicerón le respondió: - Por culpa de tu madre, esa pregunta es difícil de responder.
Una vez estaba Descartes dando cuenta de un faisán en uno de los mejores mesones de París. Al verlo, el conde de Lamborn se dirigió a Descartes con estas palabras: - No sabía que los filósofos disfrutaran con cosas tan materiales como ésta. Contrariado por la impertinencia y la intromisión, Descartes le replicó: - ¿Y qué pensabais, que Dios hizo estas delicias para que las comieran sólo los idiotas?
Voltaire tenía en gran estima la obra del médico, fisiólogo y poeta suizo AlbrechtvonHaller, y no se cansaba de elogiar públicamente sus libros hasta que, en una ocasión, alguien le dijo: - Pues creo que el tal Haller echa pestes de vos. Voltaire no se arredró y, con su fino ingenio de costumbre, apostilló: - Bueno, no hay que ser dogmáticos: es posible que tanto el señor Haller como yo estemos equivocados.
Aunque Kant trató siempre con suma delicadeza y cortesía a las mujeres, lo cierto es que en sus opiniones dejaba traslucir a veces una cierta misoginia teñida de humor. Así, le gustaba provocar a las damas diciéndoles que se podía demostrar, siguiendo el texto de la biblia, que las mujeres no van al cielo, pues, según cuenta un pasaje del Apocalipsis de san Juan, el cielo llegó a quedarse en silencio durante media hora. Sin embargo, bromeaba Kant, tal cosa habría resultado imposible de haber habido allí alguna mujer.
Cuando le preguntaron a Madamme de Stael cómo se explicaba que las mujeres guapas tuvieran más éxito entre los hombres que las mujeres inteligentes, ella respondió: - Porque hay pocos hombres ciegos, pero muchos hombres tontos.
Mentir siempre debe ser tan difícil como decir siempre la verdad. BertrandRussell decía estar convencido de que su amigo, el filósofo GeorgeEdwardMoore (un filósofo de probada honestidad intelectual que había influenciado a Russell en la práctica del análisis lingüístico), no había mentido ni una sola vez en su vida. Un día se lo preguntó directamente: - Moore, estoy seguro de que tú nunca has mentido. ¿Es cierto? Moore respondió: - No, no es cierto. Después de aquello, Russell comentaría: - Es la única vez que le he visto mentir.
Cuando Carnap publicó La Construcción Lógica del Mundo, un libro que su autor reconocía su deuda intelectual con Wittgenstein, éste le acusó de haberle plagiado sus ideas y comentó sardónicamente: - No me importa que un chavalillo me robe las manzanas. Pero me molesta que diga que yo se las he dado.
Cuenta Savater en su Ensayo sobre Ciorán que durante algún tiempo consideró la posibilidad de escribir su tesis doctoral sobre un filósofo inexistente, al que imaginaba discípulo de Heráclito y viviendo en la Atenas del periodo Helenístico. Finalmente, abandonó la idea y acabó escribiendo su tesis sobre Ciorán. Pero, puesto que el filósofo rumano apenas era conocido en España por aquel entonces, empezó a extenderse el rumor en los círculos universitarios de que este filósofo no existía en realidad, sino que era invención de Savater. Savater entonces decidió escribir una carta a Ciorán dándole noticia de ello: "Por aquí dicen que usted no existe". Ciorán, que siempre proclamó la inanidad de la existencia y la idea de que lo mejor de todo sería no haber nacido, le respondió con una nota de lacónico humor: "¡Por favor, no les desmienta!".